Fueron las grandes ausencias del partido en Atenas, y demostraron, viendo el partido desde su casa, que son ahora los pilares del Real Madrid. Es evidente que son dos de los jugadores más importantes en este nuevo e ilusionante equipo, pero la pasada noche quedó evidenciado que son clave para este equipo. Son futbolistas completamente diferentes, con funciones que nada tienen que ver las de uno con las del otro, pero son los dos pilares para que el equipo funcione.
Tchouaméni, el cemento del equipo
Mourinho apostó ante el AEK por Camavinga y Bernardo Silva, dos futbolistas que están rindiendo a buen nivel este inicio de temporada, el portugués, sobre todo en estos últimos partidos del equipo. Y no se puede decir que ayer jugaran un mal partido, estuvieron voluntariosos, se movieron por todo el campo, pidieron el balón, defendieron… pero estaban perdidos jugando juntos. Ambos debían repartirse las tareas del juego, tanto en ataque como en defensa, pero fueron demasiado anárquicos y desordenados, y eso provocó muchos desajustes, especialmente en defensa, aunque también con la posesión.
Tchouaméni es el cemento del equipo, el que une la defensa con los centrocampistas de creación, siempre bien posicionado, tácticamente es indiscutible, y facilita la tarea a Bernardo Silva, a Güler y a Bellingham. El portugués sabe cómo tiene que jugar con el francés al lado, su rol está más definido y no tiene que preocuparse defensivamente (no quiere decir que no tenga que defender), porque ya está el internacional galo para cumplir esa función. En el momento que le han puesto al francés jugadores que se encarguen de jugar el balón, ha mejorado en todo, incluso con la bola en los pies, porque ahora tiene más tiempo para pensar, y más alternativas, y aunque su papel sea defensivo, tiene calidad más que de sobra para jugar el balón con el espacio que ahora tiene. Sin él en el campo, volvieron las lagunas en la medular.
Güler, el faro del Real Madrid
Fue el otro gran triunfador de la noche. Fue una sorpresa que se quedara fuera de la lista, fue por descanso, eso dijo Mourinho, aunque la vuelta de Vinicius, viendo el equipo que sacó, parecía condenarle de nuevo al banquillo, porque da igual el nivel que tenga, siempre parece él el sacrificado. Así que, para salir los últimos 20 minutos, y evitar líos, Mourinho apostó por dejarle en Madrid y lidiar con otro incendio mediático, visto cómo fue el partido, se le hubiera preguntado por ello.
Con el nuevo sistema, vuelve a partir de la banda derecha, pero participa en la creación del equipo, pero más cerca de los delanteros. Su presencia le hace la vida más fácil a Tchouaméni, a Bernardo Silva y a Bellingham. Precisamente el inglés tuvo que asumir parte de ese rol de construcción, no será por falta de voluntad y por liderazgo, pero esa no debe ser su misión en el terreno de juego. Al equipo le faltó claridad, le faltó la magia de quien hace cosas diferentes con el balón en los pies, la de alguien que entiende el fútbol de forma completamente diferente. Se está convirtiendo en el faro de este equipo, y fue uno de los motivos por el que ayer el Real Madrid volvió a ser un equipo mediocre que tuvo que volver a tirar de épica para llevarse el partido.
Descontrol en el centro del campo
El Real Madrid estuvo perdido en el centro del campo con la ausencia de los dos jugadores. Vinicius tampoco ayudó, porque condicionaba a los centrocampistas por su falta de juego en equipo, y no porque ayer no corriera, pero cuando nunca has hecho eso, hacerlo bien de primeras no es fácil. Los centrocampistas, ayer se jugaba con uno menos, tuvieron que cubrirle las espaldas, y eso generaba mucho espacio en el centro del campo, y la ausencia de Tchouaméni también fue determinante para esos problemas.
Y por si no fuera suficiente, Diomande volvió a la banda derecha, y estuvo lejos de los minutos de los últimos partidos, por la banda izquierda, donde ya hemos podido ver la mejor versión de un futbolista que tiene mucho techo.
Le queda mucho por mejorar a este Real Madrid, pero el momento actual del equipo evidencia que juega mucho mejor con cuatro centrocampistas, con Bellingham cerca de los delanteros, con Bernardo Silva sacando el balón desde atrás, y con Güler como faro. Y ojo, pero otro de los grandes ausentes ayer a la hora de sacar el balón, del que se ha hablado muy poco, fue Huijsen, otro que también está cada día mejor y que le puede aportar cosas al equipo desde la zaga que otros no pueden.
Pero ayer, los grandes triunfadores fueron los dos ausentes. Tchouaméni se ha hecho con el control del centro del campo, es el peaje que todo futbolista debe pagar cada vez que quiera pasar por su zona. Y Güler, está a un nivel en el que no se puede prescindir de él. El equipo está en ascenso, y estos dos futbolistas, son dos de los pilares para que todo funcione.