Asencio, un ejemplo de madridismo

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Nadie volverá a poner en duda el madridismo de Raúl Asencio. El pasado miércoles, frente al Olympiacos, el central defendió la camiseta blanca en la Champions League apenas 24 horas después de recibir una de las noticias más duras de su vida: el fallecimiento de su abuelo. Una persona muy cercana a él y que consideraba también como «un padre más». El defensa se enteró el martes por la noche, en la previa del encuentro. Estaba en Pireo, sólo. Aun así, al día siguiente, salió a jugar. No era negociable. «Era lo que hubiese querido su abuelo«.

Raúl Asencio dio la cara

Arropado por todos sus compañeros –también familiares y amigos, desde la distancia–, Raúl Asencio saltó al verde del Estadio Georgios Karaiskakis y cumplió con creces. Además, llegó a Grecia siendo el único central natural disponible para Xabi Alonso. Y no achantó la cabeza en ningún momento. Interceptó un balón, recuperó siete veces la posesión y ganó todos sus duelos en los aires (2/2). A pesar de los tres goles encajados, el canario fue la columna vertebral de la zaga. Y en ataque, casi da con la tecla. Volvió a estar cerca de marcar, otra vez en un córner, de cabeza. En Vallecas y Elche, también estuvo cerca, pero todavía deberá esperar para firmar su primer tanto como profesional y merengue.

Después del partido, Raúl Asencio decidió rendir un último homenaje a su abuelo en redes sociales: «Descansa en paz Papi. Acompáñame y dame fuerza en cada paso. Te quiero«. Un mensaje cargado de emociones. ‘Ruli’ –así le llaman– siempre ha sido un tipo gracioso y cariñoso. Aunque algunos dicen que «tiene una mala leche» en los campos, fuera de ellos, ‘Ruli’ es una persona normal. Un chaval de 22 años que vive su sueño de ser jugador del Real Madrid.

Amén de la triste noticia, Raúl Asencio pudo contar con el apoyo de todos sus compañeros. Tanto antes como después del partido. Horas después del pitido final, cuando el canario subió fotografías del encuentro, algunos integrantes de la plantilla –Courtois, Fran García y varios canteranos– dejaron su comentario en la publicación del canterano. Desde el minuto uno, la plantilla le arropó y le motivó para seguir mirando hacia arriba. Raúl no se rindió y lo hizo, sobre todo por su abuelo. Su referente.

Un fuerte mensaje

Y con todo esto, Raúl Asencio mandó un fuerte mensaje al madridismo, pero también a la plantilla. El central, que no estaba en las mejores condiciones psicológicas para jugar el partido, dejó sus problemas al lado durante 73 minutos y entregó toda su pasión para el escudo del Real Madrid… y también para su abuelo. Desde el inicio de temporada, el canario ha sido ejemplo de redención. Empezó siendo un «descarte» de Xabi Alonso a ser uno de los elementos más claves de la plantilla. Cuando alguien veía roja atrás, Asencio saltaba y rendía. Cuando uno se lesionaba, el patrón se repetía. El canterano está cumpliendo con todas las expectativas. Las ha superado incluso.

El canario nunca fue de rendirse. No es su leitmotiv. Consciente de que está viviendo un sueño en el Real Madrid, Raúl Asencio trabaja a diario para escribir su propia leyenda en Valdebebas. Llegó a La Fábrica con 14 años (2017). Dejó a su familia en Las Palmas para vivir su historia. Ocho años después, ese pequeño central que había abandonado su isla natal se convirtió en el central del mejor equipo del mundo. Nadie lo habría dicho, pero él creyó en todo momento… y seguirá creyendo.

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