El Real Madrid y el Barcelona volverán a verse las caras en la final de la Supercopa, y es la cuarta final entre ambos de forma consecutiva. En las tres anteriores, dos fueron para el conjunto culé y una para los merengues, y en todas estas ediciones, el campeón acabó llevándose el título de Liga al final de temporada, lo que dice mucho del impulso moral de este campeonato desde que estrenó este formato.
El Real Madrid no parte como favorito
El Real Madrid atraviesa un momento malo, sobre todo en el juego. Pese a llevar un mes sin perder un partido, desde la derrota ante el Manchester City, las sensaciones siguen siendo muy malas. El partido de las semifinales ante el Atlético de Madrid fue muy malo, y solo la pegada del equipo y el gran partido, una vez más, de Courtois, permiten a los blancos volver a optar a un título que, por sensaciones, va a tener muy complicado de ganar.
Lejos queda el partido del mes de octubre en Liga, donde el Barcelona estaba en el pero momento del último año, y donde los de Xabi Alonso ofrecían buenas sensaciones. Los blancos dominaron, merecieron golear, pero acabaron pidiendo la hora, el Barça estuvo cerca de rascar un empate. Todo ha cambiado en estos dos meses y medio. El Barcelona le ha sacado 9 puntos al Madrid en Liga, pasando de ser segundo a cinco puntos a ser primero con cuatro de ventaja. Y más allá de los resultados, se evidencia que los de Flick vuelven a tener un nivel que se asemeja al del año pasado, mientras que el Real Madrid está muy mal. A un partido, todo puede pasar, los merengues tienen jugadores capaces de sacar este partido adelante, pero el favorito es el Barcelona.
El Barcelona, a por su tercer título
El Barcelona y el Real Madrid se enfrentan por cuarta vez de forma consecutiva en la final de la Supercopa, y los de Flick buscan su tercer título. El logrado en 2023, supuso el primer título del Barcelona de Xavi, un partido que los culés vencieron por 3 goles a 1, donde el mejor fue un Gavi que estuvo enorme y que marcó uno de los tantos, los otros fueron de Lewandowski y Pedri, y Benzema recortó distancias en el tiempo de descuento.
Un año después, fue el Real Madrid al que le tocó saborear el triunfo, una temporada que terminaría con el equipo blanco logrando la Liga y la Champions League. Esa noche, el gran protagonista fue Vinicius, que destrozó al equipo catalán con un hat-trick. El Real Madrid venció por 4 goles a 1, siendo Rodrygo quien completó la goleada, y siendo Lewandowski el autor del gol blaugrana, el 2-1.
El rodillo de Flick
El partido del año pasado supuso un punto de inflexión claro para el Barcelona de Hansi Flick. El equipo pasó por encima de los blancos, confirmando la superioridad que ya se había visto en el Clásico de Liga (0-4). Los culés se impusieron por 5 goles a 2, pese a que fue Mbappé quien abrió la lata. Lamin Yamal empató en el 22 con un golazo, y al descanso, ya ganaban 4-1, un rodillo en toda regla. Raphinha marcó el quinto al comienzo de la segunda mitad, y Rodrygo marcó el segundo de los blancos a falta de media hora para el final. La superioridad fue tal que el equipo blanco no pudo volver a inquietar la portería rival pese a jugar los últimos 35 minutos de la final con un hombre más. La sensación era que, si el Barcelona hubiera acabado el partido con once jugadores, la goleada podría haber sido histórica, más de lo que ya lo fue.
Siguiendo esta secuencia, ahora le tocaría ganar al Real Madrid, pero esto no vale para el fútbol. El Barcelona es el claro favorito para alzarse con la Supercopa, un partido que suele marcar el devenir de los equipos en la segunda parte del campeonato.






