Ahora llegan las lamentaciones

El Sporting suma su segundo proyecto fallido para retornar a la máxima categoría con un resultado aún peor que el primero

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No es que por confirmado el pasado viernes con la derrota en Zaragoza no fuese ya sabido. El Sporting se ha quedado de nuevo sin posibilidad de retorno de a LaLiga Santander. Por segundo año consecutivo el cuadro gijonés se ve abocado a una tercera temporada en la división de plata. Dos años seguidos tropezando en una piedra llamado ‘fracaso’, pero que este año olía a ello desde mucho antes que el primero.

Voy a eludir hablar de temas institucionales. Porque si lo hiciese nos tiraríamos aquí semanas hablando de como la familia Fernández convirtió un club con habitual presencia en competición europea en una absoluta mediocridad. Entonces ¿a quién culpar de tan sonrojante bochorno deportivo? Unos apuntan a Miguel Torrecilla. Otros apuntan al banquillo, a José Alberto López. Y por último otros apuntan a los jugadores. Vamos, los tres pilares habituales ya acostumbrados a llevarse los golpes. Cada uno se quedará con el que prefiera. Yo me quedo con los tres, para los que hay munición suficiente para disparar en modo de exacerbada y quizá hasta delirante crítica.

Una política de fichajes de difícil comprensión

Al director deportivo principalmente por su política de fichajes. El primer año, con el descenso, un elevado número de fichajes tenía sentido. Había que reconstruir un equipo muerto, que acababa de descender y con graves carencias en todas las líneas. Lo hizo, y aunque hicieron falta un relevo de entrenador y varios fichajes en invierno, el equipo llegó para pelear. Por desgracia lo hizo sin fuelle y fue arrollado en el play-off.

Pero en el segundo año esta defensa se hace harto complicada. Miguel Torrecilla realizó otro elevado número de incorporaciones, haciendo que todo partiese de cero. Ningún atisbo de continuismo, más allá de un técnico, Rubén Baraja, en el que la afición ya no confiaba en demasía. La política de fichajes exótica no funcionó, sino que más bien fue un desastre. Solamente Geraldes, Djurdjevic y Peybernes por momentos, dieron el nivel. No digo que sus fichajes fuesen malos. Pero hay jugadores a los que como Robin Lod, que ha quedado patente puede ser diferencial, no se les ha sabido sacar rendimiento. Todo ello derivó en un fracaso que ha apeado al Sporting de pelear por el ascenso con varias jornadas de antelación.

No obstante, no soy partidario de su cese por este segundo fracaso consecutivo. Creo que finales de Mayo no es el momento para prescindir del director deportivo. Además no me escondo y declaro mi afinidad por el director deportivo salmantino que ha hecho cosas mal, sí. Pero creo que debe cumplir ese tercer año de contrato que le queda y al que él se aferra para que se juzgue su labor, aunque soy consciente que desde muchos medios de comunicación se hará campaña por la opción contraria por puro revanchismo personal contra su figura.

Entrenadores sin capacidad de reacción

A los entrenadores por su carente falta de capacidad para reaccionar y buscar soluciones. Esto se agravó al extremo en la etapa de Rubén Baraja. Ya en pretemporada la idea futbolística que proponía el equipo dejaba muchas dudas, que con el avance de la temporada no hizo más que confirmarse. Después llegó José Alberto, que tuvo un inicio esperanzador. Un inicio en el que vimos a un equipo que se parecía mucho a lo que era su filial con el que hizo historia. Pero que, cuando vinieron mal dadas, traicionó totalmente su idea en busca del resultado inmediato.

No es eso lo que me parece más criticable. Se puede alegar en su favor que lo hizo para buscar soluciones a una crisis de juego y resultados y lo logró. Pero cuando esa solución se convirtió en un problema, dejando al equipo sin opciones de pelear por el ascenso, no hubo reacción. Si continúa el próximo curso, como yo así lo espero y deseo, debe definir una idea desde el principio, trabajarla y trabajar las alternativas. Con eso hecho, toca hacer el equipo a su gusto. Con fichajes o con canteranos. No debe haber imposiciones de unos sobre otros porque sí. El entrenador debe tener un peso capital en esa composición y trabajar codo con codo con el director deportivo para colmar sus necesidades.

Unos jugadores que rinden muy por debajo de su nivel

Y por último el tercer elemento. Los jugadores. Una plantilla que ha arrastrado en muchas ocasiones el escudo y los colores del Sporting dando auténtica vergüenza. Muchos integrantes de la plantilla han rendido muy por debajo de su nivel. Y no solo fichajes fallidos, sino también veteranos de temporadas anteriores. No sirve de nada hacer un partido, con perdón, de mierda y luego salir en el micrófono de GolTV a decir eso mismo que todo el mundo quiere oír. Eso no sirve de nada, porque a la semana siguiente seguimos, de nuevo con perdón, haciendo el mismo partido de mierda. Y eso esta temporada ha pasado en muchísimas ocasiones y en las que solo un puñado de jugadores se libran de la crítica general.

Para terminar, han sido dos años entre la vergüenza, el bochorno y la más absoluta mediocridad. Dos años en los que la afición, acudió a renovar en masa a pesar de un descenso y una decepción. Dudo que esta afición aguante un tercero, por lo que el número de abonados descenderá previsiblemente en gran número. Pero los mismos que han provocado que eso se vaya a dar, pueden evitarlo. Tienen todos ustedes una tercera oportunidad y no les diré que ojalá acierten. Les exijo que lo hagan de una maldita vez. Háganlo, como diría Antonio Miguel Albajara, por el Sporting.

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