Valverde comenzaba esta temporada con la obligación de demostrar algo que no es nada fácil, que está a la altura de ser el capitán del Real Madrid. Hace poco más de un año, muchos le situaron en el grupo de jugadores que le echaban un pulso a Xabi Alonso, protagonizó varios episodios que nunca deben repetirse en un futbolista del Real Madrid que además debe ser el líder del vestuario. La situación ha cambiado mucho en el último curso, y ahora, sí, parece haber entendido su rol, ya no en este equipo, dentro de la parte de la historia que le toca vivir en el club. Ante el Barcelona, volvió a ser determinante, lo hizo como lateral derecho, y lo hizo lesionado durante 40 minutos, se dejó todo en el campo.
Valverde y la capitanía en el Real Madrid
Fede Valverde está en ese momento de su carrera que se define como madurez deportiva. A sus 28 años, encara su segunda temporada de blanco como capitán, y parece haber captado lo que eso significa. La temporada pasada no lo tenía tan claro. Muy al inicio de temporada, cuestionó públicamente a Xabi Alonso, y dijo aquella famosa frase de «yo no he nacido para ser lateral derecho del Madrid». Lo que es el fútbol. Pero no fue el único episodio que vivió dentro del vestuario la temporada pasada, fue castigado en un partido de Champions League donde se le vio calentar con una actitud incomprensible para cualquier profesional, y al final de temporada, esa pelea de Tchouaméni donde todos saben lo que pasó, pero nadie se ha atrevido a contar. Seguro que, dentro de unos años, alguien contará qué pasó exactamente.
Este año todo ha cambiado, o casi todo, hay algo que no, su entrega en el campo, siempre ha sido máxima, pero ahora lo hace de otra manera. Él mismo sabe que, quizá sí, quizá ha nacido para ser capitán del Real Madrid, y no solo por las facultades innatas que parece tener para jugar en esta posición, también por todo lo que ese cambio de posición ha supuesto para el equipo. Porque con él en la banda, se ha ganado a otro centrocampista, porque su físico le permite ocupar al mismo tiempo casi dos posiciones, pero por todo lo que permite que se genere a su alrededor.
Cambio de discurso
Hace unos días se le volvió a preguntar a Valverde sobre su posición de lateral derecho. El discurso ha cambiado completamente. Donde me digan, estoy para ayudar al club en lo que haga falta. Seguro que, a día de hoy, sigue pensando lo mismo que hace un año, pero seguro que ha entendido lo que debe representar un capitán del Real Madrid. Por aquel entonces, sus declaraciones hicieron aún más daño, porque los dos laterales, Carvajal y Trent, estaban lesionados, ahora el inglés y Dumfries, simplemente, están uno o dos escalones por debajo.
Seguro que Mourinho también ha tenido mucho que ver, siempre se ha hablado de su complicidad con los futbolistas, y seguro que su jugador es uno de sus favoritos, es el perfil de futbolista que quiere para su equipo. El propio portugués dijo apenas hace dos semanas que era algo esporádico, y desde entonces, sin embargo, no ha fallado en esa posición.
Valverde y el Barcelona
Lo de Valverde ante el Barcelona roza lo épico: jugó 40 minutos lesionado, se le notaba porque se echaba la mano al isquio cada vez que el juego se paraba. Parecía que estaba jugando al despiste, porque luego era todo lo contrario sobre el césped. Anuló a Gordon, corrió sin parar, se dejó el alma, hasta que su cuerpo dijo basta. Misión cumplida.
Es fácil subirse a la ola cuando las cosas van bien, es más difícil ser parte de esa ola. Valverde es el capitán del Real Madrid y debe ser el primero en dar ejemplo. El año pasado se equivocó, quizá le pilló algo joven el brazalete, es raro ser el capitán de los blancos a tan temprana edad, pero ha sabido rectificar. Es el líder del vestuario y es quien debe liderar al Real Madrid a partir de ahora.