Marc Cucurella lleva varios partidos justificando su fichaje por el Real Madrid, y es curioso cómo un futbolista formado en La Masía tenga el ADN blanco en la sangre. Pero cada partido demuestra cómo con esfuerzo, con trabajo, con sacrificio, y dejando todo sobre el césped, se puede alcanzar lo más alto del fútbol profesional. Una carrera en la que ha ido escalando poco a poco hasta convertirse en el lateral blanco.
Cucurella y su llegada al Real Madrid
En el Real Madrid se pide rendimiento desde el primer minuto, y Cucurella entró en el Bernabéu pisando fuerte, muy fuerte, porque el primer pie que pisó en el césped del templo blanco ni siquiera fue para disputar sus primeros minutos, era suplente en aquel primer partido de Liga en agosto contra la Real Sociedad, y saltó al campo con la copa de campeón del mundo. Una manera muy gloriosa de presentarse ante tu nueva afición, pero el listón muy alto, por las nubes.
Y en esto del fútbol, hay una cosa clara, hay muchos aficionados que lo ven todo, pero la mayoría ven a su equipo, y pinceladas del resto de equipos. Al catalán le hemos podido seguir de cerca en el Mundial, pero hasta que no le tienes en tu equipo, hasta que no le ves en el día a día, no te haces una idea de cómo es cada uno.
Convence al madridismo
Y claro, con esa carta de presentación, con ese listón tan alto, rendir al máximo nivel nada más llegar es muy complicado, pero es lo que se exige en el club más laureado de la historia del fútbol. Quizá por eso generó dudas, de hecho, en el parón de selecciones, tras el primer partido de esa primera ventana, donde brilló como aún no lo había hecho de blanco, no tuvo problemas en reconocer que aún no estaba a su mejor nivel con los blancos, aún debía adaptarse al nuevo sistema, a los compañeros, a todo lo que le había venido encima en unas pocas semanas.
Pero a la vuelta de ese parón, Cucurella ya es Cucurella. El nivel mostrado sobre el terreno de juego es el más alto, siempre comprometido con sus compañeros, dejando todo sobre el terreno de juego, y ha convencido al madridismo.
ADN Real Madrid
Porque no es el jugador más talentoso del mundo, ni siquiera uno de los más talentosos en su posición. Pero es otra prueba de que en el fútbol, con trabajo y esfuerzo, se puede rendir como el mejor y al más alto nivel. En las gradas del Bernabéu han visto desfilar a grandes estrellas a lo largo de la historia, y seguirán pasando, pero lo que se valora de verdad es el trabajo incansable de los jugadores, y eso lo tiene el lateral izquierdo.
El internacional español es de esos futbolistas que quieres tener siempre en tu equipo y que nunca lo quieres en contra. Defiende como nadie, y lo hace porque está siempre encima de su defensor, comiéndole la moral, siempre al borde de la falta, de la amonestación, sacando de quicio a sus rivales, desconectándoles. Va a cada balón como si fuera el último, nunca da una jugada por perdida, y siempre está al servicio del equipo. Ese empeño por ser siempre mejor, por dar algo más que el resto, por sacrificarse en cada jugada, es lo que le convierte en un excelente atacante. Su estado físico le permite ver el fútbol desde la superioridad, y eso le permite tomar siempre la mejor decisión, cuando hay que atacar, se ataca, cuando hay que apurar la línea de fondo y centrar, se centra, y cuando hay que reiniciar jugada, se reinicia, y siempre tiene presente cuál es su rol en el campo, defender primero, ayudar en ataque después.
Brilla con Mourinho
Su trabajo no será el más vistoso, pero es efectivo y necesario para el equipo, sobre todo en partidos grandes. Ante el Barcelona, secó por completo a Lamine Yamal, fue determinante para anular a su compañero de selección, en el campo no hay amigos y fue a por él. Ante el AEK, los méritos se los llevó Valverde, o Bellingham, que marcó un golazo, después de una gran asistencia del catalán, por cierto. Pero más allá del pase de gol, volvió a ser uno de los mejores del partido, quizá el mejor de los blancos, pero su trabajo no es vistoso, no llama tanto la atención. Pero está metido en todas las batallas, y casi siempre sale victorioso.
Merece la pena reconocer la labor de jugadores que no llaman tanto la atención en lo ofensivo, pero que son indispensables para cualquier equipo. Llegó al Madrid porque lo pidió Mourinho, y no está defraudando, porque aunque se haya formado en Can Barça, tiene ADN Real Madrid, y por eso, es ya uno de los favoritos de la afición, se lo ha ganado en el campo, con su trabajo, con su esfuerzo y entrega, como todo lo que ha logrado a lo largo de su carrera.