El Circuito Internacional de Losail en Qatar fue testigo de un espectáculo de pilotaje donde un nombre brilló con luz propia: Carlos Sainz. El piloto español se consagró como la clara estrella aún de la victoria agitadora de Verstappen por el Mundial. Y lo hizo conquistando un nuevo podio que ya figura entre las actuaciones más notables de su carrera.
Sainz construye un tercer lugar en Qatar de infarto
Sainz encaraba la carrera desde la séptima posición de la parrilla, una tarea de por sí desafiante. Sin embargo, en un trazado donde las previsiones iniciales no situaban al Williams entre los coches con ventaja competitiva, el talento del madrileño y una gestión estratégica impecable demostraron ser la combinación ganadora. Lo que se desarrolló a lo largo de las vueltas fue una lección magistral de cómo maximizar el potencial disponible.
Inicialmente venía del italiano. Voló hasta falta de dos vueltas, donde falló. Después de Norris. Y en ese camino tuvo algún tipo de problema. «Es en el suelo, no hay nada en el tren delantero«, contó su ingeniero Gaetan Jego a través de la radio. Pero Sainz pudo tirar como quiso para mantener el resultado.
Con la mente cristalina y una determinación absoluta, Sainz lo tenía claro por radio: “Tenemos que ir a por ello. Voy a empujar con todo hasta el final. Vamos, chicos”, insistía una y otra vez por radio. Ese mensaje no era un simple arrebato: era la hoja de ruta de una carrera que llevó directamente a su podio número 29, ya a solo uno de Juan Pablo Montoya en la lista histórica de la Fórmula 1.
La clave de su éxito radicó en una estrategia audaz y arriesgada que se desmarcó de la mayoría de la parrilla. Mientras otros optaban por múltiples detenciones, el equipo de Sainz decidió jugárselo todo a una sola parada. Esta táctica requería una disciplina férrea con los neumáticos, forzando a Sainz a pilotar con precisión quirúrgica para mantener la vida útil de sus gomas mucho más allá de lo que se consideraba prudente.
Sainz se lo jugó todo en Qatar
Pero la estrategia solo era la mitad de la ecuación; la otra mitad fue la defensa en pista. En las fases decisivas de la carrera, con neumáticos desgastados y la presión al máximo, Sainz tuvo que desplegar toda su experiencia para defender su posición ante ataques implacables. Mantuvo a raya a talentos como Antonelli y, notablemente, a su amigo Lando Norris. Esta batalla directa en los últimos compases fue el epílogo perfecto para un fin de semana sobresaliente.
«Lo hicimos todo perfecto, en el inicio de temporada no pasaba. Ahora se nos presentan oportunidades que logramos capturar. Estoy en una nube», cerró justo después de bajarse de su Williams
“Estoy muy contento y orgulloso del equipo. Pensábamos que este sería el fin de semana más duro del año, pero clavamos el ritmo y la estrategia. Es un podio inesperado y me llena de orgullo”, explicó después.
Y lo dijo con la serenidad de quien sabe que ha completado una de esas actuaciones que marcan una temporada.
Sainz mostró su ambición desde el principio, adelantando a Hadjar justo bajo los semáforos. Su astucia estratégica y la gestión del caos en boxes fueron cruciales: subió hasta la cuarta posición durante el pit-lane más caótico de la temporada, que vio a 17 coches entrar a la vez. Este ascenso se consolidó gracias, en parte, a un pit-stop lento de Antonelli. En realidad, en términos de estrategia efectiva, Carlos Sainz se situaba como el segundo mejor posicionado entre los pilotos que seguían el plan de carrera más óptimo, colocándose en una posición ideal para atacar el podio.
«Una de las mejores carreras» de Sainz
«Lo hemos hecho todo perfecto hoy, en la primera mitad de la temporada no lo hemos hecho y hemos desarrollado en tantas áreas que se han presentado tantas oportunidades que hemos aprovechado todas», afirmó. Con la sonrisa aún en el rostro Sainz continuó en DAZN mostrando su alegría. «Ha sido una de mis mejores carreras, de las más inesperadas también. No nos lo esperábamos para nada. Una estrategia mala de McLaren, pero teníamos que tener ritmo para aguantar delante de Antonelli. De repente nuestro ritmo de carrera ha mejorado muchísimo hoy».
El español sudó su podio hasta el último metro, protagonizando una defensa magistral en las vueltas finales. En su retrovisor, la presión era máxima: Lando Norris y Antonelli apretaban con agresividad en un duelo vibrante. Sin embargo, Sainz demostró su talla mundial al mantener a raya a rivales con monoplazas teóricamente superiores. Norris, a pesar de su ímpetu, se encontró con una muralla infranqueable. Este fue el segundo podio de 2025 para Carlos Sainz con Williams, un resultado que cobra aún más valor al dejar a un campeón como Hamilton fuera de los puntos, y que inyecta una dosis extra de emoción a la clasificación general.
