El Real Madrid no tiene tregua, menos en la situación en la que está y menos con el calendario tan apretado que tiene por delante. Porque el inicio de este 2026 empieza con montañas, y de las grandes, porque el primer partido del nuevo año, se antoja complicado, porque llega el primer título de la temporada, la Supercopa de España, y porque toca cerrar la primera fase de la Champions League, una liguilla donde es capital mantenerse en el top-8, ya no solo para descansar una ronda, también para evitar el desgaste y a un rival que podría ser muy, pero que muy complicado.
El Real Madrid y el mes de enero
El próximo 4 de enero el Real Madrid disputa su primer partido del año, recibiendo en casa al Betis, un equipo que, año tras año, comienza dubitativo por los cambios habituales de sus plantillas, pero que, a medida que van transcurriendo los meses de competición, adquiere un nivel que le sitúa entre los mejores del campeonato. Ese nivel lo ha ido alcanzando en los últimos partidos, pese a la baja de Isco, escalando en la tabla de clasificación hasta llegar al sexto puesto, y terminó el año goleando 4-0 al Getafe. Sin duda que llega a la casa blanca en su mejor momento, con la intención de hurgar en la herida de los de Xabi Alonso.
Es capital sacar los tres puntos, pero no habrá tiempo de asimilar mucho, el equipo viajará a Yeda para enfrentarse 4 días después, el día 8, al Atlético de Madrid en la segunda semifinal de la Supercopa de España. Un partido que podría supondrá un punto de inflexión para Xabi Alonso, positivo o negativo, dependiendo del resultado. Volver a casa sin jugar la final podría ser el fin del entrenador blanco. De pasar, el domingo 11 tocaría una final, que, de ganarla, supondría un cambio de dinámica en el club. Perderla, dependiendo de la forma, podría deparar escenarios de consecuencias indescifrables.
El Real Madrid y la Champions League
El 17 de enero volverá a jugar en Liga, contra el Levante, y el martes 20 recibirá al Mónaco en el séptimo partido de la Liga de Campeones. Solo una semana después, con el Villarreal entre medias, visita al Benfica de Mourinho para poner punto y final a la primera fase del torneo continental. En estos momentos, los de Xabi Alonso ocupan la séptimo posición, empatados con el Atlético de Madrid, octavos, y con el Liverpool, novenos. La clasificación para la siguiente ronda está casi confirmada, pero el objetivo es mantenerse entre los ocho primeros al término de la primera fase.
En un escenario normal, lo lógico es que los blancos ganaran los dos partidos que restan, pero los blancos no están en un momento normal, y veremos cómo está después de la Supercopa. Los equipos que sumen 17 o 18 puntos en esta primera fase, tendrán casi asegurado estar entre los 8 primeros. Los equipos que sumen 15 o 16 puntos, habría que esperar. El pasado año, 16 era suficiente, y con 15, algunos lograron el pase, pero otros se quedaron fuera por la diferencia de goles. Así que, si los blancos no quieren tener problemas, deberán ganar los dos partidos que les queda para evitar tener que mirar el resto de equipos.
Quedar fuera del top-8
Quedar fuera del top-8 puede suponer un gran problema, ya no solo para el Real Madrid, para cualquier equipo. La consecuencia es que hay que jugar una eliminatoria extra, la repesca para estar en los octavos final. Esto quiere decir más partidos para un calendario ya de por sí muy apretado, con la presión y el desgaste que supone que sea la máxima competición europea.
Sin ir más lejos, los blancos tuvieron que jugar el año pasado la repesca, y el rival fue el Manchester City. Pese a que los de Guardiola firmaron uno de sus peores años en la última década, la presión de un enfrentamiento de tal calado, un partido a cara o cruz, supone un gran desgaste que conviene evitar.
El calendario no da tregua, y el Real Madrid inicia un mes de enero complicada que culmina con el devenir de la Champions League.
