Fútbol defensivo, ¿antifútbol o pragmatismo?

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En el fútbol, como en la vida hay varias formas de actuar y proceder para su desarrollo, las cuales nos llevarán por un camino u otro hacia un destino u objetivo. En estos últimos meses hemos podido observar como se han ido quemando y agotando varios proyectos, cuya manera de jugar al fútbol no han sido las más vistosas que digamos, e incluso en ocasiones se le ha hecho referencia como «el antifútbol». Y hoy, en este artículo, vengo a reivindicar en cierta manera un estilo de juego que trata de ser apartado del fútbol, pero que irremediablemente forma, legítimamente, parte de él.

CONTEXTO HISTÓRICO

Con esos proyectos muchos sabréis a cuáles me refiero, al de Cholo Simeone en el Atleti, Álvaro Cervera en el Cádiz, Di Matteo en el Chelsea, o en muchas ocasiones José Mourinho, al cual no se le caían los anillos cuando tenía que tirar del «autobús» en partidos de gran exigencia. Un estilo de juego cuyas bases se cimentan en una evolución del «catenaccio», un estilo de juego cuyos máximos exponentes europeos son Helenio Herrera y Nereo Rocco, y que a su vez es una evolución del arcaico «verrou» desarrollado por Karl Rappan.

Nos encontramos ante un estilo de juego en el que abundan los matices y las distribuciones sobre el terreno, criticado por muchos por una posible falta de juego, es un estilo donde impera el carácter defensivo, primero enfoca sus esfuerzos en destruir el juego rival, para luego a través de contragolpes o balones en largo hacer el mayor daño posible al rival.

Muchos al oír «catenaccio» se figuran una alineación muy defensiva y que acumula muchos jugadores atrás, pero realmente, la consolidación del «catenaccio» supuso la consolidación del sistema de juego más empleado de los últimos años, el 4-3-3, aunque siempre tuvo varios matices en las disposiciones de los jugadores sobre el campo. Es cierto que para la época, estas alineaciones eran de las más defensivas hasta el momento, lo que provocó una evolución, hasta el momento se hablaba de que un buen ataque era la mejor defensa (si mantenías el balón y atacabas sin parar, no te atacaban a ti), a partir de entonces el mejor ataque sería una buena defensa.

4-3-3 actual y varias formas o evoluciones del catenaccio (empezando por la izquierda)

ACTUALIDAD

Pues bien, a día de hoy como mencionábamos anteriormente, se está produciendo una especie de cansancio o repulsa a este estilo de juego, poco vistoso, pero que tanto ha dado a varios clubes con los que tratamos día a día en LaLiga como el Cádiz o el Atleti, o grandes clubes europeos que pasarán a la historia como el Chelsea de Di Matteo o la Grecia de Otto Rehhagel campeona de la Eurocopa de 2004. Fue Cholo Simeone quien con un estilo poco vistoso y de victorias por la mínima ha llevado al Atlético de Madrid a la cima del fútbol mundial con finales de Champions y títulos de Liga, ha sido Álvaro Cervera quién sin traicionar a su estilo ha llevado al Cádiz desde la tercera categoría del fútbol español, a primera división con victorias ante Real Madrid, Barcelona o Athletic Club, en este caso con dos expulsados desde el minuto 70.

                                     

Otto Rehhagel, campeón Eurocopa 2004 con Grecia (vía ElMundo)       

Cholo Simeone campeón de LaLiga con el Atlético de Madrid, (vía Diario Marca)

Obviamente a día de hoy quienes desarrollan este estilo de juego no se vuelcan en defensa desde el primer minuto, sino que dejan que el equipo rival mantenga la posesión y domine el encuentro, aprovechando los robos en campo propio y con el otro equipo en nuestro campo, para iniciar contragolpes que puedan materializarse en un gol u otra acción de peligro a favor. Por lo tanto son equipos que encuentran cierta comodidad en mantener un rol más defensivo, simplemente esperando a que les llegue el balón y algunas oportunidades para hacer daño.

OPINIÓN

Personalmente creo que se trata de menospreciar a un estilo de juego tan válido como otros y que como acabamos de ver, también da sus resultados en forma de títulos, no es un juego vistoso donde abunden las florituras o el control del balón, puesto que a este tipo de equipos el balón casi que les sobra y se encuentran más cómodos sin este, sobre todo cuando el equipo presenta ciertas carencias técnicas o la ausencia de ciertos jugadores.

En mi opinión pienso que este menosprecio se debe en gran parte al debate que ya habría hace algunas semanas Calero, técnico del Burgos, sobre qué es jugar bien, ¿ jugar bonito o ganar simplemente?, desde mi punto de vista, jugar bien es desarrollar el partido que el equipo sabe que es capaz de llevar a cabo, dándoles resultado, es decir, si sé que mi equipo es capaz técnicamente de mantener la posesión y dominar el partido y haciéndolo le da resultados, mi equipo juega bien. Pero si mi equipo debido a ciertas carencias técnicas lo que mejor se le da es esperar el balón en defensa y contragolpear o jugar al balón en largo, si al hacerlo lo hace bien y le da resultado, pues mi equipo también juega bien.

Ya que son muchos los que piensan que jugar bonito es lo que hacen los equipos de Guardiola, Luis Enrique o Cruyff, un fútbol de posesión constante y ataque posicional donde la pelota se mueve constantemente y abundan los pases en corto y en campo contrario, que en muchas ocasiones puede llegar a ser aburrido, por lo que se requiere cierto punto de verticalidad y movimiento entre líneas para que no se resuma en una posesión estéril constante, y es que en muchas ocasiones los aficionados exigen eso a sus equipos, sin saber que es un estilo de juego capaz de ser llevado a cabo por unos pocos privilegiados que cuentan con equipos hechos a medida y con figuras que han crecido en ese contexto de juego.

Y es que para mí, es cierto que ese estilo bien ejecutado es un show constante para el espectador, como también me lo parece un contragolpe bien ejecutado del Liverpool o el Real Madrid sin necesidad dormir el balón todo el rato, simplemente dominando físicamente el encuentro y siendo verticales, pero es que también me parece de aplaudir y admirable un equipo con carencias técnicas o un contexto económico inferior replegado atrás aguantando una victoria por la mínima y en circunstancias adversas o dominado durante todo el encuentro, viendo como todos los jugadores se están dejando el alma en defensa, corren y tapan espacios agotados y dejándose hasta el último aliento en el campo.

Por lo tanto considero que es hora de desestigmatizar a ese estilo de juego que se trata de apartar y que denominan «antifútbol».

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