Fernando Alonso firmó en Qatar su sesión clasificatoria más relevante de la temporada. El piloto asturiano había logrado aparecer en el top-5 en algunas sesiones de entrenamientos libres, como en Zandvoort o Singapur, pero el quinto puesto se había convertido en un techo infranqueable tanto en clasificaciones como en carreras.
Alonso rompe el ‘techo de cristal’
Una barrera que rompió en la clasificación al sprint en Losail al colocarse cuarto, únicamente por detrás de tres monoplazas de escuderías que operan, hoy por hoy, en una dimensión de rendimiento superior a la de Aston Martin: Oscar Piastri (McLaren), George Russell (Mercedes) y Lando Norris (McLaren).
El resultado no fue fruto de la casualidad. Sino más bien de la pura gestión estratégica. Alonso transmitió su sensación de estar en la «ventana de rendimiento» del coche desde los primeros compases, algo poco habitual en el AMR25. No obstante, la Q2 se convirtió en un ejercicio de alta tensión: «Sentía algo de estrés en la SQ2, pero llegamos a la SQ3 y ahí conseguí ir rápido«, relató a los medios al terminar.
Esa tensión estuvo marcada por el incidente con Yuki Tsunoda. Dos vueltas rápidas anuladas por exceder los límites de pista, forzando a Alonso a concentrar todas sus opciones en un único intento final. Pese al caos, logró pasar a la última ronda en novena posición. La gestión de ese momento límite es lo que realmente le permitió brillar después.
«Tres coches ahí. Es una locura«, llegó a comentar, haciendo alusión al tráfico en pista que complicó su vuelta. El propio Tsunoda se disculpó posteriormente, reconociendo el riesgo que supuso su acción.
«Sé cómo extraer el máximo del coche»
Con todo, el asturiano deberá defender su posición con un temible Max Verstappen justo detrás en la parrilla. Pero Alonso confía en sus herramientas, especialmente en el formato sprint, que reduce el margen de error y subraya la importancia de la experiencia.
«Tengo 24 años de experiencia y 44 de edad«, analizó sin ambages. Aceptó que su veteranía conlleva ciertas desventajas físicas, como el mayor «cansancio de los viajes o el jet lag». Sin embargo, su conocimiento de la categoría le da una ventaja fundamental: «sé cómo extraer el máximo del coche».
Esta capacidad para manejar la presión y optimizar un monoplaza con carencias estructurales es la que le permite minimizar la brecha de rendimiento que sufre Aston Martin frente a sus rivales directos. La edad, lejos de ser un lastre, se convierte en la única palanca que el piloto puede accionar.
La amenaza real, no obstante, llegará después, una vez que se abra el parque cerrado y los equipos puedan realizar ajustes de set-up de cara a la carrera principal. «Abren el parque cerrado, se puede tocar y todos terminan acertando», sentenció Alonso con un tono que mezclaba el aviso y la resignación. Consciente de que la batalla técnica volverá a inclinar la balanza, su objetivo en la carrera del sábado será capitalizar su posición de parrilla y sumar el máximo de puntos antes de que el resto de contendientes afinen sus prestaciones.
Alonso se defenderá con todo, pero tiene armas
La carrera sprint de esta tarde será un test crucial. La clave no residirá solo en la agresividad del inicio para contener a Verstappen, sino en la gestión de los neumáticos. Esto, en un circuito conocido por su alta degradación. Alonso sabe que, con las limitaciones de set-up impuestas por el formato, la degradación será un factor de contención para los monoplazas con mayor carga aerodinámica.
La veteranía de Alonso le permite administrar el ritmo sin quemar la goma prematuramente, una táctica que podría permitirle mantener la distancia con los pilotos de cabeza hasta las últimas vueltas, capitalizando cualquier error de sus jóvenes rivales.
One happy Fernando!
P4 in #F1Sprint Quali. 💪#QatarGP pic.twitter.com/ISJOPGxOEC
— Aston Martin Aramco F1 Team (@AstonMartinF1) November 28, 2025
En Qatar Alonso siempre se ha movido con comodidad. Aquí logró un podio en 2021 y vuelve a demostrar que el circuito se ajusta a su forma de competir: curvas rápidas que requieren decisión, frenadas que premian la valentía y poco espacio para el error. Alonso crece en escenarios así. Lo hizo entonces con Alpine y ahora lo repite con un Aston Martin que necesitaba aire fresco.
