Honda no ha vuelto a la Fórmula 1 para acompañar a nadie. A apenas un mes de que se ponga en pista el gran cambio técnico de 2026, la marca japonesa empieza a tomar distancia, fija su propio ritmo y deja claro que quiere ser protagonista real de la nueva era junto a Aston Martin.
Lejos de complejos y de discursos prudentes, Honda reivindica su método, su estructura y su ambición, incluso cuando eso implica ir contracorriente del modelo dominante en la parrilla.
Hablamos así de una alianza con Aston Martin que nace como un proyecto de fábrica total, pero también como una declaración de independencia. Honda no quiere ser un proveedor más ni diluir su identidad en Silverstone. Y lo está demostrando desde el primer día.
La imagen que más incomoda en el paddock es la distancia. Más de 9.000 kilómetros separan Sakura, donde Honda desarrolla su unidad de potencia, de Silverstone, la base de Aston Martin. Para muchos rivales, eso sería una debilidad evidente. Para Honda, es justo lo contrario.
Koji Watanabe, presidente de HRC, Honda Racing Corporation, lo explicó sin rodeos. Y es que mientras Reino Unido duerme, Japón trabaja. El proyecto no se detiene nunca. Los datos fluyen de forma constante, las simulaciones avanzan sin pausa y cada jornada empieza con información nueva llegada desde el otro lado del mundo.
Honda insiste en que no existen dos estructuras, sino una sola repartida en dos continentes. Ingenieros de Aston Martin trabajan de forma permanente en Sakura, y personal clave de Honda se ha integrado en Silverstone. No es una colaboración puntual, es una mezcla diaria de métodos, decisiones y responsabilidades.
En una Fórmula 1 acostumbrada a la concentración física -Ferrari en Maranello, Mercedes entre Brackley y Brixworth, Red Bull en Milton Keynes-, Honda y Aston Martin eligen otro camino. No por obligación, sino por convicción.
El regreso real de Honda a la Fórmula 1
Aunque oficialmente Honda habló de retirada a finales de 2021, nunca se fue del todo. Su relación técnica con Red Bull permitió dominar la era híbrida y ganar títulos consecutivos hasta 2024. Pero cuando Red Bull decidió crear su propio fabricante junto a Ford para 2026, Honda entendió que su papel debía cambiar.
Para la marca japonesa, seguir en la Fórmula 1 solo tenía sentido como constructor completo. No como socio técnico secundario. Y ahí aparece Aston Martin.
La normativa de 2026 explica buena parte de la decisión. El nuevo motor dará casi el 50% de la potencia al sistema eléctrico, con una entrega cercana a los 350 kW (alrededor de 475 CV), sin MGU-H y con combustibles sostenibles obligatorios. Para Honda, ese escenario encaja con su visión industrial y con su desarrollo tecnológico fuera de la pista.
Watanabe lo dijo muy claramente en su primera entrevista unido a Aston Martin; la Fórmula 1 vuelve a ser útil para Honda. No solo por imagen, sino por transferencia real de conocimiento.
Aston Martin, Alonso y la ambición total
Honda no eligió a Aston Martin por casualidad. Encontró un equipo en crecimiento, con inversión constante y sonante, nuevas instalaciones y una dirección decidida a dejar de ser promesa para convertirse en referencia. El Campus Tecnológico AMR es una muestra visible de esa ambición.
La figura de Lawrence Stroll fue clave en la negociación. Honda vio un proyecto con estabilidad económica y una hoja de ruta clara a medio plazo. Para Aston Martin, la alianza supone un salto de estatus: ser el único equipo con motor Honda en 2026 significa acceso exclusivo, desarrollo conjunto y una relación que va mucho más allá de un contrato de suministro.
En esta línea aparece Fernando Alonso. El piloto español será el primer referente competitivo del nuevo proyecto y una figura clave en la transición. Honda conoce bien su exigencia, su lectura técnica y su peso dentro del equipo. No es un detalle menor.
Con Adrian Newey ya plenamente integrado en la estructura, Aston Martin se prepara para el cambio más profundo de su historia moderna. Y Honda quiere estar en el centro de esa transformación.
Honda quiere liderar el relato de la F1 2026
La marca japonesa no piensa pasar desapercibida. El próximo 20 de enero, Honda presentará su nuevo motor de Fórmula 1 públicamente en Tokio, semanas antes de que Aston Martin muestre su monoplaza. Es un movimiento poco habitual, pero cargado de mensaje.
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En el escenario estarán Toshihiro Mibe, CEO de Honda, Lawrence Stroll y Stefano Domenicali. La presentación se retransmitirá en directo y mostrará por primera vez imágenes reales de una unidad de potencia diseñada bajo las reglas de 2026.
No es solo una presentación técnica. Es una forma de reclamar espacio, liderazgo y voz propia en la nueva Fórmula 1. Honda quiere explicar su visión antes de que otros la cuenten por ella.
En Sakura lo tienen claro; y es que en el Mundial de F1 2026 no se trata de estar al lado de Aston Martin para sentirse importantes. Honda decide cuándo y cómo moverse, toma sus propias decisiones y deja que los resultados hablen por sí mismos. La distancia es un problema, pero tampoco es una excusa; es parte del plan. Honda ha vuelto para mandar. Y esta vez, quiere hacerlo a su manera.






