Hay entrevistas de trámite y entrevistas de vaciar la mochila. La de Dani Carvajal fue de las segundas. El lateral del Getafe, que dejó el Real Madrid este verano tras más de una década en el primer equipo, repasó en El Larguero, de la Cadena SER, el final de su etapa blanca, su relación con Álvaro Arbeloa y el momento del equipo de Mourinho. Y dejó una frase con destinatario: «Esa pregunta tiene que ir directa a Álvaro».
Recado para Arbeloa
Preguntado por la frialdad pública que le mostró Arbeloa la temporada pasada, Carvajal devolvió la pelota sin despeinarse: «Creo que esa pregunta tiene que ir directa a Álvaro; él explicará mejor el porqué de esas declaraciones. No te puedo decir otra cosa». Ni una palabra más. Ni una menos.
Después defendió su versión. «Siempre respeté todas y cada una de sus decisiones, entrené lo mejor posible para estar disponible y jugar cuando fuera necesario. Si era un minuto, un minuto. Siempre le respeté», explicó. Reconoció, eso sí, que nunca llegó a hablar con Arbeloa de su pérdida de protagonismo. Conversación pendiente.
Así se fraguó la salida
El principio del final tiene fecha: «Desde que vuelvo de la artroscopia de octubre, que es en enero o febrero, voy teniendo menos relevancia en el campo. A finales de temporada, mi entorno y el club se pusieron en contacto y decidimos que lo mejor era una salida». Mundial en el horizonte, renovación en juego… y banquillo.
No fue sencillo para alguien acostumbrado a no faltar nunca: «Vengo de toda una carrera siendo titular casi siempre y de pronto te encuentras con unos meses en los que no eres titular». Aun así, insistió en que nunca tuvo «ningún reproche ni hacia el club ni hacia el míster». Y recordó Mestalla: «Después de no jugar ni calentar un solo minuto, salgo a correr voluntariamente. Con eso queda todo dicho». El brazalete también pesaba: «Cuando eres capitán de un equipo como el Real Madrid y no estás en el terreno de juego, ese peso lo vas perdiendo poco a poco. Me ha tocado ser capitán en un segundo año sin títulos».
El vestuario, un candado
Sobre la pelea entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni, le quitó hierro al golpe y se lo puso a la filtración: «No, para nada fue para tanto. Yo llevo muchos años en el Madrid y varias veces jugadores han llegado a las manos. Pero no salía nada. Lo raro es que se filtrase, porque a la media hora estaba en la prensa y yo soy de los que piensa que el vestuario tiene que ser un candado… Así que eso sí que me molesta». Lo que pasa en el vestuario, como en Las Vegas, debería quedarse allí.
Aplausos para el Madrid de Mourinho
El Clásico lo vio desde fuera, y le gustó: «No me esperaba ver al Madrid tan bien, me sorprendió para bien. Por momentos le quitaron la pelota al Barcelona. Me pareció un planteamiento muy valiente de Mou». De Diomande dijo que «juega muy bien, aporta mucho en defensa y arriba tiene ‘cositas’».
No eligió entre Dumfries, Trent y Valverde para su antiguo carril, pero dejó la pista a la vista: «Fede está demostrando un rendimiento muy alto en esa posición y el equipo está mejorando. Cuando algo va bien, como suelen decir, no lo toques». Con Vinicius, sancionado tras su expulsión ante el Villarreal, se puso el traje de capitán: «Tiene que estar tranquilo, porque acaba de renovar, es un jugador fantástico y una persona espectacular. Sé que el mejor Vinícius va a volver».
Getafe y una ovación pendiente
A sus 34 años, aseguró que no fichó por el Getafe por dinero, que estuvo cerca de irse a Arabia y que la familia pesó más. Su rodilla, dijo, «está perfecta», aunque le faltan minutos.
Así las cosas, Carvajal se despidió del debate como jugaba: sin esconderse. Para su regreso al Bernabéu con el Getafe pidió poco: «Con una ovación del estadio me basta». La frase que lo resume todo llegó antes: «Nací madridista y moriré madridista». Mientras, el Madrid del Clásico de Mourinho, con Valverde asentado como líder, sigue a lo suyo. Y la pregunta, ya saben, sigue esperando a Álvaro…