El Real Madrid de Xabi Alonso mostró la cara más competitiva ante el Barcelona, pero renunciado a la idea de fútbol con la que llegó el entrenador vasco al equipo blanco. Y pese a ello, el resultado fue el mismo del último año y medio, la de un equipo que, plagado de grandes jugadores, no es capaz de competir a un equipo grande. Porque los blancos tuvieron su momento, incluso pudieron forzar los penaltis o llevarse el partido, pero como pasó ante el Atlético de Madrid, el equipo estuvo por debajo de su rival, a los de Simeone se les pudo ganar, sufriendo, pero el Barcelona de Flick son, ahora mismo, palabras mayores. La sensación del equipo deja varias lecturas positivas, que en el fondo son preocupantes: cuando quiere, trabajan, y aun con el equipo al 60%, se puede competir.
Xabi Alonso y su cambio de esquema
No se debe olvidar que el Real Madrid, por tercera temporada consecutiva, está sufriendo excesivos problemas con las lesiones, especialmente en defensa. Ante el Barcelona, los centrales titulares fueron Asencio y Huijsen, los únicos sanos, y el primero no pudo terminar el partido de hace tres días ante el Atlético de Madrid, y el segundo jugó porque no había otro, pero que se había perdido los últimos partidos por lesión. Y el lateral derecho fue Valverde, quien este año también está teniendo problema y tuvo que abandonar el partido a comienzos de la segunda mitad. La plaga continúa, se expande. Dado los problemas físicos, y el buen momento del Barcelona, para intentar ampliar el campo y llegar con efectivos cuando la oportunidad llegara, El entrenador vasco apostó por Tchouaméni como tercer central, para dale más libertad a Valverde en el lateral derecho. También, para permitirse un medio marcaje al hombre de Raphinha por parte de Asencio. El vasco sabía que el brasileño era la gran amenaza, como acabó siendo.
También cambió el equipo en ataque: cansado de pelear con un Vinicius que ayer mostró su mejor cara en ataque, pero que sigue sin trabajar en lo colectivo, optó por que Gonzalo hiciera ese trabado, y le pegó a Frenkie de Jong para que el Barcelona no pudiera sacar la pelota. Lo cierto es que este planteamiento sorprendió a un Barcelona que no supo meterle mano al Real Madrid por méritos propios, eso sí, sin dejar de dominar, sin cometer errores, lo que, si cometió un Real Madrid, que los pagó muy caro, con dos goles en la primera mitad, tras un fallo de Rodrygo primero, y Huijsen después.
Más compromiso de los jugadores
No hay duda que, por un motivo o por otro, estos jugadores no están siendo capaces de dar la talla en lo que va de temporada, pero son futbolistas muy competitivos que se crecen en partidos como los de ayer. Algo lógico, pero que, al mimo tiempo, habla mal de ellos, porque tal y como está el equipo, necesita de este compromiso en todos y cada uno de los partidos del presente curso. Con este tipo de actitud, el equipo podría estar en una situación bien diferente, pese a los problemas que hay.
Y por otro lado, vuelve a dejar mal al equipo, porque, aun dejando todo sobre el terreno de juego, no son capaces de competir contra los rivales más fuertes. A un solo partido, puede pasar de todo, y ayer el equipo pudo ganar, pero lo hizo renunciando al fútbol que quiere hacer, se metió atrás, como los equipos pequeños, esperó a poder correr y fue así como generó todo el peligro, a la contra, por el lado de un Vinicius que ayer sí, sacó su mejor versión y cerca estuvo de darle una alegría a su equipo, pero no, no dio para eso.
Xabi Alonso gana tiempo
El único que puede respirar algo más tranquilo con el partido es Xabi Alonso, que, posiblemente, salve la cabeza hasta el final de temporada tras la “digna” derrota en la final de la Supercopa. Muchos esperaban que el Barcelona se llevara la final de calle, que pudiera golear al Real Madrid, una derrota vergonzosa que, casi con toda seguridad, podría haber significado el fin del entrenador vasco. El planteamiento fue más que conservador, fue para recibir el menos daño posible, y esto incluía poder llevarse una victoria como la que se llevó en la semifinal, pero el objetivo suyo no era otro que evitar esa sangría que podía haber acabado con él.
El entrenador tiene la suerte, y el mérito, que ha logrado que una plantilla que parecía darle la espalda ahora parezca de su lado, y eso es clave para, al menos, que haya batalla sobre el césped. Esa batalla de los jugadores blancos, con un esquema conservador, defensivo, más de la época de Ancelotti o del mismo Mourinho, pero que le ha dado lo suficiente para poder respirar con cierta tranquilidad.
Un problema con las lesiones
Dado lo apretado del calendario, sin ir más lejos, el Real Madrid vuelve a jugar pasado mañana, es primordial tener una plantilla larga, fresca y sana. No es el caso del equipo blanco, que está sufriendo una sangría con las lesiones por tercer año consecutivo, quizá este año aún peor que los años pasados. No hay partido en que algún jugador acabe el partido con molestias, y esto está afectando principalmente a la defensa. Ante el Atlético de Madrid, pasó algo insólito, Rudiger y Asencio tuvieron que ser sustituidos al mismo tiempo por lesión, y no había centrales en el banquillo. El canterano logró recuperarse para la final (fue uno de los mejores del Real Madrid,), pero el alemán se perdió el partido. Huijsen si pudo jugar, pero venía de perderse los primeros partidos del año, y notó la inactividad (y la desconfianza). Valverde, que está cubriendo las bajas de los laterales, derechos, se tuvo que marchar con problemas musculares.
La defensa, en general, está siendo un grave problema durante todo el año. Mendy volvió a perderse la final tras jugar varios minutos ante el Atlético, Militao no volverá hasta finales de marzo o principio de abril. Rudiger está forzando. Todo esto provoca que sea imposible que el equipo pueda estar al 100%, y dado que este calendario no para, que no da tregua para nadie, hace imposible que algunos jugadores puedan tener tiempo para recuperarse. El Real Madrid habla de este problema muy por encima, pero no cabe duda que, con toda la plantilla sana y en forma, el rendimiento sería mucho más elevado.
Todo ello, ha llevado a que el Real Madrid de Xabi Alonso camine por el alambre continuamente, pero ahora, parece que, por lo menos en la continuidad del entrenador, la situación se va a relajar. Tocan dos semanas donde toca volver a la rutina habitual, cerrar la clasificación de Champions, hacer los deberes en Copa y seguir sumando en Liga. Si la tendencia sigue igual, no parece que pueda cambiar mucho la cosa de aquí al final de temporada. El equipo no está para pelear con los más grandes de Europa en este momento, y dado que no se va a fichar, la única esperanza es que se ponga punto y final a la plaga de lesiones y el equipo pueda llegar en buena forma al tramo final de temporada. Es la única opción posible para intentar no terminar otro año en blanco.






