Vinicius no está bien, eso es evidente, pero la situación del jugador preocupa, y mucho, al Real Madrid, porque no parece un problema de estado de forma, parece un problema personal, un estado de ánimo bajo que le está lastrando sobre el terreno de juego. Ante el Leipzig tuvo un par de disparos que pudieron acabar en gol, bien le habría venido para recuperar la sonrisa, pero no entró, y lo más preocupante es que ha dejado de hacer lo que lleva años haciendo, ser una amenaza, encarar y regatear. Ayer, no intentó un solo regate, una muestra evidente de que tiene la confianza por los suelos. Y Diomande no ayuda.
Otra noche negra para Vinicius
El Real Madrid sonríe, mientras que Vinicius está triste. El brasileño, por estatus, debería ser uno de los motivos por los que el equipo está mejorando, pero no es así. El equipo se está desmarcando de las malas actuaciones del extremo, ayer, el equipo jugó uno de los mejores partidos del año, algo impensable hasta hace nada, cuando todo el juego se centraba en lo que pudiera hacer el carioca sobre el verde.
Tuvo dos remates, uno de ellos fue bastante claro, lo atajó el portero, en la única vez que logró deshacerse de su marca, pero sin llegar a ser un regate. No intentó hacer ninguno pegado a la banda, optó por intentar filtrar pases que nunca llegaron a sus compañeros.
Al menos, cuajó una buena actuación en lo colectivo y en el trabajo defensivo, estuvo atento a las ayudas, recuperó algún balón, y no tuvo problemas en bajar hasta su área para tapar las internadas del equipo alemán. Esos esfuerzos son, precisamente, los que demuestran que los problemas no pasan por algo físico.
Inseguridad en el terreno de juego
Durante estos últimos años hemos visto a un Vinicius, a veces mejor, a veces peor, pero nunca perdía su seña de identidad, su esencia como futbolista, la de un extremo acostumbrado a pedir balones pegado a la banda, a regatear una y otra vez. No siempre ha estado en su mejor momento, pero nunca dejaba de intentarlo.
El lenguaje gestual que transmite es de un futbolista superado por el momento actual, ha perdido esta mirada de seguridad, con el balón en los pies, se le ve temeroso, con miedo a fallar, con miedo a cometer errores, eso es precisamente lo que le provoca cometerlos. Y se le está haciendo bola, porque está viendo que el equipo mejora, que sus compañeros juegan cada vez mejor, sin él, y además, le ha llegado competencia de la buena, un Diomande que comienza a desatarse, que ayer, en 20 minutos, volvió loca a la defensa con regates constantes, y que además, marcó un golazo descomunal, ya van dos en 4 días.
Vinicius y la sanción
Y la sanción de cuatro partidos en Liga también le está pesando, no por el hecho de tener que perderse los partidos, es porque parece que al equipo le ha venido bien que no esté. Sin él en el campo, se cierran los debates, se cierra el ruido alrededor del brasileño, si debe ser titular o no, si por qué Mourinho le quita o le pone. Sin él, simplemente, el equipo ha mejorado, ojo, que ayer el Real Madrid hizo un partidazo con él en el campo, pero esa incidencia, ese peso, ha dejado de ser algo positivo para convertirse en eso, en una losa para el equipo, una losa que ha hundido al jugador.
Mourinho le defiende públicamente, volvió a hacerlo ayer en rueda de prensa, dijo estar contento por su trabajo. Le está poniendo de titular en Champions porque no hacerlo podría suponer hundir más a un jugador que no puede vestirse de corto en Liga, pero no termina ningún solo partido. Ayer lo cambió a falta de 70 minutos para el final, esta vez el brasileño asumió el cambio sin gestos, sin reproches.
En las oficinas del Real Madrid existe mucha preocupación por el estado del jugador. Después de dos temporadas de mucho ruido mediático, de una renovación que se había convertido en un culebrón, este verano, a la vuelta del Mundial, se le firmó la renovación, una confianza y un reconocimiento que esperaban que tuviera un efecto positivo en el futbolista, en el césped. Pero ha pasado todo lo contrario, después de firmar por otros seis años, todo ha saltado por los aires. Y lo más preocupante es lo dicho, que no parece un problema de actitud, el futbolista parece más calmado que otros años, está corriendo más que nunca, no se le ve mal físicamente, solo se le ve decaído, con la confianza por los suelos.
El domingo se perderá su segundo partido de Liga, el Clásico, una cita especial que nadie quiere perderse, y lo que más le preocupa al jugador es que a nadie parece importarle que vaya a estar en la grada.
