Raúl Asencio sigue creciendo. En La Cerámica, ante el Villarreal, el canario volvió a dejar claro que la zaga lleva su nombre. Sólido, contundente y sereno, transmitió una autoridad impropia de su juventud. Con el paso de los días, el canterano blanco se gana galones a base de carácter y temple. Y lo más sorprendente: lo hace jugando lesionado. Desde hace unos días, el central arrastra una fisura en la tibia derecha. Una dolencia que le provoca un dolor constante, pero que no le impide seguir compitiendo. Asencio aprieta los dientes, se sobrepone y continúa en pie, consciente del momento delicado que atraviesa la defensa merengue. En ese contexto, el ’17’ ha elegido sacrificarse. Cada entrada, cada recuperación, es una muestra de compromiso. Poco a poco, se está ganando algo más que minutos: el respeto de todo el vestuario.
Así fue el partido de Raúl Asencio contra el Villarreal
Raúl Asencio firmó en La Cerámica una de esas actuaciones silenciosas que sostienen a un equipo cuando el ruido del partido amenaza con romper el orden. Desde el primer minuto, se movió con la calma de quien conoce su territorio: anticipó, corrigió y mandó, casi sin levantar la voz. Apenas una falta en todo el encuentro y, como detalle que habla por sí solo, no fue regateado ni una vez. La última vez que alguien lo superó en el uno contra uno fue en diciembre, ante el Alavés; desde entonces, su posición parece reforzada por una convicción creciente. Cada intervención suya tuvo sentido. Interceptó una línea de pase rival, despejó cuando la jugada lo pedía y sumó hasta cuatro recuperaciones, todas en zonas que cortaron las alas a las transiciones del Villarreal. En los duelos en el suelo fue casi perfecto: ganó cuatro de cinco, un 80% de eficacia que explica el tono sobrio de un central en control absoluto de su parcela.
Pero donde más se notó su evolución fue en la salida de balón. Asencio completó 35 de 40 pases (88% de precisión), con un despliegue que mezcló serenidad y criterio. En campo propio apenas falló uno (24/25), y en terreno rival mantuvo un 73% de acierto (11/15), reflejo de una confianza que ya no se limita a no errar, sino a construir. Incluso se permitió un regate, con éxito, una muestra de la seguridad que transmitía en cada toque. Sus envíos largos, cinco de siete buenos, rompieron líneas y desahogaron a un equipo que necesitaba aire.
Sigue jugando lesionado
Y lo peor es que Raúl Asencio sigue mostrando buena cara a pesar de la lesión. Ante el Mónaco, el central de 22 años (cumple 23 en febrero) fue sustituido en el descanso. En el verde, el canario no parecía sufrir de molestias. Tampoco estaba haciendo mal partido. Sin embargo, desde el club confiaban a Grada 3 que el canterano había padecido de un «golpe en tibia derecha» y que había sentido un «fuerte dolor». Tras consultar con diversas fuentes, este medio consiguió saber que, en realidad, el ’17’ llevaba varios días arrastrando una fisura en dicha zona. Pasó pruebas el miércoles pasado pero se le descartó una lesión de gravedad. También por voluntad propia: ante la hecatombe, ‘Rulo’ –así le llaman– no quiere dejar tirados a sus compañeros.
Fuentes del Real Madrid me informan que Raúl Asencio padeció de un «golpe en tibia derecha y fuerte dolor». Por eso fue sustituido por Ceballos. @Grada3com
— Ben Fernandes Santos (@benfeerr) January 20, 2026
Porque el central sabe lo que se viene. El choque ante el Villarreal era primordial para la carrera hacia el título de Liga. Ahora, queda la Champions. Este próximo miércoles, el 28 de enero, el Real Madrid jugará contra el Benfica en Lisboa. Una victoria merengue ante los pupilos de José Mourinho les mandaría automáticamente a los octavos de final, ya que habrán sellado su puesto en el Top 8 de la ‘orejona’. Ante ese contexto, Asencio lo tiene claro: «No descansaré«. Quiere cumplir y luego, en febrero, soplará. Si los blancos consiguen meterse entre los ocho mejores de Europa, solo cuatro citas ligueras les esperará en el próximo mes. Por ende, ‘Rulo’ espera al Benfica y, luego, a descansar. Se lo habrá ganado.
