Ganar en el Camp Nou lo cura casi todo. Casi. El enfado del Real Madrid con los árbitros ha sobrevivido al 1-2 del Clásico: la entrada de João Cancelo sobre Yan Diomande es, para el club, la sexta tarjeta roja perdonada a sus rivales en lo que va de Liga. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) admite que aquello merecía tarjeta… pero amarilla.
Cancelo, Diomande y un VAR en silencio
Minuto 56 del Barcelona-Real Madrid, con los blancos por delante. Cancelo clavaba los tacos en el gemelo derecho de Diomande y ni el árbitro, Martínez Munuera, ni el VAR movían un dedo. Poco después empataba Raphinha. Después llegó Mbappé… y victoria: 1-2.
Mourinho no esperó al día siguiente: «Ganamos a un gran adversario, con un árbitro que ha hecho un gran partido y un VAR que estaba dormido en el minuto 60, donde hay una clara tarjeta roja a Cancelo». Elogio y dardo en la misma frase, marca de la casa. Para el club, con un jugador más durante casi toda la segunda parte, el guion habría sido otro.
El CTA, a medias
El CTA analizó la acción en su vídeo semanal, «Tiempo de Revisión», y enmendó en parte al colegiado. Su veredicto: «acción temeraria», castigo de amarilla y no de roja. «Cancelo impacta de forma parcial en la pierna de Diomande, no hay fuerza excesiva o brutalidad», explicó el organismo. Media razón para el Madrid. Media para el árbitro.
En la otra jugada polémica de la noche, una mano de Balde en el área azulgrana, el CTA respaldó al colegiado: «El balón impacta en el brazo del defensor de forma fortuita». Fin de la discusión, al menos en lo oficial.
Las seis rojas de la discordia
La cuenta blanca arranca en la primera jornada. Ante el Espanyol, a los dos minutos, Calatrava derribaba a Vinicius junto a la banda y le daba una patada en la espalda con el brasileño en el suelo. Real Madrid Televisión denunció además como agresión un rodillazo de Riedel en la cabeza de Vinicius. Dos rojas reclamadas en un partido que se resolvió con un gol de Espí en el 90.
Después vino Elche: un codazo de Osorio a Huijsen en el minuto 30, con 0-1 en el marcador. El propio Osorio marcó uno de los goles del empate ilicitano antes de que el Madrid ganara en la prolongación. Ironías del fútbol.
En el derbi del Metropolitano, el club pidió dos rojas en la primera parte: una a Cuti Romero por pisar la rodilla de Bellingham y otra a Kang-in por una dura entrada sobre Valverde. Aquel día el Madrid perdió. Y la sexta, el pisotón de Cancelo. Seis. Como los Vengadores originales: suficientes para montar una franquicia.
Vinicius, el precedente que escuece
A ese malestar se suma la expulsión de Vinicius ante el Villarreal por un tirón de pelo, que acabó en cuatro partidos de sanción y dejó al equipo con diez en los últimos 20 minutos. El brasileño ya se ha perdido dos de esos encuentros, Clásico incluido, y tampoco estará el domingo en El Sardinero. Para el madridismo, la vara de medir no parece la misma.
Así las cosas, el triunfo en Barcelona, el quinto seguido del equipo de Mourinho, ha rebajado la tensión deportiva, pero no la arbitral. Semanas atrás, el portugués ya había avisado al CTA: «Si nos dejan tranquilos y competir en igualdad, queda mucho». Tras diez jornadas, el Madrid es tercero, a tres puntos del Barcelona. El domingo (16:15) toca Santander, primer examen tras un Clásico que dejó además un nuevo protagonista en ataque. El contador, por ahora, marca seis. Y lo que queda…