El partido de esta noche para el Real Madrid es algo más que un partido de Champions League, algo más que tres puntos muy valiosos para poner a tiro la clasificación a la siguiente ronda de la competición europea y acercarse al objetivo del top-8, es un partido clave para llegar al Clásico con la moral lo más arriba posible. La derrota del Barcelona al PSG, la primera de los de Flick esta temporada, abre el camino para lograr vencer el domingo en Camp Barça, pero la mejor manera de encarar ese partido, es dando esta noche un golpe sobre la mesa.
Un partido para calentar el Clásico
El Barcelona perdió anoche su primer partido de la temporada, lo hizo en Europa, contra el mejor equipo de la competición, el campeón de las últimas ediciones que busca este año lo que solo los blancos han logrado en la historia, tres títulos continentales consecutivos. Perdieron después de protagonizar el mejor inicio de la historia en el campeonato liguero, no se puede decir que la derrota de ayer corte una tendencia, pero sí puede generar algo de dudas, cuando el rival es un grande, sacar los partidos adelante no es tan fácil, y el rival del domingo, es el Real Madrid de Mourinho, podrá estar mejor o peor, pero siempre son palabras mayores.
Los blancos vienen de jugar su mejor partido de la temporada ante un Sevilla que llegaba al Bernabéu quinto clasificado, su mejor momento en los últimos tres años, pero los de Chamartín, que venían de protagonizar una remontada histórica en Roma, pero con un fútbol muy cuestionado, lograron hacer el mejor partido de la temporada. Esta noche, el Leipzig no debe ser una distracción, debe ser una motivación, es una oportunidad para hacer dudar a un rival que ha recibido la primera estocada de la temporada, una derrota que le puede generar un mar de dudas de cara a un Clásico que será decisivo.
Objetivo Champions League
Y no debe ser una distracción el partido ante el Leipzig por varios motivos, el primero, el dicho, para servir al equipo para elevar la barra de la confianza, que ha estado muy justa en este inicio de campaña, pero también para acercarse a los primeros objetivos marcados en el inicio de esta temporada, en Europa, el primero, sellar cuanto antes el pase a la siguiente ronda. Eso se consigue con 12 o 13 puntos, sumando los tres de esta noche, ya serían 9, con 15 todavía por jugar.
Después, sería acercarse al segundo objetivo, clasificarse directamente para los octavos de final de competición continental, es decir, terminar la fase de grupos entre los 8 mejores, algo que no se ha logrado desde que se instauró el nuevo formato con una Liga única. Cuanto antes se logre, antes podrá centrarse el equipo en una Liga en la que, pase lo que pase el próximo domingo, toca remontar, y con la carga de partidos tan extrema del fútbol actual, todo lo que sea liberar carga y responsabilidad, será una ventaja competitiva durante los próximos meses.
Mourinho no quiere distracciones
No cabe duda de que Mourinho lleva tiempo preparando el partido ante el Barcelona, pero le toca mirar al presente, le toca mirar a lo que pase esta noche. Habrá cambios respecto al Sevilla, y el equipo que juegue hoy, no será el mismo que el que salte al césped del Camp Nou. Para empezar, Vinicius, que será titular esta noche, y que no podrá estar este fin de semana ya que deberá cumplir el segundo de los 4 partidos de sanción.
También se espera algún retoque en el once, un central, el lateral derecho, y el centro del campo, para dar minutos a los que menos juegan y lo merecen, para dar descanso a algunos futbolistas, pero serán retoques, hay tiempo de sobra para preparar el partido del próximo domingo y el entrenador luso es el primero que sabe que la victoria de esta noche puede ser clave para lo que está por venir.
Es posible que entre Carreras en el once, es posible que Diomande descanse, y es posible que de descanso a alguno de los futbolistas habituales en el centro del campo. Piernas frescas, pero un equipo parecido al que vimos ante el Sevilla, Mourinho quiere mantener la inercia de esos 90 minutos que, por fin, tanto gustó a la afición.
El Real Madrid se juega tres puntos muy importantes esta noche, no serán decisivos ni para la competición europea ni para el partido del domingo, pero puede suponer un impacto importante para los jugadores y para todo es staff técnico. Es meter más presión a un Barcelona que se ha chocado contra un muro en su primer partido contra un equipo grande, es generar dudas, generar incertidumbre a un rival que llega invicto en Liga y que puede encarrilar la liga con la victoria el domingo. De eso se trata, de mermar esa confianza que estaba intacta hasta ayer.
