Xabi Alonso se marcha del Real Madrid unos meses después de que llegara al equipo blanco. Los malos resultados y, sobre todo, la mala dinámica del equipo, han llevado a Florentino Pérez a poner punto y final a un proyecto que considera fallido. Tras la Supercopa, el presidente blanco tomó una decisión que ya se iba barruntando en las últimas semanas. Sorprende que ha llegado cuando menos se esperaba.
Mal desde el inicio
Florentino Pérez tenía claro que, una vez que concluyera la etapa de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso debía ser quien se pudiera al mando del Real Madrid. Pese a no haber entrenador a ningún grande, su pasado madridista, y su excelente papel en el Bayer Leverkusen, que pasó de ser un equipo en descenso a ganarle la Liga al todopoderoso Bayern Munich y a la final de la Europa League, parecían argumentos de sobra para traerle de vuelta a la capital de España. Más allá de los resultados, el fútbol que desempeñaba el equipo alemán enamoró, no solo al mandamás del Real Madrid, también a todos los que han visto jugar a ese equipo.
Sin embargo, el fichaje de Xabi Alonso comenzó mal, primero porque el vasco quería empezar el proyecto desde 0, después del Mundial de Clubes, pero se le exigió estar para el torneo planetario con una plantilla que no era suya. Y el propio Mundial, ya tuvo su primer choque con Vinicius, que iba a ser suplente ante el PSG. La lesión de Alexander-Arnold para ese partido permitió que jugara un partido donde el equipo cayó goleado.
Xabi Alonso y la nueva temporada
Xabi Alonso comenzó la temporada pidiendo fichajes que no llegaron, sobre todo en el centro del campo, por lo que se le empezaron a exigir cosas que, sin las piezas que había pedido, no podía llevar a cabo. Mientras tanto, el tema Vinicius se iba complicando, porque al entrenador no le gustaban algunos malos hábitos del brasileño. Y Florentino, comenzó a desautorizar al entrenador, posicionándose a favor del jugador.
El Real Madrid, sin embargo, protagonizó uno de los mejores inicios de temporada de su historia, pero todo se rompió el día del derbi. El 5-2 ante el Atlético de Madrid arrasó con todo, fue ahí cuando Florentino Pérez empezó a estar convencido de que no le gustaba Xabi Alonso. La derrota contra los rojiblancos dolió mucho a Florentino Pérez. Aun así, echarle era precipitado, pero el día del Barcelona todo saltó por los aires. Vinicius mostró a todo el planeta sus diferencias con Xabi Alonso, un comportamiento por el que debió ser castigado. El jugador, más tarde, pidió disculpas a todos, menos a su entrenador, y el club, no movió un dedo, ni para sancionar el comportamiento inadmisible de Vinicius ni para respaldar a su entrenador.
Sentencia contra el Celta
La derrota en casa contra el Celta fue definitiva para Florentino Pérez, solo José Ángel Sánchez fue capaz de frenar un desenlace que estaba cantado. Todo hacía prever que estaban esperando a la Supercopa para que ejecutar la decisión, pero hasta el día del Barcelona, todo se había ganado en el último mes. Y pese a la derrota, parecía que el equipo estaba en disposición de poder competir. Pero ese día, acabó con la paciencia del presidente.
La decisión de Florentino Pérez
Florentino Pérez vivió el domingo un día que no olvidará por lo desagradable para él. Ya el día del Atlético de Madrid, pese al a victoria, no debió gustarle el planteamiento de Xabi Alonso como equipo pequeño, el mismo ante el Barcelona. Pero en el caso de la final, el presidente estaba presente en Arabia, le tocó ser la imagen de la derrota, porque tuvo que estar en el césped al lado de un Laporta eufórico, viendo la celebración de los jugadores blaugranas, y con Louzán, otro de sus nuevos grandes enemigos, también por ahí merodeando.
Su cara era el reflejo del mal rato que esta pasando, la imagen de la derrota, la imagen de una persona con poder que no iba a dejar pasar ese momento para poner punto y final a un proyecto que hace mucho dejó de creer. Xabi Alonso no es de la cuerda de Florentino Pérez, ni le gusta su manera de mandar, y ha preferido posicionarse al lado de unos jugadores que parecen tener carta blanca para hacer lo que quieran. El tiempo dirá si la decisión es correcta o no.






