David Alaba se enfrenta a sus últimos meses en el Real Madrid. El jugador austriaco acaba contrato en el mes de junio con el conjunto merengue y no va a renovar, por lo que a final de temporada, Alaba pondrá fin a su etapa en Chamartín. Llegó al equipo en el año 2021, tras la dolorosa salida de Sergio Ramos después de que el capitán blanco estuviese 16 años al frente del club. No era nada sencillo suplir la baja de una leyenda como el camero, pero Alaba se armó de valor, aceptó llevar el dorsal número ‘4’, y cuajó un primer año soberbio.
Alaba fue clave en la consecución de LaLiga y la Champions en 2022. Formando pareja de centrales con Éder Militao, quien también se consolidó en el eje defensivo de Carlo Ancelotti, el ex del Bayern de Múnich fue una de las razones de por qué el vestuario del conjunto blanco tuvo un líder, un jerarca y un futbolista de mucha calidad. Para la historia quedará ya su icónica imagen levantando la silla en la remontada ante el PSG en el estadio Santiago Bernabéu, en un encuentro que se volvió loco y donde la euforia se apoderó de un Alaba que pasó a ser uno de los futbolistas más queridos por la afición.
Tras conquistar la Champions y LaLiga en la 2021-22, la temporada siguiente comenzó a ser una montaña rusa para el central. Jugó partidos intrascendentes, las lesiones y la poca continuidad dieron paso a un Rüdiger que poco a poco se fue asentando en el once titular, y ya en la 2023-24, fue donde comenzó la pesadilla para David Alaba. Se lesionó de gravedad en diciembre de 2023, ante el Villarreal en el Bernabéu, después de que se resbalase en una disputa y su rodilla hiciese ‘crac’. Alaba se rompió el cruzado y no regresó más hasta final de temporada, donde fue el pegamento necesario para el vestuario, que finalmente acabó ganando otra Champions -la Decimoquinta en Londres-. Sin embargo, su peso en el equipo fue totalmente secundario y diferente al del primer año.
Alaba, en el ostracismo
La temporada pasada también estuvo en el ostracismo, apenas disputó 14 partidos, repartidos de la siguiente manera: 2 en Copa del Rey, 7 en Liga y 5 en Champions. En total, 599 minutos en los que apenas pudo gozar de continuidad en el equipo. En la presente temporada, el austriaco va por el mismo camino. Tan solo ha jugado cuatro partidos, y la realidad es que en la mayoría de los encuentros se cumple un mismo patrón: no ha podido disputar los 90 minutos. Tan solo en Almaty, frente al Kairat en Champions. Los demás, 2 minutos ante la Real Sociedad, 8′ ante el Levante, 45′ contra el Getafe, 1′ contra el Levante el pasado sábado y 14′ contra el FC Barcelona en la final de la Supercopa de España en Arabia.
Ahora, Alaba podría ofrecer su último servicio en el Real Madrid. El internacional con Austria tiene como objetivo no lesionarse más, tener continuidad con Arbeloa y ayudar lo máximo posible al Real Madrid. Serán sus últimos meses y semanas en la capital, por lo que Alaba, quien es de los mejores pagados de la plantilla, buscará acabar de la mejor manera posible su camino en el cuadro merengue. Un camino lleno de minas, en el que ha tenido que sufrir un auténtico calvario con las lesiones y con la continuidad, que le han impedido ser aún más grande de lo que ya es.
