Rodrygo Goes ya no es la sombra de sí mismo. Ya no mira atrás. Empezó el 2026 de la misma manera que acabó el 2025: siendo decisivo. Contra el Real Betis, volvió a hacer mucho daño. En la victoria por 5-1 de los merengues, el ’11’ del Real Madrid asistió en dos ocasiones, y dos veces a balón parado. Primero, de falta. Como contra el Sevilla. En el 19′ de partido encontró la cabeza de Gonzalo García. El primer tanto del encuentro y el que lanzaría la carrera del ’16’ hacia el primer hat-trick de su carrera como profesional. Y luego, en el 56′. Ésta vez, el que cazó su centro desde el córner fue Raúl Asencio. El canario, que nunca había enjaulado como profesional, saltó y castigó. Rodrygo no solo marca o asiste, también regala recuerdos.
Diciembre dio alas a Rodrygo
Diciembre fue su mes, el capítulo en el que la historia cambió de rumbo. Aquel tanto al Manchester City no solo fue un gol, fue una liberación emocional. Desde entonces, todo siguió fluyendo: el tanto al Alavés, la asistencia y ovación ante el Sevilla, la sensación de que cada toque suyo acercaba a su mejor versión. El Bernabéu lo sintió. Regresó el aplauso sincero, esa conexión casi mística entre el jugador y la grada que solo se construye con autenticidad. En ese tramo final de 2025, Rodrygo rescató algo más importante que los números: la confianza.
Fue su propio diciembre milagroso, como si el calendario le concediera una tregua después de tantos meses grises. Y él la aprovechó. Cerró el año reencontrándose con el balón, con la emoción y con su gente. Por eso llegó a enero como otro futbolista: más liviano, más fuerte, más claro. En cada entrenamiento se nota ese deseo de no dejar escapar lo recuperado. Lo entienden en el vestuario, donde sus compañeros reconocen su energía distinta. Lo nota Xabi Alonso, que ya lo usa como punta de lanza para impulsar su proyecto.
El tolosarra sabe que Rodrygo Goes es un futbolista crucial en su plantilla. «Puede jugar en las tres partes de arriba y cuanto más enganchamos con él, mejor suele ser la jugada posterior. Le necesitamos a su mejor nivel y ha hecho un partido completo«, explicó Xabi Alonso al finalizar el partido. El ’11’ volvió a la banda derecha y completó una nueva soberbia actuación. Ofensivamente, un puñal. Defensivamente, clave.
El ’11’ sabe sacrificarse y, sobre todo, defender
«Constancia, trabajo y sacrificio«. Éste es el leitmotiv de Rodrygo Goes desde siempre. Desde su llegada al Real Madrid, el ’11’ ha sido un futbolista extremadamente polivalente. Más desde que llegó Bellingham. Jugó en todas las posiciones del ataque. «Ancelotti me lo dijo desde el principio de la temporada. Para que los cuatro juguemos juntos arriba, había que hacer sacrificios. A mí me pidió un poco más colocándome en la derecha, pero lo entendí perfectamente. En cada partido me sacrifico«, decía en marzo, después de su gol contra el Atlético de Madrid en los octavos de la Champions.
Un detalle que Xabi Alonso recalcó en los últimos días. Empieza a aprovecharlo… y también lo está puliendo. De hecho, está llevando el brasileño a otro nivel. Aunque con Carletto ya lo era, el nativo de Osasco se vuelve cada vez más decisivo en defensa. Lo demostró contra el Betis. Ante los verdiblancos, el ’11’ sacó toda la artillería de sus bagajes: recuperó tres balones y ganó el 60% (9/15) de sus duelos en el suelo. El Real Madrid atacaba en 4-3-3 y defendía en 4-4-2. Él era el que se bajaba de una línea para ayudar. Funcionó de maravilla.
Rodrygo gana serios galones. Durante el parón navideño, el brasileño siguió entrenando duro. Como apuntaba su padre, Eric Goes, no quería dejar nada al azar: «Dirán que ha sido suerte sin saber el precio que fue pagado«. Y el tiempo le dio la razón, porque su hijo se ha convertido en un titular indiscutible de nuevo. «Ha jugado 3-4 partidos muy buenos a final de año. Tuvimos muy buenas sensaciones con él. Le necesitamos como necesitamos a todos», decía Xabi Alonso en la previa. Ahora, el ’11’ se consagra. Vuela y parece ser que nadie le puede parar.
A por más
Ahora, el futuro de Rodrygo solo apunta hacia adelante. No le obsesiona el gol, aunque todos saben que lo volverá a buscar con la naturalidad de siempre. Su reto no es contar estadísticas, sino sostener su mejor nivel cada tres días. Sabe que el Real Madrid necesita de su fiabilidad, que 2026 puede ser el año en que se consolide entre los líderes del vestuario. Xabi Alonso confía plenamente en su evolución y en esa nueva versión que combina rebeldía con madurez.
En Valdebebas lo repiten: su mente está clara y su cuerpo preparado. Y dentro del club, nadie duda de que ha superado la tormenta. Rodrygo Goes vuelve a ser él, pero con algo más: experiencia, templanza y una fe renovada. Lo mejor de todo es que no tiene prisa. Sabe que los grandes caminos se recorren paso a paso. Este 2026 es, para él, una oportunidad de escribir su segundo comienzo. Y esta vez, no piensa soltar el lápiz. Con contrato hasta 2028, Rodrygo quiere seguir su aventura en el Real Madrid. No quiere escuchar propuesta del Manchester City o de otros equipos de la Premier League. Su cabeza está en Valdebebas, y su corazón también. Sueña de blanco.






