Un barco sin rumbo

El Celta está evidenciando en este mercado las deficiencias de una planificación deportiva en la que el corazón fue más determinante que la cabeza, y en la que los mandamases del club se impusieron a la figura del director deportivo

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Isto vai de corazón

A bombo y platillo fueron anunciados jugadores como Denis Suárez, Rafinha, Santi Mina y Pape Cheikh. Futbolistas que, a priori, suponían un importante salto de calidad para una plantilla liderada por Iago Aspas, Hugo Mallo y compañía. Con el adictivo de que fueran, en su gran mayoría, canteranos, el Celta arrancaba la temporada con 10 futbolistas formados en A Madroa.

La llamada ‘operación retorno’, con Carlos Mouriño como principal valedor, supuso para el presidente quitarse esa espina que las deudas clavaran años atrás. La vuelta de Santi Mina, dentro de la operación que llevó a Maxi Gómez al Valencia, el fichaje de Denis y las cesiones de Rafinha y Pape, fueron los principales éxitos atribuidos a una directiva liderada por Chaves y Mouriño. Con ello, la figura del director deportivo pasó a un segundo plano, en lo referido a la planificación de los fichajes. Felipe Miñambres, por su parte, buscó dar salida a jugadores con los que no se contaba.

Así pues, casi cinco meses después, y con un Celta en puestos de descenso, el mercado invernal está lejos de suponer un parche para salvar la temporada. A pocas horas de que finalice, los cambios de rumbo son una constante en Vigo.

Las declaraciones de Miñambres hace dos semanas hicieron prever la llegada de un extremo derecho. Sin embargo, pocos días después, se intentó dar salida a Gabriel Fernández con la idea de que llegara otro delantero. Finalmente, el ‘Toro’ se quedará, principalmente debido a la incapacidad de encontrarle sustituto. El uruguayo apenas ha disputado el 20% de los minutos, por lo que la falta de oportunidades tampoco ha ayudado a su adaptación al juego y a su asociación con Aspas. La recuperación de Sisto, la calidad de Rafinha y la esperanza de ver las mejores versiones de Santi y Denis, son las bazas de ataque a las que se aferran los celestes.

La salida de Lobotka

Lejos de ser un centrocampista que destaque por sus números (una asistencia en toda su etapa en Balaídos), el fichaje de Lobotka por el Nápoles puso en jaque, de nuevo, a la dirección deportiva. Con 20 millones adicionales en las arcas, el Celta se movió para fichar al croata Bradaric, aunque a préstamo desde el Cagliari italiano. Habrá que ver cómo rinde, pues las dudas de que pueda adaptarse a LaLiga se extienden por la afición.

Un nuevo bandazo de última hora está teniendo como protagonista a Pape. Al jugador se le está buscando salida, es decir, cortar la cesión. Puede que se hayan percatado de que su puesto no es el de pivote. Pese a que todavía no hay nada oficial, su sustituto podría ser el argentino Augusto Fernández, aquel capitán que dejó tirada a su tripulación para fichar por el Atlético de Madrid.

Quien no abandonará a su equipo en Mestalla es Iago Aspas, al que se le ha retirado la tarjeta amarilla vista la pasada jornada, y podrá ser de la partida. Con ello, y como siempre, la presencia del de Moaña será la mejor noticia que pueda anunciar la cuenta del club.

El lateral derecho

Ni extremos, ni delanteros, lo que el Celta necesita es un lateral derecho. Bajo mi opinión, la prioridad máxima en este mercado tendría que haber sido la de fichar a un lateral derecho de garantías. Que aportase profundidad, rigor defensivo y seriedad, a una defensa que también ha sufrido modificaciones.

David Costas ha salido en dirección Almería, y en su lugar ha llegado Murillo, viejo conocido de LaLiga, con la finalidad de aportar jerarquía a la línea defensiva. Así, quien prácticamente ha pasado desapercibido es Jorge Sáenz, jugador que llegó cedido como parte del traspaso de Maxi Gómez.

Con un Hugo Mallo muy lejos de su mejor nivel, con idas y venidas, así como lesiones que no lo están respetando, su puesto estaba destinado a ser ocupado por Kevin. El canterano, que en marzo cumplirá 27 años, no es suficiente para dar un salto de calidad a la defensa. Correcto atrás y seguro en ataque, no es capaz de salir de esa regularidad regular. De ese aprobado que le hace cumplir.

Por ello, el fichaje de un lateral derecho podría haber sido muy positivo para la plantilla. Todo ello a expensas de su rendimiento, aunque podría tomar como espejo a Olaza, quizás el mayor acierto de la dirección deportiva en un mercado invernal.

La última pieza

No se me ocurría una mejor manera de acabar con la ‘operación retorno’ que con la llega de un viejo conocido. Un entrenador que, como nadie, conoce la plantilla y cómo motivarla. Sin embargo, fue más fácil darle continuidad a Fran Escribá que reconocer haberse equivocado, al igual de fácil que echarlo para traer a Óscar García.

Lejos de querer criticar el trabajo del actual técnico celeste, qué bonito hubiese sido la vuelta del capitán al que no le dejaron golpear más la puerta, pero que siempre la dejará abierta.

Nunca será tarde para que Eduardo Berizzo ponga rumbo a un barco cuya dirección es siempre la que lleve el viento, pero que con él se atrevía a navegar en contra, pareciendo que estuviese a favor.

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