Estamos solo terminando el mes de octubre, pero el Clásico de mañana es algo más que uno de los partidos más importantes del planeta, que no es poco, es un partido decisivo especialmente para el Real Madrid, necesitado de los tres puntos, obligado a no perder si no quiere dejar la Liga sentenciada para el Barcelona. Los de Flick han firmado el mejor arranque de temporada en la historia de la Liga, 9 de 9 victorias, subidos en una ola de confianza y con un fútbol arrollador que está eliminando a sus rivales antes de tiempo.
En caso de derrota, el Real Madrid se quedaría en la tabla a 9 puntos del Barcelona, sobre el papel, una distancia amplia, pero con todo lo que queda, cualquier cosa podría pasar. Pero si miramos la historia, el club de Chamartín jamás ha remontado 9 puntos de desventaja con el líder. El empate supondría salvar los muebles para un equipo que no entiende el fútbol si no es con victoria. Hay mucho en juego.
Un Barcelona lanzado
El Barcelona ha ganado los 9 partidos que ha disputado hasta la fecha en Liga, ha encajado 9 goles, uno por partido, parecen muchos, pero ha marcado 39, a más de 4 por partido, parece que no le importa sacrificar la portería de Joan García si eso supone sumar goleada tras goleada. Están en modo apisonadora, no hay rival que les plante cara, la confianza está por las nubes y saben que pueden dar un golpe al campeonato, aunque saben que aún queda mucho.
Un Real Madrid resistiendo
Lo cierto es que el fútbol del Real Madrid se mira con lupa, pero mirando los resultados, los blancos, de la forma que sea, intentan aguantar el pulso. Son 7 victorias en 9 partidos de Liga, las derrotas, contra Betis y Atlético de Madrid, rivales duros, el resto, todo victorias. Y a eso se agarra Mourinho, que la semana pasada, antes del partido ante el Sevilla, pedía que se le diera algo de crédito, confiando en que el equipo vaya para arriba.
Pero ahora ya no vale poner vendas, ya no valen las excusas, si se quiere pelear por LaLiga, si se quiere frenar la dinámica del Barcelona, solo valen los tres puntos. El empate sería malo, pero evitaría un incendio que se vislumbra en caso de derrota. Hay quien habla de goleada, esto es un Clásico, no se puede descartar ningún escenario.
Mourinho y su prueba de fuego
Como ya pasó en su primera etapa como entrenador, Mourinho ha llegado al Real Madrid para frenar al Barcelona, ya lo logró, pero en su primer enfrentamiento, también en la Ciudad Condal, se llevó 5. Ese partido fue un punto de inflexión, a partir de ahí cambió todo, eso no se contempla ahora.
Mourinho tiene fama de preparar los partidos como nadie, eso antes, ahora el fútbol ha cambiado mucho, hay muchos más análisis, hay muchos más estudios a los rivales, esa ventaja se ha perdido, al menos, se ha reducido. Pero seguro que no lleva preparando este partido desde el miércoles por la noche, seguro que lleva semanas dándole vueltas a la cabeza para ver cómo puede ganar el partido.
El pasado domingo dio pistas, Valverde de lateral, o quizá donde jugó Endrick con Dumfries como especialista defensivo, liberando a Bellingham, poniendo a Güler en su sitio, y poblando el centro del área. Diomande y Mbappé son las amenazas, son quienes deben aprovechar las que tengan, porque las tendrán, seguro. El Barcelona no va a cambiar su forma de jugar, nunca lo ha hecho y no lo va a hacer ahora. El acierto de cara a puerta será determinante.
Es un Clásico, pero es algo más, es un partido decisivo, un partido que pone punto y final al mes de octubre, queda mucha competición, pero se le puede hacer muy largo a los blancos, o puede ser el punto de inflexión que necesita este equipo.
