Casi ningún monoplaza de la parrilla cumplirá con el peso mínimo la primera vez que toquen el asfalto en Barcelona. Será en los test de Montmeló (26-30 de enero) en menos de dos semanas. Seguramente tampoco en Baréin. El sobrepeso está siendo un auténtico quebradero de cabeza por infinitos motivos hasta el punto de tener que rediseñar la unidad de potencia de algún monoplaza a última hora durante esta pretemporada de vertiginoso cambio de normativa. Encajar las piezas del puzle está resultado tedioso. El peso mínimo de los coches para la nueva era de la Fórmula 1 se ha fijado en 768 kg, 32 kg menos que el límite de 800 kg del año pasado.
Esto se produce a pesar del aumento del peso de la batería para dar cabida a una distribución casi al 50% entre la potencia de combustión interna y la energía derivada del MGU-K ampliado. Los coches este año serán algo más ligeros y más pequeños pero tampoco son cambios como para tirar cohetes. En Abu Dhabi, hace un mes, la mayoría de coches tenían sobrepeso. Hoy la historia ha cambiado bien poco y tal vez algún bólido como el McLaren se salve y sí logre cumplir con esos 768 kg establecidos por la Federación Internacional. Hay que tener en cuenta que cada 10 kg de peso adicional suponen alrededor de tres décimas de segundo en la pista, un impacto significativo en la clasificación inicial.
Ciertas personalidades de la Fórmula 1 no han escondido la importancia y la dificultad que está siendo para las escuderías este asunto. James Vowles, team principal del equipo Williams, ha sido una de las voces del paddock realistas en el aspecto de cumplir con el peso mínimo. El jefe de Carlos Sainz, en declaraciones a Motorsport, tiene claro «que la mayoría tendrá sobrepeso, esa es la realidad, es un objetivo ambicioso (768 kilos), pero alcanzable. Creo que esa cifra será razonable entre cinco y diez meses después de que entren en vigor las regulaciones, así que tengo confianza».
Aston se lo toma con calma
«Sería bueno saber en qué punto se encuentran los demás, pero creo que la mayoría tendrá sobrepeso. Esa es la simple realidad que hay detrás», añadió Vowles. Andrew Shovlin, de Mercedes, también coincidió en que la cuestión del peso sigue siendo un tema importante: «El peso es un gran reto. El límite no se fijó sumando los componentes, simplemente se impuso. Es mucho más barato eliminar peso antes de fabricar las piezas que después de construir los coches y ponerlos en circulación. En la normativa anterior, los equipos tenían un sobrepeso inicial de entre 10 y 20 kg, lo que resulta costoso e interfiere en el desarrollo. Nuestro objetivo es empezar lo más cerca posible del límite».
Aston Martin, como la mayoría de la parrilla, está sufriendo con este asunto. No parece un problema para el genio Adrian Newey, acostumbrado a moverse en el alambre en este aspecto. Fuentes de Sky Sports aseguran que la escudería de Silverstone arrancaría la temporada con unos 15kg de sobrepeso, muy similar al Red Bull de 2022 que diseñó el ingeniero y con el que arrasó Max Verstappen. La mente de Newey, según informan desde Inglaterra, está puesta en la quinta o sexta carrera y el foco del primer gran paquete de mejoras sería la reducción de peso. Trabajo tienen todos por delante.






