El Real Madrid sigue en su crisis… y en el Santiago Bernabéu. Ante el Manchester City, los blancos no consiguieron reencontrarse con la victoria. Los pupilos de Pep Guardiola remontaron en un abrir y cerrar de ojos el partido con las migas que dejaron los merengues. El 1-2 final dejó a Xabi Alonso en evidencia, aunque perdió con los honores. Eso sí, es la segunda derrota consecutiva que sufre el tolosarra y en el coliseo blanco. El Madrid llevaba sin ser derrotado dos veces –de manera consecutiva– en su estadio desde octubre y noviembre de 2024 y con Carlo Ancelotti en el banquillo. Xabi sabe que tiene trabajo por hacer.
El Bernabéu pide victorias al Real Madrid
El Real Madrid llevaba desde octubre y noviembre de 2024 sin perder dos partidos consecutivos en el Santiago Bernabéu. Empezó el 26 de octubre de 2024, contra el Barcelona. El primer Clásico de Kylian Mbappé como merengue… que se resultó de un 0-4 para los azulgranas y de dos goles anulados para el francés –además de ocho fueras de juego–. Luego, llegó el AC Milan en Champions, el 5 de noviembre de 2024. Contra los rossonneri, los blancos no consiguieron levantar la cabeza.
Malick Thiaw abrió la lata antes del primer cuarto de hora para los italianos. Llegado al ecuador de la primera parte, Vinicius ponía tablas en el marcador y relanzaba el encuentro. No obstante, antes de irse al descanso, Morata puso el 1-2 y silenció a todo el Santiago Bernabéu. Y para colmo, en la segunda parte, Tijjani Reijnders remató a los locales con el tanto del 1-3. Segunda derrota consecutiva en el coliseo blanco… y segunda derrota consecutiva en la Champions –antes, contra el Lille–. Al final del encuentro, las gradas madridistas abuchearon a su equipo. Faltaba personalidad y ganas en el césped.
Al final de dicho encuentro, el italiano hacía una dura autocrítica: «Todos juntos debemos dar un paso adelante y el equipo en este sentido está unido y compacto. Sufrir une más y puedes salir del mal momento lo antes posible. Es bueno que los jugadores estén hundidos. La noche va a ser muy larga, pero está bien para que todos pensemos en cómo mejorar nuestra versión«. Pues, este pasado miércoles, la historia volvió a repetirse.
«Échale huevos»
Contra el Manchester City, el Real Madrid empezó como un tiro. En la primera media hora, los blancos dominaron por completo al equipo de Pep Guardiola. En todos los ámbitos. Con y sin el balón. Hasta que llegó el gol de Rodrygo (28′). Allí, el Bernabéu estalló… pero no volvió a llevarse una alegría en todo el partido. Porque nada más poner el 1-0, los citizens despertaron y enseñaron a Xabi Alonso que en la Champions, cualquier error se paga con sangre. En un abrir y cerrar de ojos, el City remontaba el encuentro con dos goles antes del descanso. Primero O’Reilly en un córner, y luego Haaland desde los once metros.
En la segunda parte, el Real Madrid buscó la respuesta. Bellingham, Vinicius… e incluso Endrick tuvieron la bola del empate. En vano. Mientras tanto, el Santiago Bernabéu se hartaba de la situación. En algunos toques del ‘7’ merengue, se podían escuchar ciertos abucheos desde la grada. En los fondos, algún cántico de «Madrid échale huevos» también resonaba. Sin embargo, cuando Clément Turpin pitó el final del encuentro, el coliseo blanco dio su bronca. Después del Celta, ya había caído. Pero ésta vez, todavía más. Los jugadores estaban desamparados, pero la realidad era esta: no ganan en su casa desde el 1 de noviembre.
Xabi Alonso sabe a qué se enfrenta. Él también vivió pitadas como jugador. Ahora, es el entrenador. «Es normal. No es una cosa nueva. Pero ha habido momentos en los que ha apoyado y hemos sentido ese apoyo. Tenemos que aceptarlo con normalidad. La exigencia aquí es absoluta. Todavía queda mucho. Lo pintáis de otra manera, pero hay que tener calma. Puede cambiar», explicó el tolosarra en rueda de prensa.
Xabi Alonso tiene tres finales por delante
El barco del Real Madrid empieza a hundirse, pero Xabi Alonso todavía está a tiempo de mantenerlo a flote. Si bien el partido contra el Manchester City suponía una final para él, el hecho de haber «caído con los honores» le ha salvado del despido. Sin embargo, las cosas podrían cambiar próximamente. Existe el guion en el que el tolosarra no llega a comerse las uvas como el entrenador del Madrid. Es una realidad.
Delante de Xabi Alonso están tres finales. Tres finales antes de que el año 2025, uno de los peores de la historia del Real Madrid, sea despedido. La primera será en Vitoria-Gasteiz, en el estadio de Mendizorroza. Contra el Deportivo Alavés, el tolosarra deberá revertir la situación. Eso sí, no tiene a ningún lateral natural disponible para el encuentro –todos sancionados o lesionados– y no sabe si Kylian Mbappé estará presente en el compromiso liguero. Por ende, Xabi deberá traer los tres puntos por las buenas o por las malas.
Luego, tocará Copa del Rey. El 17 de diciembre, los madridistas se estrenarán en la competición de Su Majestad el Rey contra el Talavera de la Reina, colista del Grupo 1 de Primera Federación –tercera categoría–. En principio, aunque jugarán con algunos canteranos, los blancos no deberían perder el encuentro. O bueno, no pueden… porque el Castilla –el filial del Madrid– derrotó al ‘Tala’ en liga. Por ende, una victoria es lo único que puede sacar Xabi Alonso de El Prado.
Y por último, Sevilla. El 20 de diciembre, en el Santiago Bernabéu. La última victoria del Real Madrid en el coliseo blanco remonta al 1 de noviembre, contra el Valencia. Por ende, 49 días después, los merengues tienen la oportunidad de acabar bien el año ante su gente. Paradójicamente, a cinco días de la Navidad. Sería un bonito regalo para el madridismo. Pero si no ganan… el turrón no sabrá igual y las uvas serán agridulces.
Entonces, Xabi Alonso tiene clara cuál es su misión: ganar. No le queda otra. La Supercopa de España todavía está lejos. Ahora, el tolosarra debe centrarse en el presente. Y este se traduce en Alavés, Talavera y Sevilla. Nada más. En 2026, los dados volverán a lanzarse… si es que Xabi siga al mando.
