No hay que quitar nada de mérito a lo que hizo el Real Madrid ante la Roma, una remontada histórica, nunca nadie había logrado marcar 3 goles en poco más de siete minutos en un partido de la Champions League para remontar un resultado adverso y llevarse la victoria. El Madrid de las remontadas, de las noches mágicas, esta vez en el Olímpico de Roma. Una bocanada de aire cuando el equipo agonizaba, que no debe impedir ver la realidad, 70 minutos horribles de un equipo que, más allá del planteamiento táctico, de la falta de centrocampistas de creación, evidencia una falta de intensidad que no es nueva, es alarmante.
El equipo reaccionó, pero la talla de la gesta entra fuera de toda lógica, nunca antes había pasado, y no volverá a pasar en mucho tiempo, o no debería, quién sabe, esto es fútbol. Lo que parece claro es que, con este nivel físico y con este nivel de juego, va a ser imposible plantar cara a los grandes de Europa. Lo más preocupante es que es más de lo mismo de las dos pasadas campañas, nadie ha querido ponerle solución.
Un Real Madrid andando
Hasta el minuto 70 de partido, los jugadores de la Roma habían recorrido 6 kilómetros más que los jugadores blancos. En los últimos 20 minutos, esta brecha pasó de 6 a 2 kilómetros. ¿Por qué? Esa es la pregunta que se hacen miles de aficionados que vieron el partido, quienes son seguidores y los que no lo son. No solo no se mueven para la presión, no todos, el esfuerzo de Valverde y Bellingham fue incesante todo el partido, pero si el resto no acompaña, de nada sirven esos sobreesfuerzos. Pero tampoco se movían en ataque. Con el equipo romano defendiendo al hombre, y sin un centro del campo capacitado para mover el balón, los hombres de ataque tampoco acompañaban para la salida, no rompían en desmarques, la pedían al pie, y cuando recibían, rara vez combinaban rápido, buscaban el regate, la jugada individual, en zonas de claro peligro.
La diferencia no estaba en el juego, estaba en la intensidad, una Roma que se sentía superior, y que lo fue en la mayoría del encuentro, ante un equipo cuyo único objetivo es que cazara un balón alguno de sus hombres de ataque y resolviera. Eso le ha bastado al Madrid durante años, esta vez ya no.
Falta de planificación
El gran problema de lo que se vio ayer del Real Madrid es que no es nuevo, es algo que lleva repitiéndose en los últimos años, jugadores que, uno por uno, son clase mundial, pero como equipo, no parecen entenderse, pocos se sacrifican por el compañero, pocos hacen un esfuerzo extra por el equipo.
Y eso es precisamente lo más preocupante, pese a ser una evidencia, nadie parece haber movido ficha para cambiarlo, nadie desde las oficinas del club parece haberse dado cuenta de los problemas en el césped. En la cúpula alta del Real Madrid, están más preocupados de las guerras con los árbitros, con los organismos que rigen los campeonatos. No vamos a entrar a valorar las cotas que están alcanzando estos asuntos, pero lo que debería estar por encima de todo es revertir esto, van por el tercer año sin hacerlo. Lo demás, un relato que, sea verídico o no, solo está creando crispación y no soluciona los verdaderos problemas sobre el césped.
Una unidad B al rescate
Y prueba de todo ello es lo que pasó en los últimos 20 minutos de partido. A la desesperada, o lo que sea, pero los futbolistas que salieron al campo dieron el aire al equipo que los titulares no son capaces de darle. Las cifras ya las hemos comentado, 4 kilómetros recorridos más que su rival del minuto 70 al final, pero, sobre todo, movilidad, mucha movilidad, en defensa y en ataque, y jugadores que saben qué hacer con la pelota cuando la tienen en los pies.
Es ventajista decir ahora que los suplentes están para ser titulares. Pero antes del partido, ya sorprendió la suplencia de Güler, uno de los futbolistas más en forma del Real Madrid, o la de Huijsen, el único central del equipo con criterio para sacar el balón jugado. Incluso la ausencia de Trent, que, si algo tiene bueno, es el desplazamiento de balón. Mourinho apostó por el músculo y renunció al fútbol, y cuando sacó algo de calidad, el partido cambió por completo. La Roma es un buen equipo, el Olímpico es un estadio que empuja mucho, pero si tus jugadores son mejores, si tu equipo es mejor, no puedes salir al campo condicionado por el rival.
Es el momento de tomar decisiones importantes, es el momento de que algunos futbolistas que juegan por decreto cedan el paso a los que llegan por detrás, simplemente, porque los que están van por el tercer año consecutivo demostrando que no pueden jugar juntos.
