El sueco revoluciona el derbi vasco

Alexander Isak consiguió asistir a Portu en el uno a cero y, por si fuera poco, hizo el tanto de la victoria frente al Athletic Club de Bilbao

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Real Sociedad
2 1 Athletic

 

 

El 9 de febrero, desde el momento en que se conoció el calendario, pasó a ser uno de los día claves para la ciudad de San Sebastián. Todos los domingos pueden ser iguales, menos aquel que te enfrenta ante tu máximo rival. Cuando el partido es Real Sociedad contra Athletic Club de Bilbao, la cosa cambia y el domingo se convierte en el día más importante de la semana. Munuera Montero, árbitro del encuentro, decidió dar comienzo el espectáculo al hacer sonar su silbato. Un agudo pitido que retumbo en el interior del Reale Arena como el canto de una sirena fue recibido por el espectador.

Las alineaciones de Imanil Alguacil y de Asier Garitano fue el menos habitual posible para un partido de tanta importancia moral. Aunque, viendo la secuencia de acontecimientos ocurridos durante la semana (los partidos de cuartos de final de a Copa del Rey) y los que tienen que ocurrir (las semifinales del mismo) adelantaban cambios en el once. Y no solo en el once, la convocatoria de la Real Sociedad parecía sorprender a los aficionados por la ausencia de Ødegaard, por molestias y pensando en lo que viene.

Sin embargo aún con novedades en los onces, los planteamientos fueron los acordes a la forma de jugar de ambos técnicos. Los locales decidieron imponer su endiablado y divertido modelo de juego, pero quienes estaban delante son especialistas en minimizar las virtudes de sus rivales. Unos (los de azul y blanco) manejaban el esférico con un cariño y cuidado admirables e intentado dar mayor velocidad a la circulación. Otros (los de rojo y blanco) esperaban muy ordenados y compactos buscando sostener cualquier intención de descontrolarse el partido, esperaban agazapados su oportunidad.

Cuando los de Alguacil combinaban superando el doble pivote, el peligro parecía tener mayor forma, aunque pare ello era necesario una llave maestra, esa misma que Mikel Merino encontró de tacón para conectar con los hombres de ataque. De ahí el balón, rápidamente, pasó a los dominios de Portu, quien sin más dilación armó un fuerte disparo. Aunque no contaba con la fantástica mano abajo de Simón. Las ocasiones no fueron el mayor aliciente del primer tiempo, la riqueza táctica y las debilidades de ambos equipos, sí lo hicieron.

Quedó de manifiesto la necesidad de la Real Sociedad de un jugador con mayor movilidad en la punta de ataque, puesto que el inmovilismo de William José le favorecía a la pareja de centrales (Yeray-Unai). Además de un jugador de enganche con mayor creatividad que pudiese filtrar balones, sin embargo esto que pedía el equipo local era en su conjunto. El delantero móvil exige balones y el que filtra los balones necesita los desmarques.

En el bando contrario era bastante claro aquello que exigía el juego, el primer tiempo mantuvieron el control, no vivieron momentos incómodos, exceptuando aquella de Portu. Por lo tanto, necesitaban mayor eficacia en los hombres más próximos al gol. La disposición de jugadores que estaban destinados a desempeñar estas labores era insuficiente, mucha lucha y poca luz en los momentos puntuales. De ahí que rápidamente saltaran Williams y Muniaín.

La igualdad estaba siendo, junto a otras características, un elemento fundamental del derbi vasco en la Reale Arena. Aunque a partir del minuto cincuenta y cinco todo cambiaría con la incorporación de un jugador que vive en un estado de forma excepcional. Isak saltaría al terreno de juego por William José y desde la introducción del sueco en el césped el partido sería otro. Los de Alguacil encontraron un punta que no cesó en lanzar constantes diagonales y desmarques que descolocaban a los defensores rivales. Tanta fue su incidencia en el juego que solo diez minutos después de entrar en el partido daría una asistencia de gol a Portu.

El primer gol del partido nacía de un buen movimiento dentro del área por parte de Isak, para sacar el espacio necesario a Dani García para asistir a su compañero. El ‘7’ controló, el tiempo se congeló y el resto fue historia. La grada explotó y la alegría se apoderaba del Reale Arena. Aunque, si acertados fueron los cambios de Alguacil, no estuvieron lejos del éxito (inmediato) los de Garitano.

En el minuto 46 iniciaría su partido el capitán del Athletic, Muniaín, quien asistió a Williams, quien entró diez minutos después del otro. Solo habían pasado seis minutos cuando el rugido del león silenció el templo donostiarra. Muniaín a la carrera tras una recuperación, con muchos efectivos rivales en su propio campo, el ’10’ hizo gala de su calidad y filtró el pase necesario, en el momento oportuno, para que Williams batiera a Remiro. La eficiencia que necesitaban estaba resumida en esta jugada, pocos toques y muy eficaces.

Aunque, la igualdad volvía a aparecer en escena en forma de marcador, los locales estaban merodeando con mayor frecuencia el área del Athletic y no solo con continuidad, sino que con mayor criterio que en la primera mitad. A la suma de estas ocasiones, había un jugador entre los veintidós jugadores que lleva una semana de ensueño. El sueco volvió a ser decisivo en un partido que exigía la presencia de un jugador diferencial para poder dar los tres puntos.

Tras un taconazo Isak pisaba área y golpeaba con gran violencia abajo, Unai Simón repelió el lanzamiento como buenamente podía, debido a la dureza del disparo y la cercanía de la posición del ejecutor. El rechace iba teledirigido a él, como si el destino quisiera que el sueco fuese el héroe del derbi vasco. A la segunda sí que pudo introducir el balón en el fondo de la portería, no sin antes en golpear en la rodilla de su marcador. Todo estaba predestinado para que Isak fuese decisivo.

El derbi se jugó en su mayoría en la segunda parte, tras varios cambios que fueron acertados para ambos conjuntos. Sin embargo uno de ellos contaba con un jugador en un estado de forma exquisito. El partido transcurrió sin incidentes que ensuciaran el partido, más allá de aquella cartulina roja de Iker Muniaín en una entrada desmedida y a destiempo que él mismo comprendió del alcance. Un segundo tiempo que declinó la balanza en favor del espectáculo futbolístico.

Ficha técnica
Real Sociedad: Remiro; Zaldua, Zubeldia, Le Normand, Aihen; Guevara (Elustondo, 77′), Merino; Portu, Oyarzabal, Sangalli y Willian José (Isak, 55′)
Athletic: Unai Simón, Capa, Yeray, Núñez, Balenziaga; Beñat (Dani García, 62′), San José; Lekue, Ibai; Kodro (Muniain, 46′) y Villalibre (Williams, 56′)
Goles: 1-0, min 24: Javi Pérez. 2-0, min 73: Rodado
Árbitro: Munuera Montero (Colegio Andaluz) . Expulsó a Muniain (88′). Amonestó a Portu (63′), Capa (63′), Dani García (81′), Isak (89′).
Incidencias: Partido disputado en el Reale Arena ante 36.730 espectadores.

 

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