Xabi Alonso fue el gran triunfador del Clásico de la Supercopa de España para el Real Madrid. El conjunto blanco perdió ante el FC Barcelona en la final de Yeda y el equipo culé levantó en Arabia el primer título de la temporada. Los blancos se centraron a partir del trabajo sin balón, el compromiso y el bloque colectivo, que desarmó por completo al equipo de Hansi Flick desde el inicio del encuentro, pero el Barça, con balón, fue mucho mejor y superó al conjunto blanco en todas las líneas. Ambos equipos tuvieron opciones, pero finalmente, el elenco culé fue el que venció por 3-2 en la Supercopa de España.
El entrenador vasco, que llegaba como uno de los señalados o más bien, la figura del Real Madrid que más damnificada podía quedar en caso de que el conjunto blanco no hubiera ganado el torneo y hubiera caído de manera estrepitosa. Sin embargo, el técnico tolosarra sale reforzado tras evitar un desastre mayor, y sobre todo, tras competir al FC Barcelona. «En la primera parte estuvimos demasiado encerrados, no jugamos igual todo el partido… pero también es normal, porque hace mucho calor. Tuvimos ocasiones, pero el balón no quiso entrar. Y sin embargo, en las suyas: el primero pasa entre las piernas, el segundo da en el palo y el tercero, tras un rebote. Lo que te digo, los detalles. Mala suerte, porque tuvimos muchas…», dijo Xabi, tras la final.
Una imagen buena pero con sabor muy agridulce
«En la segunda parte, hicimos buen partido… y perder una final nunca es agradable, menos contra el rival. Estamos tristes, pero toca seguir, a pensar en la Copa y la Liga. En la segunda parte… los detalles estuvieron en nuestra contra. Las cosas a veces no salen como deben salir, pero hemos demostrado que somos un equipo vivo y que podíamos haber ganado perfectamente», sentenció, sobre la forma de caer derrotado del equipo
Xabi Alonso ya consiguió armar al equipo perfecto para ganar en el primer Clásico de la temporada, que se disputó en el mes de octubre, en el estadio Santiago Bernabéu. El Real Madrid derrotó por aquel entonces 2-1 al equipo de Flick, pero el marcador pudo ser mucho más abultado si el conjunto merengue hubiera materializado las ocasiones tan claras que tuvo, además de haber marcado dos goles en fuera de juego -por la mínima- y un penalti fallado por Kylian Mbappé. Las sensaciones fueron aplastantes y por fin, la diabólica racha que perseguía al Madrid con respecto al cuadro blaugrana, llegó a su fin.
Un Madrid de altibajos durante toda la temporada
Pasaron los meses y el optimismo crecía en Can Barça, pero en Chamartín, disminuía. Tres empates consecutivos en Liga, sumado a la derrota en Anfield contra el Liverpool y el mal juego del equipo, le hicieron perder el liderato en la competición doméstica, pero el Madrid tenía la consigna de acabar el año bien y el parón navideño le sentó como anillo al dedo al equipo de Xabi.
De esta forma, vestuarios y entrenador cerraron filas y el Real Madrid comenzó a sacar los partidos, hasta tal punto que se presentó en Yeda como uno de los equipos más débiles -sobre el papel- y acabó dando la cara en el torneo con el ADN que caracteriza al Real Madrid: luchar hasta el final. Eso sí, el Madrid no espera a nadie, la derrota duele, a pesar de que la imagen fue buena. Al equipo le falta fútbol, y es una realidad. La diferencia estuvo en los pequeños detalles, y pese a que el Madrid compitió hasta el final, no fue suficiente.






