El Pepe Quimarán espera al Celta

El campo de la UD Llanera está reformado por completo incluyendo un sintético de última generación, pero de dimensiones muy reducidas

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Superadas las 13:20 horas, el RC Celta conocía el que será, en un mes, día arriba o abajo, su rival en la primera ronda de la Copa del Rey. Aunque ese partido aún le queda lejos al Celta, con problemas clasificatorios más preocupantes, es un partido que dado que supondrá el arranque en una nueva competición no es baladí. Se enfrentarán los olívicos a la Unión Deportiva Llanera. Un conjunto que el pasado curso quedó segundo clasificado en el grupo II de Tercera División y no logró el ascenso.

El club tiene muchos años de historia y posee una fuerte tradición de fútbol base en Asturias, pero a nivel senior hace muy pocos años que se afianzó en Tercera, donde lleva dos años peleando por la zona alta. Ahora, con el apoyo económico que supone ser también sede de la Escuela de Fútbol Base auspiciada por David Villa, y deportivo del ex-futbolista profesional en Sporting, Real Oviedo, Eibar, Leganés entre otros, Miguel López-Cedrón, aspiran a poder seguir haciendo crecer al club afincado en la localidad de Posada de Llanera.

David Villa en el Pepe Quimarán
El Campus David Villa se celebró varios años en el Pepe Quimarán, aunque en 2020 no se celebró por la pandemia

Mucha de esa fortaleza la basan en su casa: el Pepe Quimarán. Un campo mítico en lo que al fútbol asturiano reformado completamente en los últimos años con un césped sintético de última generación y otras instalaciones. En él, en condiciones normales, entrarían unas 1.000 personas, pero si por algo es conocido el Pepe Quimarán es por sus dimensiones.

El partido podría no jugarse allí, aunque el Llanera es lo que quiere

El campo llanerense se trata de un campo muy pequeño. Supera por muy poco los 93 metros de largo y los 48 metros de ancho. Medidas que cumplen el mínimo exigido en las Reglas del Juego de la RFEF, pero que distan mucho de los 105×65 metros que son habituales en el fútbol profesional. Pero si el partido se disputa allí, algo que no está aún claro ya que la RFEF tiene la última palabra, el Celta deberá adaptarse a esas singulares dimensiones, que dificultan mucho ciertas propuestas de juego.

Y es que aunque el Llanera ha anunciado su intención de poder jugar en su campo y con público, la situación sanitaria parece dificultar ambas cosas. La segunda, dada la situación epidemiológica parece descartada, por lo que el club llanerense no buscará otro campo que le permitiese meter más público e ingresar una buena taquilla. Solo lo haría si la RFEF determina que las instalaciones del Pepe Quimarán no son aptas para acoger este encuentro y sobre todo, que cumplan con los protocolos de prevención de la COVID-19. En las próximas semanas se sabrá, pero por ahora, el Pepe Quimarán aguarda al Celta.

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