El Barça tenía la presión del resultado del sábado del Real Madrid ante el Villarreal. El triunfo de los blancos obligaba a los azulgrana a ganar para recuperar el liderato y mantener su escasa renta de un punto sobre los blancos. A priori, no parecía complicado ya que recibían a un Real Oviedo colista y que no ganaba desde el 30 de septiembre. En el Camp Nou se vivió un partido con un inicio extraño para los azulgrana que en el segundo acto sí sacaron su artillería a pasear para seguir líderes.
Inicio extraño del Barça
Comienzo dubitativo del Barça al que le costaba generar peligro en el arranque de su reencuentro con el Camp Nou más de 40 días después. La baja de Pedri se notaba en la creación de juego ante un reactivo Real Oviedo. Necesitaban los azulgrana una marcha más si querían ponerse por delante en el marcador y seguir líder en la tabla.
Las opciones en ataque se buscaban por el flanco de Lamine Yamal, pero no llegaba el peligro. En la banda contraria puso un pase atrás Raphinha, pero no pudo conectar con Lewandowski. El conjunto carbayón también buscaba sus opciones y lanzó un aviso con Hassan poniendo un zurdazo que detuvo abajo Joan García con una gran mano.
Primera parte sin goles
En el 25′ pudo llegar la primera de peligro para los culés, pero apareció providencial Carmo al corte para desviar un gran balón filtrado por alto de De Jong que ya estaba esperando Robert Lewandowski. En la réplica, probó desde larga distancia Ilyas Chaira, pero el balón se fue ligeramente desviado del palo izquierdo. Ambos equipos buscaban abrir la lata de los goles, pero lo cierto es que en los primera media hora de juego no hubo ocasiones claras en el Camp Nou.
El Real Oviedo seguía probando a Joan García, mientras el Barcelona tenía poca creación interior, poco claro el conjunto culé en combinaciones rápidas que probaba con centros que acababan en nada. Al filo del descanso la tendría Raphinha, pero se encontró con Aarón Escadell. No se movería el marcado al descanso y todo quedaba por decidir para el segundo acto.
Olmo y Raphinha al rescate
El segundo acto comenzó en la misma tónica del primero con los dos equipos intentando abrir la lata de los goles. Algo que sucedió cuando apareció Dani Olmo en escena. El Barça desatascó el partido tras una gran presión de Lamine Yamal que entorpeció el despeje de Carmo quedando el balón suelo dentro del área llegando a las botas de Dani Olmo que se sacó un potente derechazo cruzado ante el que nada pudo hacer Aarón Escandell.
Prácticamente a renglón seguido pudo tener Lewandowski el segundo en un centro de Lamine Yamal tras encontrar el hueco, pero el cabezazo del killer polaco lo atrapó fácil Escandell al salir centrado. El que no falló el segundo fue el de siempre, Raphinha. Tremendo el error de Costas, que perdió el esférico ante el brasileño regalándole el mano a mano. El azulgrana definició con una vaselina para superar la salida de Aarón Escandell y ampliar la renta del Barça.
Lamine Yamal también quería el suyo
Lamine Yamal también quería su gol y lo buscó, pero se encontró con un gran Aarón Escandell que repelió su zurdazo. Luego, Lewandowski también estuvo cerca de cazar el rechace en boca de gol. El canterano llevaba todo el partido llevando la iniciativa en ataque y quería su gol que no tardaría en llegar. No fue un gol cualquiera, fue golazo de autor. Ya el centro de Dani Olmo fue magnífico y lo del de Rocafonda con remate acrobático para superar al portero del Real Oviedo fue tremendo.
Con el partido encauzado Hansi Flick fue sentando a sus estrellar y repartiendo esfuerzos consciente de que el miércoles en Champions League ante el Copenhague se juegan muchos los azulgrana. La ovación con la que el Camp Nou despidió al 10 azulgrana fue más que merecida, gran partido de Lamine Yamal. También se aplaudió la entrada al terreno de juego de Santi Cazorla.
Victoria clara de un Barça al que le costó entrar en el partido, pero que seguirá líder de LaLiga en una semana en la que se juega mucho en Champions League.
