El Real Madrid quiere llegar a un nuevo parón de selecciones como líder, al menos esta noche. Porque mañana, pase lo que pase en el Metropolitano, perderá el liderato que pueda lograr esta noche, pero al menos, podrá volver a mirar la tabla y verse en lo más alto, algo que parecía impensable hace apenas un mes, después del parón anterior, donde el Clásico amenazaba con dejar a los blancos a 9 puntos de los blaugranas. Se trata de meter presión, de echar más leña al fuego a un partido que será muy caliente. Pero para eso, toca hacer los deberes y llevarse el triunfo de Mestalla, una plaza siempre complicada por muy mal que esté ahora el Valencia.
El Real Madrid, a igualar al Barcelona
El Real Madrid se puede acostar colíder, nunca lo será en solitario, y por goles, realmente seguirá segundo en la tabla, a no ser que le gane al Valencia por una diferencia de 17 goles, no hay nada imposible en el fútbol, pero esto casi que lo es. Ante la duda, pese a ganar el Clásico ante el Barcelona, solo se miran los enfrentamientos directos para desempatar cuando se han jugado los partidos de la primera y la segunda vuelta, y hasta que eso no pase, se mira la diferencia de goles.
Pero visto cómo inició el Real Madrid el mes de octubre, después del parón de selecciones, después de haber caído en el Metropolitano, y de estar a seis puntos del Barcelona, y teniendo que visitar el Camp Nou, cerrar estos ocho partidos con victoria e igualar al Barcelona en lo alto de la tabla, es para sentirse satisfecho por el trabajo hecho.
En el partido del Metropolitano, una victoria del Atlético de Madrid dejaría a los de Mourinho en la misma tercera posición que ocupan ahora, pero se quedarían empatados con el Barcelona, y a dos puntos del liderato, la Liga más comprimida de los últimos años a estas alturas. Cualquier otro resultado permitiría a los blancos escalar una posición. Pero el objetivo es ese, meter más presión. Interesa más que ganen los rojiblancos, parecen menos fiables que el Barcelona, pero ya sabemos que de vez en cuando, el Atlético disputa la Liga, y este parece uno de esos años, veremos si aguantan el pulso, que es muy potente este año, pinta Liga de 90 puntos, o de 100.
Mestalla, una plaza muy complicada
Pero el Real Madrid no visita cualquier campo, visita Mestalla, a un Valencia en horas bajas, quizá el peor Valencia de los últimos años si miramos la clasificación, pero un equipo que, históricamente, le ha complicado las cosas mucho a los blancos, estando bien y estando mal, y el conjunto ché merece más respeto del que pueda indicar la clasificación.
Los blancos llegan lanzados, ya no solo en cuanto a resultados, también en el juego, que se vio algo resentido el pasado miércoles en Atenas, con muchas rotaciones, pero vuelve a gozar de los futbolistas que parecen estar levantando al equipo.
La gran ausencia es Vinicius, que cumplirá su cuarto y último partido de sanción. Casi es mejor para todos, por su nivel en los últimos partidos, porque el equipo está jugando mejor sin él, y porque ya sabemos cómo se le recibe al extremo en este campo, una de las plazas donde más ganas se le tiene.
El estadio estará completamente lleno, no hay entradas desde hace varias semanas, y el valencianismo confía en que este pueda ser el partido que empiece a cambiar las cosas para el equipo.
Vuelta de los titulares
Mourinho volverá a contar con los jugadores que le han hecho mejorar en las últimas semanas. Güler y Tchouaméni, que descansaron el pasado miércoles, volverán a ser los pilares del Real Madrid, y Bernardo Silva será el cuarto acompañante con Bellingham. Es importante este detalle, el del portugués, porque relega de nuevo a Valverde al lateral derecho, pese al golazo que marcó el miércoles y reivindicarse en el centro del campo.
Vuelven Konaté y Huijsen al centro de la defensa junto al uruguayo y a un Cucurella que está en un nivel de forma extraordinario que merece mención aparte, y vuelve Diomande a la banda izquierda, donde ha hecho daño en las últimas semanas. El miércoles volvió a la derecha, y estuvo mucho más apagado.
Tras el partido, los jugadores internacionales tendrán vía libre para viajar con sus respectivas selecciones, y el resto de la plantilla gozará de varios días de descanso antes de volver a los entrenamientos. Habrá espantada, más que en la pasada ventana, muchos de los lesionados volverán con el combinado nacional, y serán pocos los que se queden en la capital de España.
Y el objetivo antes de eso es cerrar este bloque de partidos, entre parón y parón, con pleno de victorias. El anterior, fueron tres semanas tras la derrota ante el Atlético de Madrid y las malas sensaciones del equipo. Ahora, todo ha cambiado por completo, y ahora, aunque sea por una noche, el equipo blanco podría mirar al resto de rivales de lo más alto de la clasificación, si hacen los deberes en Mestalla.