El crepúsculo qatarí fue testigo de una carrera al sprint con un líder incontestable y una batalla táctica feroz en el grupo medio. El McLaren de Oscar Piastri, que logró la pole la clasificación al sprint, se confirmó como el hombre a batir en el Circuito de Losail, marcando un ritmo demoledor desde el semáforo hasta la bandera.
Todo mientras que los españoles Fernando Alonso y Carlos Sainzlograron sobrevivir al corte de puntos en una carrera definida por la dificultad para adelantar.
Dominio total de Piastri en Qatar
Desde el inicio, la estrategia de neumáticos se convirtió en el primer enigma. Aunque hubo un amago de disparidad, la mayoría de los contendientes, incluidos Piastri, Russell y los españoles, optaron por el compuesto medio C2. Apenas se apagó el semáforo, el australiano de McLaren ejecutó una salida perfecta, manteniendo el liderato sobre Russell y Lando Norris, que defiende el liderato a falta de ya solamente dos carreras.
La carrera apenas dio un respiro al resto de la parrilla. Piastri, en las primeras vueltas, impuso un ritmo frenético, siendo el primero en bajar a 1:24 y abriendo una renta de 1.5 segundos con Russell para la vuelta 7.
Mientras el líder se escapaba en una exhibición de gestión y velocidad, la lucha se concentró detrás. Norris (P3) utilizó el DRS para defenderse de un Max Verstappen incómodo y que se quejó amargamente por la radio: «ya no solo bota, sino que está ‘saltando'». El neerlandés, que arrancó sexto, y se colocó cuarto en salida, pero cedía tiempo y se descolgaba de la batalla por el podio, viéndose atrapado por los problemas de manejo de su Red Bull.
A medida que avanzaban las vueltas, la sprint se convirtió en una fotografía muy clara del fin de semana. Piastri escapado, con un ritmo que McLaren no veía desde hacía semanas. Norris haciendo justo lo que necesitaba: ni un error, ni un riesgo. Verstappen, algo más incómodo, sin la chispa habitual, peleando por mantenerse dentro del top mientras se quejaba por radio del comportamiento del coche. Y Alonso, ahí, sosteniendo el Aston Martin con las uñas pero con esa facilidad suya para sacar vueltas donde no debería haberlas.
Supervivencia española y sustazo de Sainz
Si algo definió la tarde fue la escasez de adelantamientos. En esta línea, la séptima posición de Fernando Alonso se antojó como un ejercicio de resistencia. El bicampeón, que partía desde una excelente cuarta plaza, se mantuvo firme en P6, obligado a caer ante los dos Red Bull y Antonelli, defendiéndose con uñas y dientes de la presión ejercida por el de Mercedes. Para la vuelta 11, solo el italiano tenía opción de abrir DRS sobre el Aston Martin, una prueba de la solidez defensiva de Alonso en un circuito donde cada posición vale oro.
Más atrás, Carlos Sainz vivió un momento de gran tensión. Rodando octavo, justo a 0.8 de Antonelli, el madrileño vio cómo se le saltó un enorme trozo de fibra de carbono de su monoplaza al pasar por una curva. A pesar del evidente daño estético y aerodinámico en su Williams, Sainz consiguió mantener el ritmo, aferrándose a la última posición de puntos.
En la penúltima vuelta, Piastri todavíó se guardó una vuelta rápida personal. Fue tan cómodo que pudo apretar sin miedo. Russell y estaba demasiado lejos para intentar algo y Norris volvió a caer su ritmo, aunque lo justo para controlarlo más que atacando.
La carrera cerró con el triunfo incontestable de Piastri, que revalida su gran forma en el formato sprint, y con Russell y Norris completando las posiciones de cabeza. Para Alonso y Sainz, la tarde de Losail se saldó con puntos valiosos, confirmando que en este trazado, mantener la posición en la salida es la mitad de la victoria.
Por detrás, Antonelli recibió otro aviso por límites de pista y Alonso, que venía gestionando desde hace varias vueltas, se quedó a más de cinco segundos. No hubo lucha ahí, solo la de mantener el coche en pista y asegurar unos buenos puntos.
