El inmortal Verstappen alarga el Mundial; brillante podio de Sainz

Piastri termina segundo y Norris, quinto, cede terreno. Alonso resiste en la séptima.

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Losail.– Hay Mundial. Cuatro años después, el campeonato de Fórmula 1 se volverá a decidir en Abu Dhabi gracias al talento de Max Verstappen, que está más vivo que nunca, y a la torpeza estratégica de McLaren. Las ‘papaya rules’ volvieron a hacer acto de presencia y le dieron vida al vigente campeón, que solo está a doce puntos de Lando Norris antes de la última carrera. Los McLaren salían primero y segundo y terminaron segundo y cuarto. Oscar Piastri, segundo, también conserva sus opciones en la lucha de a tres por el título. El podio lo completó Carlos Sainz, que dio una masterclass de pilotaje con su Williams e imprimió un gran ritmo durante toda la tarde en Catar.

La salida iba a decidir media carrera. Todo el mundo estaba de acuerdo en la previa por la dificultad de adelantar en esta pista si no es por estrategia. Verstappen sabía lo que tenía que hacer con Norris: estrangularle y pasarle. Fuera como fuera. Podría ser su única oportunidad en toda la carrera, la maniobra que necesitaba para mantenerse vivo en la lucha por el Mundial, al menos, durante unos días más. Los tres primeros salieron con neumático medio pero el que peor lo hizo fue Norris. Piastri no sufrió y Verstappen superó al británico.

Russell tampoco salió bien desde la cuarta plaza y perdió la posición con los españoles. Sainz se colocó quinto y Alonso, sexto, dejando ambos atrás a Hadjar. Posiciones privilegiadas, sobre todo, para el asturiano, que había advertido del peligro de la zona sucia cuando se apagaran los semáforos. El siguiente momento de acción llegó en la vuelta siete, cuando Nico Hulkenberg y Pierre Gasly se pelearon en la curva uno. El alemán atacó por fuera y colisionó con el francés, que le hizo trompear aunque los dos sufrieron daños. El Sauber quedó fuera de combate tras provocar coche de seguridad y el Alpine pinchó y se fue al fondo de la parrilla post parada en boxes.

La primera parada improvisada lo pudo cambiar todo. Fue en la vuelta ocho cuando Verstappen, junto a casi toda la parrilla, decidió entrar en boxes para ahorrarse tiempo. Entraron todos menos McLaren que, tal vez estaban pensando en no favorecer a ninguno y metieron la pata. Perdieron un tiempo valioso y tuvieron que apretar en pista hasta la vuelta 25, la obligatoria para cambiar las gomas. Los McLaren se quedaron en pista y Piastri, el líder, tuvo que abrir la carrera de nuevo tras la resalida, que fue una oportunidad perdida para agitar el Mundial.

No sucedió nada y el top tres se mantuvo como estaba. Sainz aguantaba en la cuarta y Alonso cedió la quinta con Antonelli. En el intervalo de vueltas hasta la famosa vuelta 25, Verstappen apretó de lo lindo para igualar los tiempos de los coches papaya. El neerlandés tenía que hacer una parada menos que los líderes y solo tenía que mantenerse cerca de ellos. Entre todo, Sainz voló y rodó a menos de un segundo de cabeza de carrera, en cuarta posición. Solo los Mercedes, y Alonso a ratos, se acercaban a los tiempos del madrileño.

Piastri fue el primero de los McLaren en entrar. Lo hizo en la vuelta 24 y, un giro después, lo hizo su compañero Norris, al límite de las 25 vueltas que obligaba Pirelli. El pit stop del británico, por cierto, fue un segundo más rápido que el del australiano. Llegó la vuelta 32 y todos aquellos que habían parado bajo coche de seguridad tuvieron que parar de nuevo, entre ellos Verstappen y los españoles. La parada del piloto de Red Bull no tuvo inconvenientes y volvió a pista en tercer lugar, detrás de sus rivales por el título pero con una parada menos que hacer.

Sainz sufrió hasta el final

Restaban 24 vueltas y Piastri y Norris todavía tenían que hacer una última parada en boxes. En la vuelta 42, Alonso perdió el coche y trompeó, maniobra que le costó un par de posiciones en pista pues cayó a la octava. Instantes después paró el australiano para tratar de dar caza a Verstappen en el tramo de final de carrera. El neerlandés, mientras, fue recortándole décimas a Norris y se pegó a su DRS durante varias vueltas. No lo adelantó, a pesar de ir más rápido, porque el británico fue llamado a boxes en la vuelta 45. Cayó a la quinta plaza y tuvo que apretar, con gomas nuevas, para recuperar puntos a los líderes Verstappen y Piastri.

Se quedó a medias. En esa remontada, Sainz, tercero, era uno de los escollos mientras que quejaba de subviraje y arrastraba daños en el suelo. A falta de diez vueltas, su podio era más que realista ya que Norris tenía que pasar primero a Antonelli y el italiano fue un hueso. Aguantó sus embestidas y lo sacó del DRS mientras Sainz intentaba sin éxito abrir hueco. En la penúltima vuelta, cedió la plaza y murió en la orilla. Con suspense y un colchón de menos de dos segundos, se agarró a una épica tercera plaza con mucho sufrimiento. Las pasó canutas pero valió la pena para descorchar champán. Su segundo podio del año con Williams.

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