El Real Madrid visita en horas el Estadio Olímpico de Roma y lo hace con urgencias, no porque el resultado vaya a ser decisivo en el porvenir de los blancos en la Champions, sí por las urgencias de un equipo que necesita, no solo ganar, comenzar a elevar el nivel y a demostrar que puede ser un aspirante a hacer cosas importantes este año. Y el escenario es idóneo, sin llegar a ser una de las plazas más difíciles, pero sí con mucha exigencia. La Roma busca volver a ser el equipo de hace años, ha comenzado la temporada con muy buenas sensaciones, vuelve a la Champions League siete años después, y quiere dar un golpe sobre la mesa, reivindicar el fútbol italiano después de vivir los peores años de la historia en la última década.
El partido no es decisivo para las aspiraciones de uno u otro equipo de cara a la clasificación, pero los blancos buscan tres puntos que les acerquen a un objetivo que aún no han conquistado en esta nueva era de la Champions League, clasificarse entre los ocho primeros y pasar directamente a los octavos de final.
Un objetivo inédito para el Real Madrid
Este es el tercer año desde que la Champions League tiene nuevo formato, el de 36 equipos, en el que se clasifican 24 equipos a la siguiente ronda, pero solo 8 directamente a los octavos de final. El Real Madrid no ha logrado acabar en esas posiciones en las dos últimas temporadas, el año pasado parecía casi hecho, fue precisamente Mourinho el que apeó a los de Chamartín de librarse de los dieciseisavos en la última jornada de la Liguilla, con aquel famoso gol en el último suspiro del guardameta del Benfica. En ese partido se vivió algo extraño, los dos equipos necesitaban marcar en el tramo final, uno para pasar en el top-8, el otro para clasificarse a la siguiente ronda, a nadie le valía el empate. Anatoli Trubin, el cancerbero local, logró lo imposible con un tanto de cabeza que dejaba a los blancos sin opciones de meterse entre los ocho mejores.
Por eso, el partido de esta noche, aunque no es decisivo para la clasificación, sí lo es para optar a terminar entre los ocho primeros. Con un calendario tan cargado, quitarse de encima una eliminatoria de Champions League tiene doble premio, en primer lugar, más días de descanso, en segundo lugar, no tener que lidiar con la exigencia que supone una eliminatoria de la máxima categoría continental. El PSG ya ha demostrado dos años consecutivos que no es incompatible jugar esta ronda con acabar levantando el trofeo, pero es un trago que es mejor evitar.
Mourinho, con todo ante la Roma
Mourinho puede contar con la mayoría de efectivos para este partido. Quitando a los lesionados Asencio y Rodrygo, y a Militao y Mendy, que no tienen el alta competitiva, sí médica, el resto de efectivos están disponibles. Y eso no es habitual en un Real Madrid que lleva años sin poder contar con 22 jugadores de la primera plantilla para un partido.
No se esperan rotaciones, no es el momento de probar cosas, lo que está claro es que no caben todos en el campo y alguien se tendrá que quedar en el banquillo. El entrenador portugués confirmó en rueda de prensa que Valverde solo jugará de lateral derecho en momentos puntuales, así que será fijo en el centro del campo, con Tchouaméni y Bellingham. La duda está en tres jugadores, solo dos de ellos participarán, Güler, Diomande y Vinicius. El brasileño fue el sacrificado en el último partido de Liga, quizá hoy también lo sea, pero teniendo en cuenta que no podrá jugar el próximo partido de Liga, podría partir de inicio, pero es el que menos lo merece de los tres. No hay que descartar cualquier otro movimiento en el centro del campo, pero no parece que sea el momento de probar muchas otras cosas. O quizá sí, porque donde realmente hay urgencias ahora mismo es en Liga, y el Sevilla viene apretando fuerte de cara al partido del próximo domingo, el último antes del Clásico.
Vuelta a casa de Mourinho
Un partido especial para el entrenador del Real Madrid, que dejó una gran huella durante su época en la capital italiana. Logró la Conference League en el 2022, perdió la final de la Europa League en el 2023, y lo más importante, devolvió a la Roma a la élite del fútbol italiano y europeo. Como suele pasarle habitualmente, a él y a cualquier entrenador, salió por la puerta de atrás, pero con el tiempo, todo lo que quedan son las cosas buenas que dejó.
Ahora vuelve a casa sin mirar atrás, con el objetivo de llevarse los tres puntos y de comenzar a levantar a un Real Madrid que no termina de carburar. El nivel debe subir, especialmente porque de reojo es inevitable compararse con un Barcelona que se mantiene arrollador, hace falta más para poder plantarle cara.
