El Real Madrid presentó cambios ante el Sevilla, novedades que no entraban en el guion hace apenas una semana, con Endrick de titular, tras su gran partido ante la Roma, pero sobre todo, con Valverde en el lateral derecho, algo que el técnico portugués dijo hace apenas unos días que sería algo puntual. El resultado, el mejor partido en lo que va de curso, con más presión que nunca, con más movilidad, lo que se le venía echando en falta al equipo desde hacía mucho. ¿Un ensayo para el Clásico? Es complicado saber qué le pasa por la cabeza a un técnico portugués que suele tender más al músculo en el centro del campo.
Cambios en el Real Madrid
Como decimos, una de las grandes sorpresas en el once ante el Sevilla fue la titularidad de un Endrick que apenas había tenido minutos esta temporada, pero que se exhibió el pasado miércoles ante la Roma, MVP incluido en la media hora que estuvo en el campo. El del Sevilla era un partido que invitaba a darle esta oportunidad, con la baja de Vinicius, y llevando a Diomande a la banda izquierda, había muchas opciones para suplir ese hueco en la derecha, y optó por el joven delantero, que brilló en ese sitio en la capital italiana.
Sería una sorpresa total verle de titular el próximo domingo en el Camp Nou, pero todo hace indicar que las opciones del Real Madrid van a pasar por la velocidad arriba, y Endrick parece andar sobrado de eso ahora mismo. Con espacio, parece estar un nivel por encima del resto en ese aspecto, y el domingo los va a tener. Y es una clara opción para hacer gol.
Valverde al lateral derecho
Pero la verdadera sorpresa en el once fue ver a Valverde en el lateral derecho, primero, porque los dos futbolistas de la plantilla para esa posición, Dumfries y Alexander-Arnold, estaban en perfectas condiciones para jugar, y en segundo lugar, como hemos dicho, porque hace apenas una semana Mourinho confirmaba que sería algo puntual, y ya van tres partidos seguidos donde el uruguayo juega en esta posición que tanta controversia le ha generado a él y al equipo.
Pero lo cierto es que con él partiendo desde el lateral, todos ganan, principalmente porque Valverde, aunque no le guste jugar ahí, es posiblemente uno de los mejores futbolistas del mundo en esa posición, una conclusión que no viene de ahora. Segundo, porque el equipo gana profundidad con el trabajo del charrúa, permite sumar gente al medio del campo, porque en ataque, él es uno más. Ofrece eso, alternativas, profundidad, y la opción de poner más calidad en una medular que necesita juego. Con la inclusión de Güler y con Valverde abriendo el campo, se generan más opciones, por tanto, más espacio, más facilidad para encontrar soluciones, al fin y al cabo, que es lo que hace falta.
¿Un ensayo para el Clásico?
Lo que vaya a hacer Mourinho en el Clásico es una verdadera incógnita. Los precedentes invitan a pensar en un centro del campo de mucho músculo, y lo cierto es que una cosa y la otra, en verdad, no parecen incompatibles. El partido del Sevilla pudo ser un pequeño aperitivo de lo que está preparando. Como decimos, la lógica diría que Dumfries va a ser el lateral, y Valverde y Tchouaméni estarán en el medio del campo, y Endrick el sacrificado respecto al once de ayer, pero podría optar por otro centrocampista para el Clásico, como Camavinga, que le da ese músculo al equipo en el centro, además de un toque de balón superior al de sus competidores en ese puesto.
Valverde seguiría ocupando el lateral derecho, el reto en su banda sería importante, Gordon, que está a un nivel que pocos podían imaginar, sería su pareja de baile. Diomande y Mbappé serían los únicos atacantes, con Bellingham entrando desde atrás con la libertad y confianza que le puede dar saber que tiene detrás a dos futbolistas de corte físico y más defensivo, además de un Güler que, con Valverde en la derecha, puede ofrecerse más en zonas centrales, para la construcción y para apoyar en defensa.
Lo que sí parece más evidente para el próximo domingo es que no va a jugar con tres delanteros, que optará por cuatro centrocampistas, aunque cualquier alternativa es posible. Pero sí, llama mucho la atención que, en un partido como el del Sevilla, jugando en casa, antes del Clásico, sea la primera puesta en escena de un Madrid con cambio de guion. Y el experimento no pudo haber salido mejor, los mejores 90 minutos de los de Mourinho en este curso.
El Clásico es decisivo para el Real Madrid, perder sería casi decir adiós a LaLiga, así lo dice la historia, los blancos nunca han remontado 9 puntos de desventaja al líder jamás. El empate sería salvar los muebles, pero no vale. Esto es el Real Madrid, y si este equipo quiere presentar su candidatura real al título de Liga, tiene que ser capaz de sacar los tres puntos, sea como sea. Un golpe de efecto para cambiar una tendencia que dura demasiado tiempo.
