Paul Monaghan es, con permiso de Max Verstappen, la persona más importante del garaje del equipo Red Bull. En este sentido, hay quorum y consenso dentro dentro de la estructura porque todo el mundo tiene claro el peso y los galones que porta el ingeniero jefe. Un veterano del paddock como él conoce como pocos de qué van las pretemporadas en la Fórmula 1: con todos los rumores, humo, filtraciones interesadas, plazos y juegos que arman los equipos para desestabilizar a sus rivales de cara a la primera carrera. Los test invernales son un mundo aparte que daría para un libro. Que si este equipo corre y que si el otro no va bien.
Monaghan ha hablado de todos esos «juegos» de las escuderías guardándose rendimiento por aquí y escondiendo décimas por allá en pretemporada para que nadie conozca de verdad su velocidad real hasta la primera carrera. El ingeniero ha reconocido que «supondrá un gran esfuerzo llegar a Barcelona», confesó a RacingNews365. No es que Red Bull no vaya a llegar a tiempo para poner su monoplaza en pista el 26 de enero en Montmeló. Se entiende que la mayoría de equipos, con los cambios que ha traído la nueva normativa, llegarán justos a los test de Barcelona del 26 al 30 de enero.
Quedan tres semanas para que los equipos pongan en el asfalto la nueva generación de monoplazas tras el cambio de reglamento más grande de la historia de este deporte. No hay tiempo para especulaciones y virguerías, reconoce Monaghan: «Si crees que vamos a aparecer con dos versiones de un ‘body’, una real y una falsa, no». Simplemente porque no hay tiempo. «Si llegamos a esos días en buena forma y el coche corre, bien. Tendríamos entonces algo sobre lo que construir, mejor que confundirnos a nosotros mismos con varias opciones sobre la mesa».
Juegos de todo tipo
El ingeniero espera que sus rivales, como cada pretemporada, se guarden sus cartas y no muestren el potencial real de sus coches. Además, se espera que los primeros días de test, los de Montmeló, se busque fiabilidad y no rendimiento y tiempos por vuelta. Los nuevos motores serán delicados. «Sigue habiendo juegos entre todos los equipos: ¿qué haces con la energía? ¿cuánta gasolina llevas? ¿llevas el paquete de la carrera uno? ¿otro paquete diferente? Todo es parte del juego», ha añadido.
«Conforme lleguemos al segundo test de Baréin, tal vez sea posible coger algún tipo de sensación de todo ello. No obstante, son coches prototipo, los podemos cambiar. O sea que incluso si estamos decepcionados el segundo día de test en Baréin no significa que llevemos lo mismo a Australia», ha recordado. Tras Barcelona, habrá seis jornadas de test repartidas en tres y tres días en Baréin. Tendrán lugar entre el 11 y 13 de febrero y el 18 y 20 de febrero y ejercerán de antesala del Gran Premio de Australia que se celebrará la primera semana de marzo.
«Si podemos apañar un cambio en el coche y lo podemos instalar para extraer beneficio de él lo haremos, como lo hará Mercedes, Aston Martin y todo el mundo en el pit lane. No será todo tan flagrante como en el pasado cuando había una sola semana de test. Eso era difícil, creo que esta vez aterrizaremos con lo que tengamos en Barcelona», concluye Monaghan.






