Ha sido un mes de octubre de mucha tensión en Valdebebas, tras el pinchazo ante el Atlético de Madrid antes del primer parón de selecciones, tocaban tres semanas en las que Mourinho trazó un plan para intentar recuperar a un equipo que daba sensaciones muy negativas y que ya estaba con el agua al cuello. Eran cinco partidos, había que ganarlo todo, ya no solo por los resultados, que es lo que más se ve, sino sobre todo para recuperar sensaciones. El calendario no era nada sencillo, pero se ha ido sacando adelante, de menos a más. Ahora, el club blanco puede respirar, pero no se debe relajar.
Un mes de octubre para resucitar al Real Madrid
Las paradas en el mes de octubre no eran nada sencillas, quizá favoreció jugar los dos partidos de Liga antes del Clásico en casa, pero había que sacarlos adelante, y no eran rivales fáciles. El primero en pisar el Bernabéu era un Villarreal ascendente. El partido no fue nada sencillo, y tuvo dos momentos clave que han condicionado al equipo hasta el día de hoy. Primero fue el gol de Diomande, su estreno con la elástica blanca, quitarse un peso de encima, un momento que ha transformado al jugador. El segundo fue el agarrón de pelo de Vinicius, gol anulado, expulsión y sanción de cuatro partidos.
La siguiente parada fue visitar a la Roma, que venía de empatar su primer partido de la temporada, de perder el liderato, pero en la zona alta de la Serie A, a día de hoy es tercero. El partido que, seguramente, lo cambió todo. La Roma le dio un baño al peor Real Madrid de la temporada. Pero todo cambió en el minuto 70, y los tres goles en 7 minutos y medio para remontar el partido y salir de la capital italiana con una victoria le dieron alas a los de Mourinho.
Después llegaba otro hueso, un Sevilla que vuelve a ser uno de los referentes del campeonato. El mejor partido hasta esa fecha de los blancos, con un Diomande que comenzó a desatarse, y con un juego colectivo y una solidaridad que hacía mucho que no se veían en el equipo blanco. Objetivo cumplido en Liga, dos victorias y recuperar sensaciones.
Y antes de la visita a Barcelona, tocaba recibir al Leipzig. Una primera parte discreta, una segunda parte con un nivel parecido al partido del Sevilla. Todos los objetivos cumplidos, cuatro victorias, no ampliar la brecha con el Barcelona, y las mejores sensaciones de la temporada.
El Real Madrid está de vuelta
Y quedaba lo más duro, porque no valía otra cosa que no fuera la victoria. El empate era un mal menor, pero la derrota abría esa brecha a 9 puntos que, por historia, es insalvable, nunca ha remontado el club blanco nueve puntos al líder. Pero se llegaba motivado, con ganas. Y Mourinho llevaba tiempo preparando el partido. Sorprendió en el once, sorprendió en el juego, y fue mucho mejor que el Barcelona en muchos tramos del partido, pero se sufrió, y mucho, y quizá cuando peor estaba la cosa, con los culés en busca de una victoria casi definitiva, llegó el hachazo de un equipo campeón, que juega mejor cuando tiene el agua al cuello, y en el mes de octubre le tenía a punto de cubrir la nariz.
Un calendario más relajado
Después de este duro mes de octubre, el Real Madrid goza de una semana de descanso, muy atípico en la casa blanca. No podría llegar en mejor momento. Y el calendario que tienen los blancos por delante, sobre el papel, es más asequible. Pero mal haría este equipo en relajarse ahora, ya lo dijo Mourinho en rueda de prensa. El domingo visitan Santander para jugar contra el recién ascendido Racing, un equipo llamado a sufrir, pero que ha empezado muy bien la temporada. Después se visita al AEK de Atenas, uno de los equipos más flojos de esta edición de la Champions League. Y después, la salida más complicada antes del parón de selecciones, visitar Mestalla, a un Valencia al que se le suele dar bien enfrentarse al Real Madrid en casa. Son tres partidos a domicilio, eso complica la situación, pero deberían ser partidos asumibles para el equipo blanco, que no se puede permitir tropezar en ninguno de los tres.
Y para terminar el mes de noviembre, tres partidos seguidos en casa, Celta, PSV y Alavés. Los blancos han tenido un calendario muy exigente en este inicio de temporada, Atlético de Madrid, Villarreal, Betis, Real Sociedad, Barcelona y Sevilla, es decir, se han enfrentado con cinco equipos que ocupan las seis primeras posiciones de Liga, el Villarreal es el que está algo más descolgado. Lo que está por venir en los próximos dos meses es más sencillo a priori.
La plantilla ha gozado de un merecido descanso tras un mes de octubre frenético en donde había mucho en juego, se ha sacado adelante, y mañana vuelven a los entrenamientos para preparar el partido del próximo domingo.