El Real Madrid perdió contra el Albacete en los octavos de final de la Copa del Rey y se queda sin dos títulos en apenas tres días. Después de perder la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona en Arabia, los blancos se presentaban a la eliminatoria copera con Arbeloa como nuevo entrenador, después de la destitución de Xabi Alonso. Para el duelo, el técnico salmantino convocó a muchos canteranos de La Fábrica, dejó a varios pesos pesados del primer equipo en casa -como Mbappé, Bellingham, Rüdiger, Rodrygo, Tchouaméni…– pero no le salió nada bien la jugada. Sin embargo, los focos estaban puestos especialmente en un jugador de la cantera al que él mismo catalogó como «el mejor 6 de España».
Jorge Cestero debutó con Arbeloa en el primer equipo del Real Madrid y tuvo la difícil papeleta de ser el futbolista que sacase el balón desde atrás. Siempre ha sido uno de los pupilos a los que Arbeloa le ha mimado, le ha cuidado y le ha hecho evolucionar en el mundo del fútbol. Por todo lo que suponía y por ser «el mejor 6» del país, Arbeloa le dio la oportunidad en el centro del campo en lugar de Tchouaméni. La realidad es que el joven futbolista apenas pudo demostrar todo su fútbol y calidad, ya que el Madrid no dio síntomas de comparecer en el Carlos Belmonte y le faltó mucho fútbol, una idea clara de juego y un planteamiento que de verdad pusiera en apuros al equipo de Segunda División.
Arbeloa confía en La Fábrica como el que más
Su partido fue discreto, ya que realizó la labor de Tchouaméni y él realmente es un futbolista más de querer el balón, de dominar a través de la posesión de balón y de ser el eje por donde pasan todas las jugadas de ataque y la construcción de juego. Tchouaméni en esa misma posición realiza otra función: la de coche escoba, la de ancla y la de ser el stopper del equipo. Algo similar a lo que hacía con anterioridad Carlos Henrique Casemiro. Aún así, no desentonó, pero se esperaba más de un jugador el cual su ídolo, tal y como ha dicho en incontables veces, es Toni Kroos.
Aún así, pese a que el técnico salmantino pudo equivocarse y los jugadores no dieron la talla en absoluto, el entrenador asumió la responsabilidad y aseguró ser «el máximo culpable» de la derrota, ya que era él mismo el que tomaba las decisiones, según afirmó en la rueda de prensa post partido. Arbeloa quiso defender a los suyos y lo hizo, después de asegurar también en su presentación que La Fábrica es «la mejor cantera del mundo». Ahora mismo, aunque futbolistas extraordinarios, la realidad es que están muy lejos de su nivel, que la faltad de oportunidades a los más jóvenes se traduce desde la no confianza en muchos de ellos, y que el Madrid, lejos de ser un equipo, ni gana ni debe conformarse con perder.






