En el Real Madrid siempre quieren lo mejor, y más cuando las aguas bajan revueltas por Valdebebas, como es el caso, donde los malos resultados, la falta de juego, y lo que preocupa más, una alarmante falta de compromiso -evidenciada en los últimos partidos-, hace que crezca la tensión de puertas para adentro, y que se mire hacia fuera para buscar soluciones. Unas soluciones que, en lo deportivo, pasan por encontrar a un profesional capaz de manejar la sala de máquinas de un equipo que parece funcionar en modo “piloto automático” muy mal calibrado. El objetivo es tan ambicioso pero complicado, Vitinha, el ejecutor del PSG.
Vitinha y el Real Madrid
No cabe ninguna duda de que Vitinha ha sido una de las grandes revelaciones del curso pasado, de la mano de Luis Enrique, que se ha encargado de crear una máquina casi perfecta, y que ha encontrado en el portugués al ejecutor ideal. El internacional luso encajaría como un guante en el Real Madrid -o en cualquier equipo que contara con sus servicios-, huérfano en la construcción desde que Toni Kroos pusiera fina a su carrera deportiva mucho antes de lo que lo hacen otros y muchos antes de lo que hubiera querido el Real Madrid, creando un socavón que, en una año y medio, sigue siendo una de las grandes averías del club.
En las oficinas blancas manejan muchos nombres para cubrir el vacío, pero Vitinha es el número 1, es el que más encaja en las necesidades del equipo, por su movilidad, su capacidad para construir desde atrás, para distribuir, pero, sobre todo, para llevar el rimo del equipo, una condición innata que le permite pisar el acelerador cuando su equipo lo necesita, y pisar el freno cuando toca contemporizar, a sus anchas, como el que ha nacido con una capacidad que otros, por mucho que se empeñen en entrenar, nunca podrán tener.
El fichaje de Vitinha por el Real Madrid
El portugués llegó al PSG en 2022, pero no fue hasta el curso pasado cuando explotó, siendo clave en la temporada que consagró al PSG de Luis Enrique como el mejor equipo del continente. Firmó hasta 2027 cuando fichó, pero ha ampliado su contrato hasta 2029, lo que da a entender la buena sintonía que se siente el jugador con la ciudad parisina. Por tanto, para que el club pudiera llevar a cabo un traspaso de tal calibre, deberían sentarse Florentino Pérez y Al-Khelaifi, o lo que es lo mismo, que pudiera ser de día y de noche al mismo tiempo. Una relación rota, por el caso Mbappé y por las diferencias por la Champions League y la Super Liga, que no parece que vaya a arreglarse próximamente.
En caso de que hubiera una reconciliación -ahora imposible- entre ambos, tocaría negociar, con un equipo donde el dinero tiene poco valor, que solo se deshace de sus jugadores cuando no los quiere, y que retiene a los que sí quiere como si fueran diamantes. Las condiciones económicas serían estratosféricas, no olvidemos que los blancos presentaron una oferta de 180 millones por Mbappé que lo parisinos ni se dignaron a contestar.
El Liverpool, en la puja
Y, como no podía ser de otra manera, hoy otros muchos equipos interesados en pescar en la capital francesa, entre ellos, el más peligroso, el Liverpool, otro equipo donde el dinero, capital estadounidense, tampoco es mayor problema, y que sí podría ofrecer al PSG una cifra que, quizá, podría replantearle la idea al presidente catarí, aunque se antoja complicado, y más con un Luis Enrique que se opondría completamente a cualquier movimiento de estas características.
Pese a todo, el Real Madrid lo intentará, buscará fichar a Vitinha, intentando convencer al jugador, intentado meter presión, aunque hacerlo, al igual que puede funcionar con otros equipos, ya ha quedado más que demostrado que no funciona con el PSG.
