Los Miami Heat, ¿los sucesores de los Warriors?

El entrenador de los Celtics, Brad Stevens, definió al equipo de Florida como el conjunto más similar a los Warriors campeones

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Quedan horas para que se juegue el primer partido de la Final de la Conferencia Este entre los Boston Celtics, que eliminó a los Raptors en el séptimo partido, y los Miami Heat, que despachó por la vía rápida a los Milwaukee Bucks. Los de Florida llegan a esta final colgándose el cartel de revelación de estos Playoffs, algo que ha hecho que muchas miradas y comentarios vayan dirigidos a un equipo dispuesto a dar la campanada y colarse en las Finales de la NBA.

Uno de estos comentarios salió de la boca del mismísimo entrenador se sus rivales en este ronda, Brad Stevens. “Los mejores equipos de baloncesto ahora mismo son así (sin un claro líder), con múltiples formas de aportar. Miami te puede ganar a base de aclarados, uno de los mejores equipos en cortes a canasta, obviamente muy buenos desde el triple”, expuso el técnico, que aseguró que los Heat “son un grupo super organizado así que cuando notan una debilidad la atacan, son realmente buenos y tenemos que hacerlo lo mejor posible”.

Tras estas palabras, Stevens aseguró que la clave para dominar esta eliminatoria pasa por “no permitirles anotar bandejas, tiros de tres y que vayan a la línea, y aseguró que Miami es “el equipo más parecido a los Warriors que hemos visto en el Este con su habilidad para el corte y el tiro.

Unas palabras que sorprenden, ya que buscan esa comparación entre dos franquicias, en su momentos los Warriors campeones del anillo, y los Heat de Spoelstra, que parecen no tener mucho en común. O tal vez no sean tan diferentes.7

Stephen Curry choca la mano a Steve Kerr durante un partido de los Warriors. Imagen vía: NBAE-GettyImages

Si se analiza el juego de los Miami Heat se puede observar que la pizarra se basa en un sistema de leer y reaccionar. Es decir, cada jugada del equipo de Florida funciona siempre como respuesta a situaciones que requieren de una inteligencia en el juego y un control de los espacios sobresaliente, además de una ejecución de la jugada superlativa.

Dos factores que definen los ideales de los de Spoelstra y cuya fuente hace que el espectador los asocie directamente con los Warriors de Kerr. Un equipo cuya continua fluidez ofensiva a través del pase rápido y el constante movimiento por la cancha de sus tiradores hizo imparable a un equipo que, en su afán por cambiar el juego, apostó por el juego mano a mano entre el hombre alto y el pequeño.

Un modo de jugar a baloncesto con el que bastaba que la pelota llegara a la cabecera donde se encontraba el pívot (Bogut o Draymon) para que la maquinaria de la bahía.

Un ideal que creó una dinastía que se encuentra, sin uno hace memoria, en uno de los mejores equipos que el ojo del aficionado al baloncesto ha presenciado. Velocidad, control e inteligencia unidos para crear una plantilla imparable y que, durante 5 años, dominó la NBA.

Su visión en el pase, liderada en el equipo por Draymond Green, secundado por grandes lectores del juego como son Andrew Bogut y Andre Iguodala, unido al juego de bloqueos indirectos que permitían a los tiradores (Curry, Thompson y, en su momento, Harrison Barnes) quedarse liberados, tanto en los codos de la línea de tres como en las esquinas.

Recordando una vez lo que eran los Warriors, puede que muchos no encuentren todavía el sentido a las palabras de Brad Stevens y su comparativa de los Warriors con los Miami Heat. Para ello se atenderán a tres elementos fundamentales para entender qué es lo que pasaba por la cabeza del entrenador del Celtics para decir tales palabras.

Un gigante en la sala de máquinas

SI se analiza el sistema con el que ambos equipos desarrollan su juego, destaca que ambos conjuntos dejan a un lado esa idea la cual dictamina que son los hombres pequeños los que deben crear juego. Tanto Spoelstra como Kerr apuestan en su juego porque sea el hombre grande quien lleve la batuta del partido, quien mueva el balón y quien encuentre a los tiradores para que estos disparen.

Es cierto y totalmente justificado que muchos recriminen esta comparación, ya que ambos jugadores, cuando se habla de campo abierto son muy diferentes. Draymond Green era quién, tras capturar el rebote defensivo, iniciaba la transición, ya fuera para buscar a algún tirador o para acabar el mismo el contrataque. Algo casi imposible de hacer para Adebayo debido a sus características físicas (8 centímetros más que el jugador de Warriors y 11 kilos más).

Sin embargo, si se atienden a las situaciones en la cabecera de la zona de ataque, se puede observar cómo ambos equipos apuestan por un sistema muy similar. Con el hombre grande recibiendo la pelota y rápidamente en busca de un tirador que saliera de un bloqueo o que intentara una puerta atrás para poder recibir.

Los ‘Splash-Brothers’.

Los tiradores, una raza en auge por la cual los equipos se pelean por tener. Jugadores que necesitan muy poco balón en sus manos y que sean capaces ellos mismo, a través de sus propios tiros, anotar una amplia masa de puntos. Un tipo de jugador que es uno de los pilares fundamentales para los Heat y lo fue para los Warriors.

En el equipo de la bahía eran dos los que manejaban el cotarro, si se permite la expresión, los conocidos ‘Splash-Brothers’, es decir, Stephen Curry y Klay Thompson. Dos de los mejores lanzadores de tres de la NBA. Dominadores del juego sin balón y del ‘catch and shoot’ tras salir del bloqueo. En el caso de Klay, su capacidad de colocación tras recibir y su equilibrio para buscar su mejor tiro le hizo alcanzar cuotas de acierto altísima, lo que le llevó a no bajar del 40% en el triple entre los años 2015 y 2017.

Por su parte, Stephen Curry dominó de manera absoluta esta faceta, lo que llevó a que muchos le catalogaron como el mejor tirador de la historia”. Durante los años 2014 y 2017, el base de los Warriors nunca bajó del 40% en tiros de tres, unas cifras muy parecidas a Klay.

Pero si se observa el volumen de tiro de Curry entenderán el por que del impacto de este jugador. En esos mismos años, el base tiró 2.322 triples, de los cuales anotó 1.012. Nunca antes un jugador había tirado tanto, ni había anotado tanto desde la línea de tres en el mismo periodo de tiempo (tres años) en la historia de la NBA.

En el otro lado de la balanza, Duncan Robinson ha destacado a lo largo de su campaña por su capacidad para el juego mano a mano y levantar la pelota. Su rapidez sin balón y su rápida mecánica de tiro le han convertido en un arma letal debido a la dificultad de los defensores de seguirle el ritmo y poder puntear sus tiros.

Para poder entender su papel en el ataque de los Heat, el escolta ha sido el jugador que más acciones de mano a mano ha realizado de toda la NBA y en ellas ha anotado 1.38 puntos por posesión con un 72.6% en tiros de campo.

Junto a él se encuentra la revelación de estos Playoffs, Tyler Herro. Un Rookie que ha sido fundamental para que los Heat lleguen a esta final. Durante esta postemporada ha promediado 14,7 puntos; 2,3 triples; 3,3 asistencias, 41% de campo y 40% en triples. Con un estilo de juego muy similar al de Robinson, rápido, capaz de sortear a su defensor y de recibir y tirar tras recibir el pase.

Un prototipo de ‘Splash-Brothers’ que sin duda hacen, a quien los vea jugar, recordar a la letal pareja que forman Curry y Thompson.  

Un muro difícil de franquear

La defensa no es algo que se recuerde cuando se analiza a los Warriors, sin embargo, no es factor que Steve Kerr dejara de lado en su sistema. Tal vez no se le daba la importancia que le dan otros equipos, sin embargo, existían una serie de jugadores destinados a cumplir esa función.

Draymond Green, Bogut, Barnes, Livingston. Jugadores cuya función era la de defender. Algo que también destacan los Heat. Jugadores como Butler, Crowder, Dragic o el mismo Iguolada, que también militó en aquellos Warriors campeones y que, sin duda, ha debido de dar un par de consejos a lo de Spoelstra.

Adebayo tapona la bandeja de Middleton. Imagen vía: Douglas P. DeFelice-Getty Images

¿La clave de ambas defensas? Los cambios constantes de emparejamiento y la adaptación exprés a cada bloqueo y movimiento del rival. Una coreografía con un claro jefe de mando. Butler en Miami y Draymond en Warriors. El perfil de los jugadores de ambos equipos evitan que los rivales saquen ventajas o como mínimo ralentiza sus lecturas lo suficiente para permitir la reconfiguración. Jugadores rápidos y de amplia envergadura que cubren grandes cantidades de campo cuando estiran los brazos.

Como una conclusión final, tras lo expuesto anteriormente, se puede deducir que las palabras de Brad Stevens son correctas y no al mismo tiempo. Los Warriors de Stephen Curry, Klay Thompson, Steve Kerr y Draymond Green que dominaron la liga durante casi cinco años establecieron un modo diferente de jugar al baloncesto. Cambiaron las reglas.

Sacaron de la cueva al hombre alto para ponerlo en lo alto de la zona, basaron su baloncesto en el juego sin balón y establecieron una defensa en la que todos podían defender a cualquier jugador.

Y los Miami Heat no son un equipo que copie lo que hacían estos Warriors. Son un conjunto que recoge los conocimientos que estableció el que fue uno de los mejores equipo que el aficionado de la NBA ha visto.

Autor: @Kike_iba

 

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