Análisis | Agonía en Roma y muerte en Anfield

Análisis de la debacle del Barcelona en Champions, que por segunda ocasión le remontaron un marcador, que parecía estaba liquidado a su favor.

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Quizá, si tu equipo gana 3-0 en la ida de unas semifinales, podrás pensar que todo está hecho y que tu equipo está en la final.

Pues esto no le pasó a los aficionados del Barcelona, que después del éxtasis por la victoria de la mano de Messi y Ter Stegen, pensaban que a esto todavía le faltaba un gol del Barça en Anfield para estar más tranquilos.

Los fantasmas de Roma eran crudos y con el primer gol de Origi despertaron. El primer tiempo fue una calca de lo que sucedió en Camp Nou, con un conjunto blaugrana que no se veía seguro en defensa y que en ataque todos los caminos tenían que conducir a Messi.

La diferencia, fue que en Cataluña, Suárez la metió y que Piqué junto a Lenglet pudieron solventar el peligro. En Anfield, ni Alba ni Messi la metieron y la defensa se comió un gol terrible que comenzó con el error de Jordi al intentar controlar.

La pesadilla apenas comenzaba y si mirabas a la banca, veías a Valverde que nunca sabes si está feliz, enojado o triste. Un técnico igual de frío que el equipo que ha dirigido en los últimos 2 años.

Podrán ser muy regulares y poderosos en España, pero en Champions, son una hielera, todos, en ocasiones se salvan unos y en otra ninguno como en Roma.

El Barça comenzó a tener más la pelota conforme fueron pasando los minutos y tuvo 2 o 3 ocasiones de peligro. Porque Valverde no supo leer el partido, era obvio que lo que hizo bien Liverpool en la ida lo mejoraría y lo volvería a hacer en la vuelta.

Los de Klopp la entendieron perfecto desde el minuto 1, presionamos alto, no dejamos salir, retrocederán y ahí asfixiamos. Y el Barcelona no se la pudo aprender en 180 minutos.

El único trabajo que tenía Ernesto era leer de manera correcta el partido, si quería tener el esfuerzo físico de Vidal, que en la ecuación va a parte, porque me quedó clarísimo que el tipo se mata por el escudo, pues hubiera quitado a Coutinho y puesto a Arthur.

Lo que el Barcelona necesitaba era salir con pelota controlada, no ser un desastre en medio campo y buscar todo en base a esfuerzo, que por momentos ni siquiera se vio.

Llegó el medio tiempo, con el huracán a punto de tocar tierra y nadie pegó un grito en el vestuario. Entiendo que Messi no es un líder, será el mejor del mundo, pero el liderazgo para pegar un par de gritos en el vestidor no es su fuerte.

¿Y los demás? Vidal, Suárez, Piqué, ¿Qué hicieron? Agachar la cabeza o pensar que por tener al 10 todo mejoraría. Se venía el terremoto y nadie hacía nada, esto con un Puyol o un Xavi no pasa pero nunca, tipos que salen a todo y contagian a todos.

Pues llegó el segundo tiempo y como cayó el segundo cayó el tercero. Lo mismo que le pasó al Barça contra el United, 10 minutos dormidos y ahora la diferencia fue que el Liverpool no te perdona como lo hicieron los Reds Devils.

Un jugador que venía de la banca, salió con más hambre que los 11 blaugranas y el técnico juntos. Anotaron el segundo y el Barcelona ni se inmutó, le puso la alfombra para que cayera el tercero.

Los fantasmas ya tenían hundidos no sólo a los jugadores, si no a los millones de aficionados que veían el juego. Les estaba pasando lo mismo que hace un año y nadie levantaba la cara.

El Barcelona se olvidó de jugar, se hizo un equipo chiquito, sin espíritu, sin corazón, sin hambre. ¿De qué sirvieron las promesas al inicio de campaña? En 60 minutos estaban tirando todo a la basura, la mejor temporada de Messi, que tiró del carro hasta donde pudo, estaba desapareciendo.

Porque el Liverpool no fue el único en dar un baile, Klopp le dio un baño a Valverde de como se planifica un partido de tal magnitud. Encapsuló a Messi, lo marcó con 3 y rotaban, él sabía que este Barcelona no juega a NADA y que el 3-0 maquilló todo, porque dejaron al 10 libre.

Encerrado el argentino, no habría peligro, porque todos lo buscan y al no poderle dar el balón, no se generan opciones. Si la historia hasta este punto ya era humillante para el barcelonismo, el equipo les viene a demostrar lo pobres de mentalidad que son.

Un tiro de esquina de primaria, a 10 minutos de por lo menos aguantar al alargue y les hacen un gol de juveniles. ¿Y los líderes? Sí, seguían mirando al piso. Y si se preguntaban por el técnico, quemó naves al 80′, cuando el golpe lo tuvo que dar al inicio del segundo tiempo.

En Roma no había equipo, 11 titulares y cascajo por la mala planificación de Bartomeu, aquí había equipo, pasa que tienes jugadores como Coutinho, que es un 0 a la izquierda, un Dembélé que es de vidrio, un Suárez que fuera de casa no le mete gol a nadie en Europa, Malcom que no puede estar en el Barça.

Pero claro, como Messi otra vez se echó al equipo al hombro en la ida, todos quedaron como héroes. Hace tiempo que el Barcelona se viene cayendo a pedazos y nadie lo ve.

Se le acabó el estilo, le pintó la cara al peor Madrid de la historia, nada más. No hay autocrítica, no hay planificación. Traer a Boateng y a Murillo ¿Para qué? Para salir en las portadas y decir que el Barcelona compró algo en el mercado.

Al Barça se le cayeron las estrellas, Xavi, Iniesta, se fueron, Neymar abandonó y parece que el equipo no se puede recuperar. Les han pintado la cara en las últimas 4 Champions, no han metido ni las manos, humillaron a la afición en Roma y el martes en Anfield la pulverizaron.

Si el Barcelona no da un giro, ni en sueños los veo ganando una Champions, aquí te desconcentras 10 minutos y estás fuera. El resultado fue totalmente justo, en la ida los blaugranas no se comieron 4 de milagro y porque Ter Stegen está en otro nivel.

El plantel está devastado, cualquier escenario que le recuerde esos malditos fantasmas, el equipo se nubla y no hay quien lo saque. Se perdió el ADN ganador y muy pronto se perderá a Messi, que siendo el mejor, desde 2015 no levanta la Champions.

Hoy, no hay nada que reprocharle al argentino, el tipo no puede solo contra 5, si le pone pases de gol a su equipo y no son capaces de levantar la cara y pegarle al arco. Está bien, liderazgo no tiene, no es Puyol, pero sin él, no tengo dudas que el United hubiera pasado a semis.

Messi hizo rozar la gloria a los aficionados, no digo que no tiene culpa en esto, pero no es para que sea enjuiciado de la manera que lo están haciendo. Porque así como se escondió en Roma y asomó el pecho frío ante el Atleti y Juventus, en Camp Nou dejó el trabajo sentenciado y el equipo ni se movió para terminarlo.

Basta ya de Valverde, muy buen tipo con la prensa, pero no tiene lo que se necesita para liderar al Barcelona. Ojalá Bartomeu, presidente del Barça, tenga tantito del hartazgo que traen los aficionados blaugranas y haga cambios drásticos. Hay varios que se tienen que ir e invertir bien, no en más petardos que salen en las fotos como Boateng.

Necesitan autocrítica, alguien que sacuda al vestidor, vendrá una joya como De Jong, pero con un equipo sin alma no va a suceder nada. De la cantera ya ni hablar, los poquitos jugadores que han salido, se fueron por la puerta de atrás.

Riqui Puig encabezando la lista de las promesas y eso porque se ganó el cariño de la afición, que ha quedado demostrado lo noble que es con el equipo para apoyar en la temporada. No se les puede pedir que no estén molestos, si cualquier aficionado hubiera pegado más gritos en el vestidor que lo que hizo Valverde.

Les pintaron la cara ante los ojos del mundo, se acordaron de jugar al 82′, con todo liquidado y apegado a la dependencia del 10, que si no se pone el traje de superhéroe, no carbura el Barça.

Ni disculpas, ni promesas valen o hay un cambio o esto no va a funcionar. El martes el Barcelona vivió el momento más negro de su historia y lo que más enoja al barcelonismo es que se juegue con la ilusión de la gente, que otra vez verá la final de Champions desde la televisión.

Escrito por: Ismael González

Twitter: @ismagonzalezMX

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