El Real Madrid cuenta con una plantilla formada por grandes jugadores que le permite luchar por todos los títulos, sea cual sea la situación del equipo. Pese a la racha del mes de noviembre e inicios de diciembre, el equipo blanco sigue ganando partidos, sin ir más lejos, los ha ganado todos en el último mes de competición, y eso ha rebajado ligeramente un incendio que sigue muy activo y que amenaza con volverse, ya no solo incontrolable, también devastador. Porque el nivel del equipo, el juego colectivo, está muy lejos del esperado, de las grandes estrellas que forman la plantilla. Se ha logrado llegar la final de la Supercopa ante un rival que mereció mayor premio, que fue mejor en casi todos los aspectos del juego, pero no parece suficiente para luchar por los grandes títulos de la temporada.
El Real Madrid y la Supercopa
Ahora, el Real Madrid tiene opciones de lograr su primer título de la temporada, un premio que no refleja la situación real del equipo. Porque con estos jugadores, a partido únicos, en una final, todo puede pasar, pero lo lógico, tal y como están los dos equipos, es que el Barcelona se imponga en el partido de este domingo en Yeda. El partido es muy importante para el equipo merengue, pero más para Xabi Alonso, quien podría ser despedido si la imagen del equipo vuelve a ser tan lamentable como la ofrecida en la mayoría de enfrentamientos ante grandes equipos, y si se produce otra vergonzante goleada.
Ante el Atlético de Madrid, el Real Madrid jugó uno de los peores partidos de la temporada, pero el gol en el primer minuto de juego, y otro chispazo en la segunda parte de un Rodrygo, que parece estar recuperando su mejor nivel, esta vez fueron suficiente, también gracias a un Courtois al que solo le meten lo imparable, seguro y sin errores. Pero dio la sensación que si los de Simeone hubieran tenido algo más de pegada arriba, como la tiene el Barcelona, ahora estaríamos hablando de otra cosa.
Mbappé jugará la final, otro motivo para la esperanza blanca, un futbolista que suele aparecer en los momentos importantes, que llega en un estado de gracia enorme, pero con molestias en la rodilla. Un jugador que tiene al Barcelona entre sus víctimas favoritas, porque los blaugranas le permiten explotar sus mejores cualidades. A eso se agarra el Real Madrid, a Courtois, a Mbappé y a la calidad individual de unos jugadores que parecen haberse olvidado de jugar al fútbol en equipo.
Un nivel insuficiente
El Real Madrid de Xabi Alonso se va pareciendo más al de Ancelotti el curso pasado, con una pequeña diferencia. El entrenador italiano basaba su fútbol en la defensa, y aprovechaba los espacios en ataque para ganar los partidos. Le valió durante muchos años, no el curso pasado, condicionado por las lesiones y por la falta de un centro del campo que controle el balón, algo similar a lo que le ocurre ahora al tolosarra.
El Real Madrid venía el curso pasado de ganar Liga y Champions, había una supuesta de red de seguridad que no fue suficiente para que el entrenador más laureado de la historia del club mantuviera su cargo. El equipo, como sucede este curso, basó todo su juego en las individualidades, no había creación, no había juego colectivo, eran balones a Vinicius, cuyo juego también estaba al nivel bajo de ahora, y a Mbappé, para que pudieran resolver los partidos gracias a su calidad. Y como sucede este año, para partidos habituales de Liga, para rivales más asequibles, casi siempre basta, como ahora. Porque el Real Madrid ha ganado, gana, y seguirá ganando la mayoría de partidos de juega.
Incluso podría sacar algún partido adelante contra rivales grandes, pero no parece que le pueda dar cuando los títulos importantes estén en juego. En la Liga Española, tiene a un Barça con el que se va a medir ahora en Arabia. Se le ganó en Liga, aprovechando el mal estado de forma de los culés en octubre y que, por entonces, el conjunto de la capital ofrecía muchas mejores sensaciones. Fue el mejor partido de los blancos del curso, la primera gran victoria ante un grande después de mucho tiempo, después de la goleada sufrida en el Metropolitano. Y pese a la superioridad, solo se ganó por 2-1, los de Flick casi rascan un empate. Ahora, todo ha cambiado: el Barcelona lidera la Liga, las sensaciones empiezan a ser parecidas a las del año pasado, aun no están a ese nivel, lo alcanzaron, precisamente, tras ganar la final de la Supercopa al equipo blanco. Ese partido fue la evidencia de lo que pasaría al final del curso.
Y lo que pasó al final de ese curso fue que, cuando llegaron los equipos más potentes del continente, como lo era y sigue siendo el Arsenal, no hubo ninguna opción. Y cuando tocó jugarse la Copa del Rey en la final ante el Barcelona, al igual que el título de Liga, tampoco hubo opción. Al equipo le vale para llegar a estar en la pelea, pero no para pelear, no es lo mismo.
Xabi Alonso se la juega
Xabi Alonso llegó al Real Madrid, precisamente por el gran nivel que ofreció en el Bayer Leverkusen: logró que un buen equipo se convirtiera en un equipo excelente, capaz de jugar muy bien al fútbol, capaz de plantar cara a uno de los equipos más importantes del continente, al Bayern Munich, y además derrotarlo, y fue capaz de superar récords en la Bundesliga que ni el gigante alemán había logrado durante toda su historia. Completó una temporada donde llegó invicto al último partido de la temporada, perdió la final de la Europa League, pero se convirtió en leyenda del club alemán.
Llegó al Real Madrid con la idea de implantar ese fútbol, y en sus primeros meses parecía que podía lograrlo, con un equipo comprometido, solidario, presionando muy arriba, robando en campo contrario, sin apenas conceder ocasiones de gol. El equipo protagonizó uno de los mejores inicios de temporada de su historia, solo han pasado varios meses, pero ese buen momento se ve muy lejano. Ahora se ha desecho y el entrenador ha optado por planteamientos más parecidos a los de Ancelotti, más defensivos, no parece poder con unos jugadores que no le siguen.
El problema de esta Real Madrid no es el entrenador, o, mejor dicho, no es solo el entrenador. Porque los problemas son los mismos que el año pasado, algo de culpa tienen los futbolistas. En lo que sí es culpable, es en no haber logrado que los jugadores hagan en el campo lo que él les pide. Quizá le haría falta cambiar a muchos jugadores de la plantilla, pero como eso no se puede hacer, lo más fácil es cambiar de entrenador para buscar una reacción de los futbolistas. Y este domingo, si se produce el peor de los escenarios para los blancos, podría ser la solución que busque el club.
El Real Madrid no juega al fútbol, no parece tener nivel para enfrentarse a los grandes de Europa, y cada vez hay más pesimismo en cuanto a la reacción de la plantilla en esta temporada. Xabi Alonso debe tomar decisiones complicadas, quizá ya sea demasiado tarde, pero este equipo, puede volver a quedarse sin títulos por segundo año consecutivo.






