Xabi Alonso nunca se sintió a gusto en el Real Madrid, nunca se sintió respaldado por la directiva, y la relación con algunos de los jugadores de la plantilla, con algunos pesos pesados, tampoco fue fluida desde que llegó a la capital de España. Y cuando un vestuario no fluye, eso suele reflejarse en el terreno de juego. Y las cosas podrán ir peor o mejor, pero al final, el juego y los resultados acaban dictando sentencia.
Xabi Alonso y sus 6 meses en el Real Madrid
Si miramos los números de Xabi Alonso, el porcentaje de victorias, sorprende ver que está entre los mejores de la historia del club. Esto confirma que en el equipo blanco no solo vale ganar, quizá si se hubiera ganado a los equipos grandes, quizá si se hubiera ganando la Supercopa, esas victorias podrían darse por buenas, pero no, el equipo no juega a nada y no le da para pelear con los equipos más fuertes de Europa.
El mal juego ha sido la gota definitiva para que Florentino Pérez ejecutara una decisión que lleva mucho tiempo tomada. La Supercopa era una prueba definitiva, en donde el equipo, al contrario de los que muchos pensaban, estaba obligado a algo más que poder disputar el trofeo. Porque el equipo lo disputó, comportándose como un equipo pequeño, quizá era la única forma de tener opciones, suficientes argumentos para poner punto y final a un proyecto ilusionante que ha terminado siendo un fracaso. La pregunta es por qué el Real Madrid jugaba tan mal, sobre todo porque, cuando llegó el entrenador tolosarra, después de una época espléndida con el Bayern Leverkusen, el equipo daba muy buenas sensaciones.
Xabi Alonso y el vestuario
La llegada de Xabi Alonso tuvo el efecto que suele provocar la llegada de un nuevo entrenador a cualquier equipo, y con jugadores de la talla del Real Madrid, la cosa pintaba bien. El vasco traía una idea totalmente diferente a la anterior etapa, con una metodología mucho más estricta, cuidando todos y cada uno de los detalles sobre el césped. El equipo comenzó a jugar como se esperaba, presionando arriba, jugando en campo contrario, robando, apenas concedían oportunidad. Este inicio provocó uno de los mejores inicios en Liga de la historia del club.
Pero lejos de ir mejorando la cosa, iba empeorando, porque lo que no se sabía era que los jugadores, los pesos pesados, se estaban empezando a cansar de los métodos de Xabi Alonso, en especial Vinicius, que ya tuvo el primer roce con el entrenador en el Mundial de Clubes, en una semifinal donde iba a ser suplente y solo la lesión de Alexander-Arnold provocó un movimiento de piezas que le generó sitio, y que generó su primera derrota contra un grande. Algo empezaba a no funcionar.
Vinicius lideró la revolución contra el entrenador al comienzo de Liga, porque le sentó en el banquillo, le quitó la titularidad en muchos partidos. A esa revolución amenazaron con meterse otros jugadores que supieron no liarla más de la cuenta, pero que tampoco estaban contentos. Pero públicamente, ya había habido episodios de pesos pesados, como Valverde y jugar de lateral derecho, el descontento de Rodrygo, o las supuestas indisciplinas de Bellingham a la hora de jugar donde le decía el míster.
Todo estalló el día del Clásico, aunque la dura derrota en el Metropolitano, la segunda de la era Xabi, de nuevo ante un grande, ya había generado una grieta que nunca más se pudo cerrar.
Xabi Alonso y recuperar el vestuario
Xabi Alonso hizo todo lo posible por recuperar el vestuario, cedió, no fue el mismo, y, en parte, logró controlar un incendio que ya se había llevado consigo muchas cosas importantes, quizá la que más, la confianza de un Florentino Pérez que tampoco le ha respaldado en ningún momento. Ceder ante los jugadores ha sido la peor decisión, porque el equipo ha terminado por no jugar a nada, por comportarse como un equipo pequeño, y pese a que el global de los resultados es bueno, el juego es malo y los partidos contra los grandes, no se ganan, porque después de la victoria en el Clásico de Liga, se perdió contra el Liverpool, contra el City, contra el Barcelona en la final de la Supercopa, y al Atlético de Madrid se le ganó, en lo que muchos consideraron la peor victoria del equipo en años.
El vestuario, por el momento, se ha salido con la suya, veremos si el Bernabéu no se encarga el próximo sábado de abroncar a sus jugadores, que nunca parecieron tener sintonía con su entrenador.






