La Carrera Astur | Pk.21: Cambio de rumbo en Gijón; impotencia en Oviedo

Ninguno logró ganar en una jornada que confirma un cambio de director al frente de los rojiblancos y que a los carbayones les acompaña un halo de mala suerte

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Nuevo fin de semana de decepción para Oviedo y Sporting. Los carbayones debieron conformarse con un empate en su visita a los Campos de Sport de El Sardinero. Un estadio frente a un rival, ahora mismo directo, por la permanencia, en el que fue superior, pero en el que una serie de acontecimientos, VAR incluido, le castigó en exceso. Pero peor han sido las cosas para el Sporting que volvió a perder en casa en un terrible partido de fútbol que se llevó el Extremadura sin tirar a gol. Una derrota que ha motivado el cese de José Alberto López y la llegada cerrada de Miroslav Djukic.

Cambio de rumbo en el ‘ecuador’

  • Más plano que un encefalograma: La semana del Sporting empezó a torcerse el martes en Zamora. El ridículo del ‘Ruta de la Plata‘ colapsó el resto de actos y comparecencias hasta la previa del partido. En él, la imagen del Sporting no distó mucho de las dos victorias frente a Ponferradina y Lugo. Pero en ambas victorias al menos se creó peligro. En parte fue porque se enfrentó a dos conjuntos que con sus armas si buscaban hacer daño en ataque. Frente al Extremadura no. Diga lo que diga Manuel Mosquera sobre sus merecimientos, su equipo renunció a atacar sino era robando en campo contrario o al contraataque. En estático su equipo ni lo intentó limitándose solo a defender. Eso provocó que el Sporting, plano y sin ideas de por sí, fuese más plano aún.
  • Incumplir una de las máximas del fútbol tiene consecuencias: Por que además José Alberto López decidió ante la baja de un hombre que se había hecho fundamental en el 3-4-1-2 de las últimas semanas, variar el esquema. Un dibujo en el que los propios jugadores declaraban y demostraban en el campo sentirse cómodos. Volvió al 4-2-3-1 que mostró un equipo plano y evidenció el problema que tiene el equipo para generar ocasiones con dos delanteros y frente al Extremadura era uno contra una línea de cinco atrás y tres hombres más por delante. Una tela de araña que hizo que el Sporting no chutase entre palos salvo en la acción del gol anulado.
  • La crueldad se ceba con los destacados: Para más castigo y crueldad, un partido condenado al 0-0 se decidió en una jugada de rebote que penalizó a uno de los mejores en el bando rojiblanco del partido y de las últimas semanas: Carlos Cordero. Quiso la mala fortuna que fuese él, frente al equipo de su localidad natal el que se anotase ese desgraciado auto-gol. Algo similar a lo que le ocurrió a Cristian Salvador en Zamora. No son los jugadores rojiblancos profetas en su tierra, sino más bien cigüas. Involuntarias, pero cigüas.
  • Adiós José Alberto; hola Miroslav: Todo esto ha provocado el relevo en el banquillo rojiblanco. José Alberto es historia y el presente se llama Miroslav Djukic. El serbio comenzará a dirigir al equipo la próxima semana y tendrá como tarea enderezar la marcha de un equipo muy lejos de donde se esperaba. El que sigue es Miguel Torrecilla. El salmantino habría puesto su cargo a disposición del club, pero éste no le ha cesado de sus funciones. Ha sido quien ha llevado la mayor parte de la contratación del nuevo entrenador y quien se ocupará de los movimientos en enero. Un mes donde se juega su futuro con un crédito bajo mínimos.

El empate sabe a poco

  • Superiores. El Real Oviedo fue mucho mejor que el Racing a lo largo de los noventa minutos. El conjunto azul saltó a El Sardinero con las ideas bien claras. Se adueñó del balón desde el inicio y dispuso de varias ocasiones para adelantarse. Todo ello antes de que Juanjo Nieto fusilase la meta rival para poner a los asturianos por delante. Lo que sucedió después no fue algo nuevo. El equipo desaprovechó su momento para cerrar el choque, y en un balón parado encajó el empate. Un tanto que metía a los locales en el encuentro. Una vez más, los errores penalizaron al cuadro oviedista.
  • Borja brilla con luz propia. Impecable una vez más. Fue el mejor de los veintidós. El canterano se movió a lo largo de todo el frente de ataque. La pidió, lo intentó, desequilibró y fue la llave para que el Oviedo dispusiese de ocasiones. El director del fútbol ofensivo; la bandera del equipo. Vertical cuando es necesario, dando calma cuando sus compañeros necesitan respirar con el balón. Cada minuto que pasa sobre el césped demuestra que no tiene límites.
  • El VAR. Protagonista una vez más. Varias decisiones sobre la mesa. La primera, la expulsión de Tejera. El colegiado, tras revisar la jugada, decidió mostrar la cartulina roja al mediocentro azul. Una decisión que, sin duda, marcó el partido. No sucedió lo mismo en la última jugada del encuentro, momento en el que Ibra recibe una falta dentro del área. El colegiado del encuentro decidió pitar el final del partido. Ni siquiera revisó la jugada. Otra decisión que, sin duda, perjudica a los azules. Una más.
  • Navidades fuera del descenso. El Real Oviedo pasará las fiestas un punto por encima de la zona peligrosa de la tabla. Algo que pocos pensaban hace unos meses. Y buena parte del mérito es de Javi Rozada. El entrenador ovetense llegó al equipo tras cinco jornadas en las que se sumó solo un punto. Colistas y con unas sensaciones que no llamaban al optimismo. Así aterrizó Rozada en la nave azul. Tres meses después, y tras algún que otro altibajo, el equipo se encuentra fuera del descenso y tiene una identidad clara. Y buena parte del mérito es del entrenador. Porque, al contrario de lo que se piensa, no solo hay que mirar al banquillo para lo malo.

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