El estadio Santiago Bernabéu ha sido siempre el escenario de las grandes noches europeas para el Real Madrid. El ‘manicomio’ donde los mejores equipos del mundo han sucumbido siempre a la épica, al torbellino blanco y a las remontadas que parecían imposible… una y otra vez. Y ahí ha estado la afición, dando el do de pecho y estando a la altura cuando el equipo les necesitaba. Sin embargo, lo que se va a vivir este sábado en Chamartín no será ni más ni menos que la consecuencia de lo que ha estado sucediendo durante el último año y medio: jugadores acomodados, sin alma ni sangre, que deambulan por los campos siendo la sombra de lo que fueron algún día.
La eliminación copera del Real Madrid de Arbeloa ante el Albacete. sumado a la decisión de la directiva de prescindir de Xabi Alonso después de la final de la Supercopa de España en Yeda, han hecho que la parroquia madridista haya entrado en un enfado monumental con su equipo, como era de esperar. La exigencia siempre ha marcado la pauta de este club, el superarse cada día y cada temporada siempre es lo primordial, y lo cierto es que este sábado a las 14:00 horas en el estadio Santiago Bernabéu, la casa merengue va a ser en un volcán en erupción. O eso es lo que se presupone, porque en las últimas semanas, el aficionado madridista ya ha expresado su malestar con muchos jugadores de la primera plantilla y pesos pesados del vestuario.
La eliminación en el Carlos Belmonte ante el Albacete no ha hecho más que evidenciar las carencias que tiene el equipo que ahora dirige Álvaro Arbeloa. Es un equipo sin alma, con falta de muchos líderes en el campo y fuera de él, sin automatismos tácticos y con una pérdida de calidad considerable que ha hecho mella con el paso de los meses. Es un Real Madrid irreconocible, que lleva un año y medio dando síntomas de ser un club con grietas gigantes en su cuerpo y que no es capaz de levantarse desde aquella maravillosa noche del 1 de junio de 2024, donde conquistó la Decimoquinta Champions en Londres.
Distinto entrenador, mismo Madrid
Así las cosas, Arbeloa ha sido la apuesta del club tras la destitución de Xabi Alonso, después de que el técnico tolosarra no consiguiera imponer su idea desde el principio. En el Mundial de Clubes, es cierto que los futbolistas daban la sensación de estar unidos, de ser comprometidos y solidarios, y de creer en el entrenador. Sin embargo, con el paso de los meses, eso se fue diluyendo, Alonso entró en una espiral de malas decisiones mientras los futbolistas hacían la guerra por su cuenta y ahora, con Arbeloa, el equipo sigue sin dar la sensación de ser el equipo que los madridistas quiere ver.
Los pitos del Santiago Bernabéu al final del partido. #LaCasaDelFútbol #UCL pic.twitter.com/rtAAY811Q0
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) December 10, 2025
Actualmente, el Real Madrid es un equipo roto, sin alma, partido tácticamente, sin ideas, sin identidad dd juego ni de fútbol, que no sabe cómo atacar bloques bajos, que le cuesta un mundo defender y de que ha perdido la identidad de ir a por el partido cuando los resultados se complican. Arbeloa es consciente de la exigencia que supone entrenar al Real Madrid, pero los jugadores deben hacer autocrítica y empezar a redirigir el rumbo de esta temporada, si no quieren nuevamente quedarse con otro año más en blanco. El Bernabéu será el juez que dicte sentencia.
