El Real Madrid empieza a pensar un futuro sin Antonio Rüdiger y sin David Alaba. Los dos centrales, de 32 y 33 años respectivamente, están en la rampa de salida de Valdebebas. Ambos consumidos por las lesiones, en Chamartín empiezan a planificar la temporada 2026-27 sin ellos. Los dos futbolistas terminan su contrato este próximo verano y saldrían gratis del club blanco. Por parte del alemán, su continuidad todavía está incierta. En Chamartín podrían plantearse una renovación, pero sus partes médicos inquietan. En el caso del austríaco, ninguna oferta ha sido trasladada. Él sí está fuera. Florentino Pérez y su cúpula ya buscan nuevas alternativas en el mercado.
Rüdiger y sus lesiones preocupan
Antonio Rüdiger está agotado. Su cuerpo lo grita en cada partido, pero su mente se niega a escucharlo. En la semifinal de Supercopa de España contra el Atlético de Madrid, volvió a forzar lo imposible: un dolor en la rodilla le había dejado fuera del plan inicial, pero el orgullo pudo más que la prudencia. Quiso estar. Y lo pagó caro. En el minuto 68, su pierna dijo basta, y Xabi Alonso se quedó sin centrales naturales –Asencio también fue sustituido–. La escena fue tan simbólica como preocupante. El alemán, emblema de entrega, se derrumbaba otra vez. El Real Madrid, entre vendas y remiendos, resistió de pie hasta el final. Pero el riesgo fue desmedido. Y el futuro, de nuevo, incierto.
Rüdiger es ahora un espejo de su propio sacrificio. Juega porque no concibe no jugar. Desde hace más de un año arrastra dolores que convertirían a otros en fantasmas del vestuario. Lo suyo empezó en septiembre con una lesión, siguió con molestias en la cadera y terminó con una operación de menisco aplazada demasiado tiempo. Desde el pasado Mundial de Clubes, su cuerpo no responde del mismo modo. Los médicos lo saben. Él también, aunque no lo acepte. Mismo patrón, distinta temporada: infiltraciones, analgésicos, silencios. Un capitán sin brazalete que se consume a fuego lento.
Arabia, ¿su próximo destino?
Y mientras el club mide los riesgos, el reloj avanza. Su contrato expira este verano y la renovación pende de un hilo tan delgado como el tendón que le limita. Renovar a Rüdiger sería un gesto sentimental, casi simbólico. Una apuesta por la fidelidad, más que por la certeza. En Valdebebas valoran su jerarquía, su manera de contagiar energía, su carácter indomable. Pero los informes médicos pesan más que la épica. A sus 32 años, Antonio se encuentra entre dos caminos: seguir apretando los dientes en el Santiago Bernabéu o aceptar la llamada dorada de Arabia Saudí, que le seduce por fe, por sueldo y por paz interior. Según ya adelantó Grada 3, el país de Medio Oriente le seduce bastante. Lo tiene en un rincón de su cabeza. Pero antes, Mundial. No hay prisa. Ya se verá.
Alaba, más fuera que dentro
Él que sí está fuera es David Alaba. También consumido por las lesiones, el austríaco sabe que su aventura en el Real Madrid toca a su fin. Por ahora, ningunos contactos entre su entorno y la directiva se han producido para estudiar una posible renovación. Y no se harán. En Valdebebas dan por hecho que la aventura del ‘4’ tiene que ser finalizada. Es la rotura de cruzado que le ha condenado. No ha vuelto a ser el mismo desde entonces. Su sueldo –22,5 millones brutos al año– también es motivo de ruptura.
Esta temporada, apenas ha contado. También porque ha encadenado los problemas musculares. Suma 145 minutos en cuatro partidos. Ya está. Cuando se le da continuidad, o algo parecido a ello, vuelve a caer. David Alaba ya no está para jugar en el Real Madrid. Sin embargo, él no está preocupado. Su mirada está puesta en el Mundial. Por primera vez desde 1998, Austria jugará una Copa del Mundo. Será la primera de David. Por ende, el zaguero quiere llegar bien a la cita. Por ahora, no piensa en otra cosa que eso y el Madrid. Tal y como adelantó Grada 3, su futuro se resolverá después de dicho torneo. No quiere negociar con otros clubes hasta que acabe su epopeya mundialista.
Porque Alaba es muy madridista. Siempre tendrá ese remordimiento de haber sido consumido por las lesiones mientras vestía la elástica blanca. Pero David mantiene la cabeza alta. Uno de sus sueños era jugar para el Real Madrid. Y lo ha cumplido. Ha incluso levantado dos Champions League con los merengues. El austríaco se irá con la cabeza alta. Muy alta. Orgulloso de haber vestido los colores del mejor equipo del mundo.
El Real Madrid piensa en el futuro
Por ende, si Rüdiger y Alaba marchan, el Real Madrid debe empezar a pensar en el futuro. En la plantilla, como centrales, quedarán Éder Militão, Dean Huijsen y Raúl Asencio. Está esperado a que el brasileño tome el liderazgo. Aunque él también ha sido consumido por las lesiones, cuando está sano, es el mejor zaguero que tienen los blancos. Con 27 años, la cúpula madridista considera que todavía le quedan buenos años por delante y que puede asumir ese papel de jefe. Eso sí, los percances le tienen que respetar.
Y aunque estará respaldado por dos jóvenes muy prometedores, uno más tiene que llegar a Chamartín. En las últimas semanas, Ibrahima Konaté –Liverpool– y Dayot Upamecano –Bayern de Múnich– se han borrado de las papeletas merengues. Los dos franceses acababan contrato con sus equipos y seducían mucho en el Bernabéu. Sin embargo, entre altas pretensiones económicas y renovaciones encaminadas, Florentino Pérez y su cúpula han ido descartando esas posibilidades.
Ahora, según informan desde Alemania, las miradas están puestas en Nico Schlotterbeck. El capitán del Borussia Dortmund de 26 años acaba contrato en 2027 y está valorado en 55 millones de euros según Transfermarkt. Por ende, este verano, su precio rebajaría al estar acabando. Es un perfil interesante: zurdo, agresivo, imponente en los aires y con buena salida de balón. La edad también le favorece. En el Muro Amarillo, cobra alrededor de unos 4,5 millones de euros.
Pero el Real Madrid podría apostar por un producto de la casa. Jacobo Ramón, actual central del Como, la está rompiendo en Italia. En Valdebebas le siguen de muy cerca y meditan seriamente traerle de vuelta al Bernabéu. En la Serie A, el madrileño se gusta mucho y, junto a Nico Paz, toma todas las papeletas para volver a vestir de blanco. Su cláusula de recompra de cara al próximo verano ronda los nueve millones de euros. Sería un negocio redondo para el Madrid.






