El extremo del Real Madrid no pudo aprovechar mejor el primero de los cuatro partidos en los que Vinicius estará de baja. Su impacto ante el Sevilla fue determinante, asistencias, regates, un golazo y una amenaza constante para el conjunto hispalense. Fue de menos a más y terminó el partido con un trallazo a la escuadra con el que empieza a justificar la inversión que el club ha hecho con él.
Un problema para Vinicius, un problema para el Real Madrid, porque viendo a uno y viendo al otro, ahora mismo parece no haber color. Pese a que Mourinho intenta rebajar la euforia «tiene que mejorar mucho todavía», lo cierto es que parece que esto no ha hecho más que empezar.
Diomande y su mejor partido de blanco
Ya lo veníamos avisando, Diomande se quitó un peso de encima el pasado fin de semana ante el Villarreal, marcando su primer gol con la camiseta blanca, un gol decisivo para un 1-0 final, con 10, que valió tres puntos de oro. Ayer ante el Sevilla, no es que diera pinceladas, cogió la brocha para dibujar su primera gran obra de arte ante su público. Asistió en el primer gol de Arda Güler, participó activamente en la jugada del segundo gol, le dio a Mbappé el pase que provocó el penalti del tercer gol, y cuando el Sevilla parecía que se había metido en el partido con un gol que recortaba las distancias, se inventó una galopada iniciada en el centro del campo para soltar un misil ya en la frontal, que se coló por la escuadra del palo corto del portero, poniendo así el broche a su primera gran noche en el Santiago Bernabéu.
Estuvo muy activo en el juego desde el primer minuto, pero aún algo tímido, no parece que termine de soltarse ante tanta estrella a su alrededor, o quizá le pesa, en cierta manera, vivir la situación que tiene, ser el posible sustituto de Vinicius, ser uno de los futbolistas encargados de cambiar la dinámica. Encaró desde el primer minuto del partido, pero quizá algo lento en sus movimientos, sin querer dar un paso en falso, sin querer perder un balón, sin querer pecar de individualista. Antes del gol, tuvo tres jugadas claras por la banda, no decidió bien, incluso un centro desde dentro del área que casi sale por la línea de banda contraria. Fue lo último que hizo con timidez, la siguiente jugada terminó con una asistencia suya para que Güler abriera el marcador. Ahí comenzó su exhibición.
Fue protagonista, decisivo en todas y cada una de las acciones del equipo que abrían la brecha en el marcador, con el colofón final para presentar, ahora sí, su candidatura real para ser un referente en el Real Madrid.
Mourinho frena el ímpetu
Mourinho habló muy positivamente en la rueda de prensa tras el partido, pero quiso relajar la euforia que se ha desatado. Quiso que no quedara en el olvido esa primera media hora de partido en donde le falló la capacidad de decisión.
“Tiene mucho que mejorar, tiene que mejorar en la definición, llega muchas veces a zona de peligro y todavía le cuesta relajar en el último segundo, levantar la cabeza, mirar la posición de sus compañeros, asistir mejor. Pero esto llegará”.
“Es joven, es todavía un producto no acabado. En el Madrid el nivel de exigencia es muy alto, juega con el 25 (dorsal a la espalda), pero él juega con el 125-130 que ha pagado. Ha hecho un gran partido, está creciendo”.
Un problema para Vinicius
Mourinho, que en rueda de prensa se maneja mejor que nadie, habló del nivel del de Costa de Marfil comparándolo con Vinicius, nadie le preguntó por dicha comparación, ya se encargó él de hacerlo.
Diomande “me recuerda a Vini cuando llegó al Real Madrid, y dos-tres años más tarde era jugador de primerísimo nivel”.
Pero la realidad es que Vinicius está en un problema importante. El desencanto hacia su figura es generalizado y se va extendiendo. Su nivel está muy por debajo de lo que debería estar, muy por debajo de lo que se exige al Real Madrid, y la sanción de cuatro partidos puede suponer un problema si Diomande mantiene este nivel competitivo. El miércoles hay Champions, pero se mira al domingo, al Clásico, un partido que se antoja complicado para los blancos, pero un partido que puede suponer un verdadero punto de inflexión para el Real Madrid, para un Diomande que sabe que está ante su gran oportunidad.
Vinicius tendrá tiempo de revertir la situación, estos cuatro partidos de sanción no le borran de la plantilla, no le borran lo que ha hecho, y aunque le sigue restando algo de crédito, al brasileño le quedan unas cuantas balas en la recámara. Pero sí puede ser un cambio de tendencia, es precisamente lo que le hace falta al Real Madrid, no que Vinicius juegue o no juegue, que cambie lo que sucede en el terreno de juego. Es ahí donde el brasileño tiene mucho que perder. De momento, primera oportunidad para Diomande, primera exhibición.
